Phoenix, un tributo

viernes, 16 de octubre de 2026

Las próximas misiones a Marte: MMX

 No sólo es la personificación del miedo, también parece ser un destino maldito. Bueno, pues será mejor ir a un santuario para intentar borrar está maldición.

Si, misiones a Marte ha habido muchas. A Fobos, no tantas. Es cierto que las misiones tanto orbitales como de superficie nos han proporcionado mucho sobre las lunas marcianas. Pero, ¿misiones dedicadas sólo a ellas? Pocas, muy pocas. Al final, apenas tres. Ya las conocemos, las tres desde la Madre Rusia. Las dos primeras fueron las correspondientes al programa Phobos, con una perdida en ruta por un error de programación, la segunda... Bueno, llegar a Marte, llegó, pero a pocos días de su inserción orbital en Fobos se perdió sin dejar rastro absoluto, en unos de los grandes misterios de la exploración espacial. La tercera, Phobos-Grunt... estaba condenada desde antes de su lanzamiento.

¿Y la NASA? Propuestas, propuestas. Todas dentro del programa Discovery, nunca se llegaron a aprobar. Desde la misión de recogida de muestras Aladdin, el Lander Merlin, o la sonda de sobrevuelo PADME. Discovery es muy competitivo, muy selectivo y, aunque se trataba de propuestas fascinantes, nunca pasaron del tablero de diseño. Quizás la más avanzada fue la primera, que llegó a la final, perdiendo ante Genesis, CONTOUR y MESSENGER. 

Fuente: ISAS
Claro que Japón tampoco ha sido muy afortunado. Un único intento, con su modesta misión Nozomi, que apuntaba a estudiar la atmósfera marciana y cómo interactuaba con el viento solar. No hace falta repetirse con su trágico destino. Pero fue desafortunada, muy desafortunada.

JAXA e ISAS buscaron una idea innovadora. Puede que se lanzasen después del fiasco ruso, con la idea de hacer lo mismo. Lo que nos lleva a la pregunta: ¿por qué investigar la lunas marcianas? Tal vez porque son de los objetos más misteriosos del sistema solar. Muchos apuntan a que son asteroides capturados (la más sensata), otros que son restos expulsados por una supuesta gran colisión (un poco fantasmas, la verdad), aplicando la misma (e incorrecta, a nuestro juicio) teoría de la formación de nuestra Luna. Si queréis saber más, tenemos una entrada en la que hablamos de ambos, sus teorías, sus certezas. Para acertar, hace falta información in situ. Y esa es la idea de JAXA.

Puede que las agencias japonesas sean las verdaderas expertas en recogida de muestras interplanetarias. La experiencia acumulada por sus dos misiones Hayabusa les ha inspirado para desarrollar algo semejante para Fobos en concreto. Para algunos, será como estudiar asteroides, para otros, creen que se podrían obtener de ese modo las primeras muestras de Marte.

Fuente: JAXA
Como todas las sondas construidas por Japón, no sólo tienen una vocación científica, también poseen un componente de ingeniería. Así, la misión de Exploración de las Lunas Marcianas, o MMX, no sólo volará hasta Marte y Fobos, incluso a Deimos, también probarán conceptos, el principal el del retorno desde Marte, algo que ninguna otra siquiera ha intentado.

El diseño y construcción de la sonda para la misión se ha encargado a la Mitsubishi Electric Corp., creando un sistema de vuelo con tres componentes. Misteriosamente, no tenemos sus medidas completas, sólo sus masas. Ya os decimos que no es pequeña, ni ligera. De abajo arriba, los tres elementos se denominan Módulo de Exploración, Módulo de Retorno, y Módulo de Propulsión. Bien podemos decir que gran parte de lo importante se aloja en el Módulo de Retorno. Es cierto que desconocemos la totalidad de sus tripas, por lo que
Fuente: JAXA
suponemos que gran parte de la tecnología que usa deriva de misiones anteriores como Hayabusa2 o SLIM. Ignoramos qué tipo de ordenador usa, de cuánto es la capacidad de almacenaje de sus grabadores. Sí sabemos que su sistema de comunicaciones trabaja en banda-X y banda-Ka usando una antena de alta ganancia, una de media ganancia (ambas parabólicas) y al menos tres de baja ganancia. Para su estabilización, se recurre a lo necesario para una plataforma inercial, a contar con una unidad de referencia inercial, dos escáneres estelares, cuