Phoenix, un tributo
Mostrando entradas con la etiqueta Sabías qué?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sabías qué?. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de junio de 2023

Bajo el rojo: Euclid

Os puede parecer extraño, pero lo que podemos ver, percibir, oler, hasta saborear, supone un pequeño porcentaje de lo que da forma al universo. Aún más, al ver las imágenes de galaxias, cúmulos de galaxias, y más, resulta que todo eso, no es más que el 5% de todo lo que da forma al mismo universo. ¿Qué es el resto?

Los cosmólogos han dado con dos términos para describir aquello que falta, pero que no tienen ni remota idea de qué puede ser. 

A lo que vemos lo llamamos materia normal. Los átomos la forman, al final, para dar forma a, al final, en galaxias. El problema aparece cuando, al calcular la masa total de una galaxia mediante el conteo de estrellas, el resultado no cuadra. Resulta que las estrellas se mueven más deprisa de lo que deberían. ¿Por qué? Porque hay más masa en las galaxias de la que se puede suponer sólo teniendo en cuenta las estrellas que posee. De hecho, a partir de las mediciones de gravedad hechas, hay DIEZ veces más masa de la que debería. Es más, teniendo en cuenta únicamente la masa de las estrellas de las galaxias, éstas nunca hubieran existido como las
conocemos. ¿Qué es esta masa? Aún más, existe una gran cantidad de masa ubicada entre galaxias, que podemos percibir por su efecto en la gravedad y en la luz emitida por las galaxias, creando efectos como las lentes gravitacionales, tan útiles para el estudio del cosmos lejano. Puesto que no sabemos qué es, ni cómo detectarlo salvo por sus efectos sobre la gravedad, los cosmólogos lo han denominado Materia Oscura, y supone el veinticinco por ciento del contenido del universo.

Otro problema que los cosmólogos no han entendido, y siguen, es lo que ocurre con la expansión del propio universo. El telescopio Hubble nos dio uno de sus resultados clave a comienzos de la década de 1990 cuando descubrió que el universo no sólo seguía expandiéndose, sino que lo hacía a un ritmo cada vez más acelerado. Los resultados más recientes de otras misiones lo confirman, porque va a más. Lo que se suponía, antes de estos resultados, era que la gravedad actuaría de freno en la expansión. ¿Qué existe que provoca está aceleración inesperada? El término es Energía Oscura. Los cosmólogos dieron forma, hace un tiempo, al llamado "modelo de concordancia", en el que introdujeron múltiples valores hasta que todo, valga la redundancia, concordaba, y en ese modelo, la energía oscura era un sesenta y ocho por ciento del total. Es más, se ha fijado la energía oscura como una constante cosmológica, pero, ¿lo es? Eso está por ver. Se asume esa constante porque se cree que es el valor de esta energía en el extenso vacío del espacio. Nada, sin embargo, nos dice si este valor es, de hecho, constante. Claro que, para algunos, el problema es distinto: ¿Entendemos, en realidad, el funcionamiento de la gravedad? Menudo problema.

Después de este ladrillo, viene lo que interesa: hablar de la misión del día, la cual ha sido diseñada para resolver estás cuestiones o, al menos, darles algo de luz.

El germen de nuestra protagonista de hoy procede de dos propuestas lanzadas a finales de la década del 2000: DUNE y SPACE, que proponían formas complementarias para un mismo objetivo, sondear la energía oscura. Entonces, se decidió que lo mejor era fusionarlas, dando como resultado Euclid, adoptada formalmente en junio del 2012 por la Agencia Europea del Espacio.

El nombre deriva del matemático griego Euclides de Alejandría, considerado el creador del concepto de la geometría, un concepto vinculado a la densidad de la materia y la energía. La misión ha sido preparada para observar grandes franjas del cosmos de una vez con instrumentos de alta calidad y ópticas de alta precisión para cumplir sus objetivos. Sin más dilación, veamos cómo es.

Euclid
ha sido desarrollado gracias a la colaboración de múltiples instituciones y firmas industriales, con Thales Alenia Space cómo contratista principal y responsable del módulo de servicio, así como de la integración y pruebas, mientras que el módulo de carga útil fue encargado a Airbus Defense and Space. Plenamente integrado, ofrece unas dimensiones de 4.7 metros de altura y 3.7 de diámetro. El módulo de servicio lo conforma la plataforma inferior, con seis paneles laterales y el escudo solar que actúa también como panel solar. Una estructura cónica central, con un diámetro en su extremo superior de 2.25 metros de diámetro
sirve como unión, por debajo, a la etapa superior del lanzador, y en el superior, para la unión del módulo de carga útil. Dentro de los seis paneles se sitúa todo lo básico para funcionar: computación, empleando un ordenador con un procesador LEON-FT como núcleo, realizará todas las funciones de a bordo, y cuenta con una memoria masiva de de 4 Tb de capacidad de datos. Comunicaciones, con un sistema dual de banda-X y banda-Ka, contando con una antena de alta ganancia parabólica y direccional, de setenta centímetros de diámetro, y tres antenas de baja ganancia, dos situadas en la estructura y una tercera en el montaje de la antena principal, y usando únicamente banda-X. Control de actitud, triaxial, a base de unidades de medición inercial, un Sensor de Guiado Preciso con cuatro detectores CCD, tres escáneres estelares, sensores solares, ruedas de reacción y su propulsión. Un aspecto interesante es la desconexión voluntaria de las ruedas de reacción para crear un entorno lo más quieto y silencioso posible para la operación de los instrumentos. Propulsión, formado por un sistema principal que usa hidracina como combustible, para sus maniobras de corrección, y uno de gas frío con nitrógeno como combustible, para los movimientos del observatorio, como si usara las ruedas de reacción, giros, traslaciones... esas cosas. Un tanque principal almacena la hidracina, con una capacidad de hasta 137 kg, mientras que cuatro más pequeños almacenan hasta setenta de nitrógeno a alta presión. Generación de energía, mediante su panel solar situado en el escudo solar, generando más que suficiente corriente para operar los sistemas de a bordo, y alimentar su batería, si bien ésta sólo se usará en la fase de lanzamiento. Control termal, con los elementos de costumbre, es decir, mantas multicapa, radiadores y calentadores eléctricos. En cuanto al módulo de carga útil, encierra el corazón científico de Euclid, en dos partes: la cavidad frontal y la de instrumentos, separados por una placa base. En la cavidad frontal
se sitúa su telescopio, una unidad reflectora tipo Korsch con un espejo primario de 1.2 metros de diámetro, un espejo secundario en un mecanismo móvil para ajustes precisos, y más allá del telescopio, un espejo terciario. En total, la longitud focal del sistema es de 24 metros (f/20.42), e incluye tres espejos de doblado del camino de la luz, dos inmediatamente detrás de la salida del espejo primario y un tercero sirviendo a uno de los instrumentos, y un filtro dicrótico. Todos los espejos están fabricados en Carburo de Silicio, material muy ligero e insensible a los cambios de temperatura que se dan en el espacio, ideal para misiones como esta. En cuanto al filtro dicrótico, está elaborado a partir de sílice fundido de alta calidad, es redondo con un diámetro de 117 milímetros además de estar recubierto de 180 capas ultrafinas de materiales dieléctricos. Este filtro dividirá la luz que recibe, siendo transparente en las longitudes de ondas infrarrojas y opaco y reflector de la luz visible. Para cumplir su programa
científico, cuenta con dos instrumentos. VIS es la cámara Visible. Se trata, en realidad, de una gran agrupación de sensores CCD de gran formato (4096 x 4132 pixels) producidos especialmente para Euclid. Están dispuestos en una rejilla 6 x 6, lo que crea un enorme campo de visión que es, visto desde la Tierra, el equivalente a dos veces y media el tamaño de la Luna llena. Un único filtro de banda ancha permitirá obtener imágenes, de alta calidad, por supuesto, en un rango de longitudes de onda que va desde los 550 nm en el visible (longitud de onda verde) hasta los 900 en el infrarrojo. Esta cámara, en total, entregará imágenes de seiscientos megapixels, ahí es nada. Por su parte, NISP (Espectrómetro y Fotómetro Infrarrojo) obtendrá mediciones de la luz galáctica en el rango que va desde los 0.9 micrones hasta los 2 micrones. Para ello, cuenta con dos ruedas, una de ellas para
espectrometría incorporando cuatro grismas (prismas y rejillas de difracción) para hacer espectroscopia de baja resolución sin aberturas estrechas, y una rueda de fotometría con tres filtros: Y (0.9-1.19 micrones), J (1.19-1.54 micrones) y H (1.54-2 micrones), entregando ambas ruedas la luz a un conjunto de sensores infrarrojos de mercurio-cadmio-telurio de gran formato (2040 x 2040 pixels) en una rejilla 4 x 4, en una acumulación nunca antes vista. Estos sensores fueron suministrados gracias a la NASA. Concretando sobre las dos ruedas, la de filtros fotométricos y la de los grismas de espectrometría, en realidad son unidades idénticas de cinco posiciones, pero no todas ocupadas. En la fotométrica, una de las posiciones vacías es una abertura cerrada, y la segunda se encuentra abierta, mientras que la posición vacante en la de grismas está abierta, mientras que los grismas tienen cada uno una orientación propia: dos de ellos están orientados a cero grados, mientras que el tercero lo está a noventa grados, y el último, a ciento ochenta grados. En la cavidad de instrumentos, de los dos el primero situado es NISP, con el filtro dicrótico justo frente a él, mientras que VIS, acompañado por el Sensor de Guiado preciso, ocupan la otra posición en su interior, suponiendo el final del camino de la luz recogida por el telescopio. Con el observatorio listo para el lanzamiento, Euclid declarará una masa de unas dos toneladas.

Según el plan original, el lanzamiento debía ocurrir usando un lanzador Soyuz-ST ruso, pero la guerra de Ucrania lo cambió todo. Con ella, la ESA cerró su colaboración con Rusia, y ellos cerraron su complejo de Kourou. Esto obligó a buscar un nuevo lanzador, y el escogido ha sido uno de manufactura estadounidense. ¿Por qué no uno europeo? Bueno, el Vega o el Vega-C, más moderno, carece de potencia, o espacio en la cofia, para albergarlo, y en cuanto al futuro Ariane 6, tras la retirada de su antecesor, es todavía una promesa que una realidad. Por ello, Euclid será la segunda misión de la ESA en usar el Falcon 9 de SpaceX, que despegará desde Cabo Cañaveral el 1 de julio.

Su destino en el espacio es el punto de Lagrange L2, por lo que compartirá espacio con otras misiones, como Gaia o el telescopio James Webb. Una vez en su sitio, y tras las comprobaciones de rutina, la misión comenzará, durando seis años, con posibilidades para su extensión. Desde allí, Euclid cubrirá, al menos, un tercio de la bóveda celeste, adentrándose en el cosmos hasta, por lo menos, diez billones de años luz, con la intención de observar miles y miles de galaxias para dar forma a un mapa tridimensional de ellas, y mientras VIS captura imágenes de una calidad excepcional, cuatro veces mejor que las que pueden conseguir los telescopios de rastreo basados en Tierra, NISP medirá el desplazamiento al rojo de estas galaxias, así como su composición elemental. Con este mapa tridimensional se verá la distribución de las galaxias en el universo, y cómo cambia con el tiempo. Todo, para estudiar, de forma indirecta, tanto la materia como la energía oscura. Son cinco temas los que la misión apunta a desentrañar: ¿Cuál es la estructura y la historia de la Red Cósmica, formada, muy posiblemente, por la materia oscura? ¿Cuál es la naturaleza de la materia oscura? ¿Cómo ha cambiado la expansión del universo a lo largo del tiempo? ¿Cuál es la naturaleza de la energía oscura? ¿Nuestra comprensión de la gravedad es completo?

Pues ya lo veis, una misión de alta precisión y compleja de desarrollar, apuntando a uno de los misterios más oscuros, valga la redundancia, del cosmos. Y no será la única, porque en un futuro cercano llegará otra que le acompañe en esta tarea. Pues eso, suerte.

lunes, 17 de octubre de 2022

Comparaciones

Dos proyectos, una idea en mente. Deep Impact y DART, DART y Deep Impact. ¿Qué tienen en común? Más de lo que cualquiera podría pensar, a pesar de tener objetivos completamente distintos. ¿Los exploramos?

Son dos fechas a recordar: el 4 de julio del 2005, y el pasado 26 de septiembre. En ambas fechas, agredimos intencionadamente dos cuerpos menores, todo por la ciencia. Sin embargo, la razón de hacerlo en cada caso era bien distinta. Deep Impact tenía un encargo plenamente científico, porque pretendía desenterrar las capas inferiores de debajo de la superficie de un cometa. DART, por otra parte, ha sido el primer experimento de impacto cinético, cuyo planteamiento era validar este concepto. Pero hay elementos comunes en ambos proyectos.

Para empezar, se escogieron dos cuerpos menores, aunque es cierto que de tipos distintos, el cometa Tempel 1 para Deep Impact, y el sistema binario de asteroides Didymos-Dimorphos para DART. Obviamente, las diferencias son descomunales, y no sólo por tamaño: el 9P/Tempel 1 es un objeto de 7.6 x 4.9 kilómetros de diámetro. Forma irregular.

Dimorphos, sin embargo, es el más pequeño de dos cuerpos menores formando un sistema binario de asteroides NEO’s, con un tamaño aproximado de unos ciento setenta metros de diámetro. Queda clara la diferencia en tamaño y, sin duda, en masa, de los dos objetivos.

Más semejante es la arquitectura de la misión. Primera semejanza: cada proyecto estaba formado por dos elementos: uno que observaría el impacto, y otro que lo produciría. Aquí podemos hablar de disparidad, porque con Deep Impact la sonda más grande de las dos era la de sobrevuelo, que documentaría el evento, y la más pequeña realizaría la colisión. En DART ha sido lo opuesto, con la grande como arma arrojadiza, y un diminuto complemento llamado LICIACube como sonda observadora.

Centrémonos en las agresoras. En Deep Impact, recibía el nombre de Impactor. En fin… Fue diseñado para ser lo más neutro posible, para evitar interferir en el espectro producido por la eyecta del impacto. Por ello, gran parte de sus 370 kg. era una masa agresora de cobre, el resto era la sonda, plenamente funcional empleando la energía de una batería. Sólo contaba con una cámara, ITS, que transmitía las imágenes a la sonda de sobrevuelo, la propia Deep Impact, apenas las capturaba, usando un enlace en banda-S entre ambas. Carente de partes móviles, usaba su propia propulsión para ir camino de su destino. Para una descripción más en profundidad, recomendamos revisar el artículo que escribimos al efecto.

DART es algo muy distinto. No hace falta detallarlo todo de nuevo; no hace ni un año que lo hicimos. Era un compendio tecnológico, con ordenador, paneles solares, impulsión iónica, y antenas a la última. Es decir, que volaba libre, mientras que el Impactor de Deep Impact necesitaba ser transportado hasta las proximidades del objetivo. Además, contaba también con una sola cámara: DRACO.

Por eso, Deep Impact y LICIACube son tan distintas. La primera era la pieza primaria de la misión, proporcionando navegación, energía y comunicaciones para Impactor durante el vuelo hasta el cometa, y contaba con dos instrumentos potentes como HRI y MRI con los que poder diseccionar el encuentro. 

La segunda, sin embargo, es un añadido posterior a la aprobación del proyecto DART, siendo la segunda misión de Cubesat en volar al espacio profundo. También cuenta con dos cámaras, pero a diferencia de Deep Impact, son de tamaños y características reducidas. Sí, LICIACube tuvo que ser transportada hasta casi el asteroide, guardada plegada dentro de un contenedor especial, y siendo liberada dos semanas antes del encuentro.

¿Queréis otro parecido? Vale. Tanto Deep Impact como DART recurrieron a herramientas autónomas para cumplir su misión. En la primera, AutoNav era el sistema utilizado. Este software demostrado en Deep Space 1 fue la fuente de navegación primaria de Impactor desde su liberación hasta el impacto, siendo capaz de detectar el objetivo en su cámara, calcular las maniobras necesarias para llevarle a su destino y ejecutarlas sin intervención terrestre. La sonda de sobrevuelo también lo tenía, pero sin la capacidad autónoma de maniobra, sólo la de detección y adquisición de objetivos, así como una versión reducida para controlar sus secuencias científicas durante los
sobrevuelos. El ubicado en DART, como recordaréis, se llamaba SMARTNav, y era básicamente de un funcionamiento idéntico a AutoNav, en el sentido de localizar su objetivo, fijarlo en la cámara, y maniobrar la sonda hasta el momento crítico del impacto. ¿Por qué usar estas herramientas de software? Simple: por el retardo en las señales de las comunicaciones, de varios minutos entre la Tierra y la sonda, haciendo imposible que los controladores realizaran una navegación en tiempo real. Ambas tecnologías funcionaron magníficamente en sus tareas.

Más comparaciones. Aunque, en este sentido, diferencias. A la disparidad de tamaños de los objetivos hay que sumarle las velocidades de impacto entre ellos. Por supuesto, el encuentro entre Impactor y el cometa Tempel 1 fue el caso del pigmeo contra el gigante, con un objeto diminuto pegándosela contra un objeto enorme a gran velocidad. Aunque, en realidad, fue el cometa quien “agredió” a Impactor, con una colisión produciéndose a una velocidad de unos diez kilómetros por segundo, generando una explosión equivalente a detonar 4.8 toneladas de TNT. En cuanto a DART y Dimorphos, bien podría haber sido el impacto de un coche desbocado contra una casa, dado sus tamaños. El impacto se produjo frontalmente, a una velocidad de colisión, o terminal, de 6.6 km/s, liberando una explosión equivalente a detonar tres toneladas de TNT. Sin duda, mucho más serio.

Pero las ideas de cada proyecto eran distintas. Deep Impact quería investigar el interior del cometa con este experimento, y lo hizo, con ayuda de un montón de telescopios, tanto en la Tierra como en el espacio. Pero también afectó a su trayectoria, acortando su tiempo de órbita en apenas unos segundos, algo insignificante, lo bastante como para no causar efecto ninguno. DART era un experimento para demostrar el desvío de la trayectoria de un asteroide potencialmente peligroso. ¿Ha tenido éxito? de acuerdo con las observaciones recabadas desde Tierra y los recursos espaciales, . La idea era acortar el periodo orbital de Dimorphos poco más de un minuto. Pero la cifra alcanzada es, sin duda, alentadora, porque ´ha sido de treinta y dos minutos en total, y con los años esta cifra aumentará.

Pero antes de acabar, ambos proyectos tienen una última peculiaridad en común: ninguna ha podido ver el resultado de las colisiones. En el caso de Deep Impact, por una eyecta inesperadamente brillante. En el de LICIACube, por sus reducidas dimensiones y los escombros soltados. Pero, (siempre lo hay) tenemos buenas noticias, porque siempre hay a mano amigos que se ofrecen a observar la consecuencia. Para ver lo hecho al Tempel 1, se ofreció la misión Stardust, retornando cinco años y medio para descubrir un cráter de unos ciento cincuenta metros de diámetro, y un montículo central. Para ver el resultado con Dimorphos, nos tocará esperar hasta, al menos, el 2026. En esa fecha, la sonda europea Hera llegará al sistema, cargada con una cámara (AFC), un sensor hiperespectral, un altímetro láser (PALT), una cámara de infrarrojo termal (TIRI, proporcionada por JAXA), el sistema de radio ciencia, y dos Cubesats, Milani y Juventas. Su lanzamiento se prevé para octubre del 2024 a bordo del nuevo lanzador Ariane 6.

Ya lo veis, se parecen más de lo que cualquiera podría pensar. Sí, experimentos como estos demuestran que, al menos este método es válido para desviar objetivos potencialmente peligrosos. Pero, ¿nos pillaría a tiempo, en caso necesario? Eso está por ver. Es alentador, muy alentador.

Sólo cabe decir: ¡Bravo, DART!


 

 

Fuente: ASI/NASA

Fuente: ASI/NASA

jueves, 9 de septiembre de 2021

Nuestra mota de polvo

 Tal vez hayáis escuchado cosas como que el mundo es muy grande, y cosas por el estilo. Es cierto, porque cuando miras por tu ventana, poco más puedes ver. Ir de una punta del mundo a otra es dificil, y largo, pero aunque 12 horas pueden parecernos pocas, es bastante tiempo, aunque nada comparado con los tiempos antiguos, en los que el barco era el método más usado para cambiar de continente. Sí, nuestro planeta es grande, pero a la vez pequeño.

Por tamaño, con 12.756 km. de diámetro, es el mayor de los terrestres, pero sólo el quinto en total, por detrás de los gigantes de gas. ¿Ésto lo hace pequeño? Comparado con ellos, sí. Sin embargo, con la cantidad de satélites en órbita, la Tierra parece ser un lugar MUY grande, dificil de abarcar para muchos. Sé que no se puede contentar a todos, pero queremos mostraros cómo los satélites ven nuestro planeta.

Primeras vistas, Súper alta resolución:

El Coliseo de Roma, resolución 30 cm. Satélite Pléiades Neo 3 (Fuente: Airbus DS)

Mont St. Michel (Fuente: Airbus DS)


Mónaco (sin Gran Premio) Satélite Pléiades Resolución 50 cm. (Fuente: CNES, Airbus DS)

Paris, Notre-Dame tras el incendio (Fuente: CNES, Airbus DS)



Shanghai, distrito financiero abajo, el Bund y parte de las antiguas Concesiones internacionales arriba (el norte hacia la derecha de la imagen. (Fuente: CNES, Airbus DS)

Angkor Wat, Camboya (Fuente: CNES, Airbus DS)

Bora Bora, Polinesia Francesa (Fuente: CNES, Airbus DS)

Teotihuacán, México (Fuente: CNES, Airbus DS)

Cerro Paranal, Observatorio VLT del ESO, Chile (Fuente: CNES, Airbus DS)

Tombuctú, Mali (Fuente: CNES, Airbus DS)
Ahora, la muy alta resolución:

Mónaco, en época de Gran Premio, satelite Resurs-P Resolución 1 m. (Fuente: Roscosmos)

El histórico crucero protegido Aurora, atracado en San Petersburgo (Fuente: Roscosmos)

Uluru, Australia, Proba-1/HRC resolución 1 m. (Fuente: ESA)

El Bundestag (antiguo Reichstag) de Berlin. Resurs-P (Fuente: Roscosmos)

Dar es Salaam, Tanzania SPOT 6 resolución 1.5 metros. (Fuente: Airbus DS)

Isla de Antigua, SPOT 5, resolución 2.5 m. (Fuente. CNES, Airbus DS)

Hong Kong, China (Fuente. CNES, Airbus DS)

Meteor Crater, Arizona. Proba-1/HRC resolución 5 m. (Fuente: ESA)

Viena, Austria Proba-1/HRC resolución 5 m. (Fuente: ESA)

Base de investigación Concordia, Antártida. Proba-1/HRC resolución 5 m. (Fuente: ESA)

El puente Golden Gate, San Francisco, California. Proba-1/HRC resolución 5 m. (Fuente: ESA)

Fiji, satélite SPOT 7 Resolución 6 m. (Fuente: Airbus DS)

 Seguimos con la alta resolución:

Berlín, 1989, aún rodeada por el Muro SPOT 1 resolución 10 m. (Fuente. CNES, Airbus DS)

Estrecho de Gibraltar, Terra/ASTER resolución 15 m. (Fuente: NASA/METI/AIST/Japan Space Systems, and U.S./Japan ASTER Science Team)

Almería y los invernaderos (Fuente: NASA/METI/AIST/Japan Space Systems, and U.S./Japan ASTER Science Team)

Región oriental de la isla Kerguelen (Fuente: NASA/METI/AIST/Japan Space Systems, and U.S./Japan ASTER Science Team)

Central nuclear de Chernobyl, primera imagen post accidente, 1986. Satélite SPOT 1. Resolución 20 m. (Fuente. CNES, Airbus DS)

Presa de las Tres Gargantas, China. Proba-1/CHRIS Resolución 20 metros (Fuente: ESA)


Monte Santa Helena, Washington, USA. Proba-1/CHRIS Resolución 20 metros (Fuente: ESA)

Islas de Malta, Gozo y Comino. Sentinel-2B, resolución 20 m. (Fuente: ESA)

Glaciar Jungersen, Groenlandia. Sentinel-2A (Fuente: ESA)

Lago de Garda, Italia (Fuente: ESA)

Canal de Suez. Resurs-P resolución 24 m. (Fuente: Roscosmos)

Nueva Orleans, inundada por el huracán Katrina. EO-1/ALI, resolución 30 m. (Fuente: NASA)

Rabaul y sus volcanes (Fuente: NASA)

Anak Krakatoa, Indonesia (Fuente: NASA)

El Hierro, durante la erupción submarina (Fuente: NASA)

Fargo, Dakota del Norte (Fuente: USGS/NASA)

Isla Uummannaq, Groenlandia (Fuente: NASA. Imagen completa en el enlace, ancho 37 km.)

Delta del Ebro Landsat 8/OLI resolución 30 m. (Fuente: USGS/NASA)

Meteor Crater y sus alrededores, Arizona. (Fuente: USGS/NASA)

Lanzarote y La Graciosa (Fuente: USGS/NASA)

Atolón de Nikumaroro, abajo y a la derecha (Fuente: USGS/NASA)

Tahití. Landsat 7/ETM+ (Fuente: USGS/NASA)

Monte Santa Helena, Washington, agosto de 1979, antes de la explosión. Landsat 3/MSS resolución 60 m. (Fuente: USGS/NASA)

Llegamos a la resolución moderada, y vistas amplias:

Isla Severny, Rusia. Proba-V/Vegetation Resolución 100 m. (Fuente ESA/BELSPO)

Islas Galápagos (Fuente ESA/BELSPO)

Beijing (arriba a la izquierda) y Tianjin (a la derecha, el puerto) (Fuente ESA/BELSPO)

Ciudad del Cabo, Suráfrica (Fuente ESA/BELSPO)

Polvo sobre el Golfo Pérsico. Aqua/MODIS resolución 250 m. (Fuente: NASA)

Sur de Australia y Tasmania (Fuente: NASA)

Los Grandes Lagos. Terra/MODIS (Fuente: NASA)

Desembocadura del río Amazonas. Terra/MISR resolución 250 m. (Fuente: JPL/NASA)

Noreste de Europa bajo la nieve. Sentinel-3/OLCI resolución 300 m. (Fuente: ESA)

Islandia durante la erupción del volcán Eyjafjallajökull. Envisat/MERIS resolución 300 m. (Fuente: ESA)

Sur de Francia sin nubes (Fuente: ESA)

Vórtices von Karman al sur de las islas Canarias (Fuente: ESA)

Este de Norteamérica y parte del Mar Caribe. Suomi NPP/VIIRS resolución 375 m. (Fuente: NASA/NPP Team at the Space Science and Engineering Center, University of Wisconsin-Madison)

Península Arábiga y el Golfo Pérsico por la noche, en luna llena. Para la misma vista en otras fases, ver aquí. Suomi NPP/VIIRS (Banda Día/Noche) resolución 750 m. (Fuente NASA/NOAA)

África. Proba-V/Vegetation Resolución 1km. (Fuente ESA/BELSPO)

Y ahora, vistas geoestacionarias:

Primera imagen de Meteosat-1, diciembre de 1977 (Fuente: ESA)

Asia y el océano Índico, Electro-L (Fuente: Roscosmos)

América y el eclipse solar, 2 de julio del 2019, GOES 16 (GOES-East) (Fuente: NOAA/CIRA)

África, Europa y el océano Atlántico. MSG-2 (Fuente: EUMETSAT/ESA)

Sureste asiático, Australia y el océano Pacífico. Himawari-9 (Fuente: JMA Meteorological Satellite Center and the NOAA/NESDIS/STAR GOES-R Algorithm Working Group imaginery team)

El terminador sobre el continente americano. GOES 16 (GOES-East) (Fuente: NOAA/CIRA)

Noche sobre el océano Índico. Electro-L (Fuente: Roscosmos)

Y así, es cómo se ve la Tierra desde los satélites que la orbitan. Tal vez nos hayamos alargado un poco. Pero, ¿cómo ven las sondas espaciales nuestro planeta? Todo depende, también, de la distancia. Y esa distancia, inexorablemente, aumenta a medida que profundizamos en el sistema solar, sin importar la dirección que se tome. Por supuesto, hay sondas que regresan a casa, pero sólo a tomar impulso. Son los tiempos de las asistencias gravitatorias.

La India, Australia y la Antártida. Galileo/SSI. Distancia 2.5 millones de km. 11 de diciembre de 1990 (Fuente: NASA/JPL)

La Antártida y Australia. NEAR-Shoemaker/MSI. Distancia 260.000 km. 23 de enero de 1998 (Fuente: JHU/APL)

Suramérica, en visible (izquierda) e  infrarrojo (derecha). MESSENGER/MDIS. Distancia 103.000 km. 2 de agosto del 2005 (Fuente: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington)

Asia, el norte de África, parte de Europa y sus luces nocturnas. Rosetta/OSIRIS WAC. Distancia 80.000 km. 13 de noviembre del 2007. (Fuente: MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/RSSD/INTA/UPM/DAS/IDA)

Suramérica. Juno/JunoCam. Distancia 4000 km. 9 de octubre del 2013 (Fuente: NASA/JPL/Malin Space Science Systems)

Antártida y el océano Índico. Hayabusa2/ONC-T Distancia 340.000 km. 3 de diciembre del 2015. (Fuente: JAXA)

Océano Pacífico. OSIRIS-REx/OCAMS MapCam. Distancia 170.000 km. 22 de septiembre del 2017 (Fuente: NASA/Goddard/University of Arizona)

Océano Índico, la India y el cuerno de África. BepiColombo/MCAM-2. Distancia 26.700-12.800 km. 10 de abril del 2020 (Fuente: ESA)

Otras, las que menos, vieron la Tierra al poco de partir:

Mosaico de Mariner 10, horas después de su lanzamiento. (probablemente) 4 de noviembre de 1973. (Fuente. NASA)

La Tierra y la Luna. Voyager 1/ISS NAC. Distancia 11.66 millones de km. 18 de septiembre de 1977 (Fuente: NASA/JPL)

Vista en luz visible (izquierda) y en infrarrojo termal (derecha) Mars Odyssey/THEMIS. Distancia 3.6 millones de km. 19 de abril del 2001. (Fuente: NASA/JPL/Arizona State University)

La Tierra. Mars Express/HRSC Distancia 8 millones de km. 3 de julio del 2003 (Fuente: ESA/DLR/FU Berlin)

Sistema Tierra-Luna (imágenes a la izquierda, en infrarrojo; arriba a la derecha, ultravioleta; abajo a la derecha, luz visible) Venus Express/VMC Distancia 3.5 millones de km. 23 de noviembre del 2005 (Fuente: ESA/VMC Team)

¿Cómo se ve la Tierra desde la Luna? Así:

Lunar Orbiter 1, 23 de agosto de 1966 (Fuente: Lunar and Planetary Institute)

Kaguya/HDTV, 6 de noviembre del 2007 (Fuente: DARTS/ISAS/JAXA/NHK)

Desde la superficie lunar. Chang'e 3 24 de diciembre del 2013. (Fuente: CNSA/Chinese Academy of Sciences)

Océano Atlántico, África y América del sur. LRO/LROC NAC-WAC 12 de octubre del 2015 (Fuente: NASA/GSFC/Arizona State University)

También vemos la Tierra desde los puntos de Lagrange. Desde el L1, entre el Sol y la Tierra:

Australia, sureste asiático, Antártida. DSCOVR/EPIC  Distancia 1.5 millones de km. 16 de enero del 2016 (Fuente: NASA/GSFC)

África y Europa. Distancia 1.45 millones de km. 22 de mayo del 2017 (Fuente: NASA/GSFC)

Mar Caribe y Suramérica. Distancia 1.6 millones de km. 20 de julio del 2017 (Fuente: NASA/GSFC)

Océano Pacífico. Distancia 1.45 millones de km. 16 de noviembre del 2018 (Fuente: NASA/GSFC)

Sistema Tierra-Luna. Chang'e 5. Entre marzo y abril del 2021 (Fuente: CNSA/Chinese Academy of Sciences)

Y desde el L2, más allá de la Tierra:

Sistema Tierra-Luna. Queqiao. Distancia (aprox.) 1.5 millones de km. Enero del 2019 (Fuente: CNSA/Chinese Academy of Sciences/Zhejiang University/Sina Weibo)

Ahora, entramos en el meollo. ¿Qué aspecto tiene la Tierra desde el verdadero espacio profundo? Todo depende: desde dónde miremos, desde el ojo que observemos... El caso es que, cada vez, nos vamos haciendo más y más pequeños.

La Tierra y la Luna. MESSENGER/MDIS WAC. Distancia 183 millones de km. 6 de mayo del 2010. (Fuente: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington)

Sistema Tierra-Luna (en el planeta, se ven África y la península Arábiga) Deep Impact-EPOXI/HRI. Distancia 49.4 millones de km. 29 de mayo del 2008 (Fuente: NASA/JPL-Caltech/UMD/GSFC)

Retrato de "grupo" (la Tierra, la segunda a la derecha) Parker Solar Probe/WISPR. Distancia 158 millones de km. 7 de junio del 2020. (Fuente: NASA/Johns Hopkins APL/Naval Research Laboratory/Guillermo Stenborg and Brendan Gallagher)

Retrato de "grupo" (la Tierra, la tercera a la derecha) STEREO-Ahead/SECCHI HI. 7 de junio del 2020. (Fuente: NASA/Johns Hopkins APL/STEREO/HI/Yanping Guo)

Retrato de "grupo" (la Tierra, la segunda a la derecha) Solar Orbiter/SoloHI. Distancia 251 millones de km. 18 de noviembre del 2020 (Fuente: Solar Orbiter/SoloHI Team/ESA & NASA; U.S. Naval Research Laboratory)

Desde Mercurio:

Eclipse lunar, 8 de octubre del 2014. MESSENGER/MDIS NAC Distancia 107 millones de km. (Fuente: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington)

Desde Venus:

Akatsuki/IR2. 21 de octubre del 2016 (Fuente: JAXA/PLANET-C Project Team)

Desde Marte:

Mars Global Surveyor/MOC 8 de mayo del 2003 (Fuente: NASA/JPL/Malin Space Science Systems)

Mars Reconnaissance Orbiter/HiRISE Distancia 142 millones de km. 3 de octubre del 2007 (Fuente: NASA/JPL/University of Arizona)

Mars Reconnaissance Orbiter/HiRISE 20 de noviembre del 2016 (Fuente: NASA/JPL/University of Arizona)

Y desde Saturno:

Cassini/ISS WAC Distancia 1.44 billones de km. 19 de julio del 2013 (Fuente: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute)

Y desde más allá de Plutón:

El punto azul pálido. Voyager 1/ISS NAC Distancia 6.4 billones de km. 14 de febrero de 1990 (Fuente: NASA/JPL)

 

No esperéis imágenes de la Tierra desde otras estrellas. Primero, porque no hay. Y segundo, porque no se nos vería ni desde la estrella más cercana. Así, pues, nuestro planeta es grande, sí, pero también diminuto y frágil. Muchos se creen importantes, que nuestro planeta es imporante, pero, ¿sabéis? No es más que una pequeña mota de polvo en la inmensidad de nuestra Vía Láctea. Espero que esta entrada ayude a comprenderlo mejor.

Y si os habéis quedado con ganas de más, o echáis en falta algún otro lugar, siempre podéis echar un vistazo a algunas de las páginas de donde hemos buscado las imágenes:

https://www.intelligence-airbusds.com/satellite-image-gallery/

https://www.roscosmos.ru/24057/

https://earthobservatory.nasa.gov/

https://visibleearth.nasa.gov/

https://landsat.visibleearth.nasa.gov/ 

https://www.esa.int/ESA_Multimedia/Images

https://proba-v.vgt.vito.be/en

https://asterweb.jpl.nasa.gov/

https://misr.jpl.nasa.gov/

https://modis.gsfc.nasa.gov/

https://www.goes-r.gov/

https://photojournal.jpl.nasa.gov/

https://epic.gsfc.nasa.gov/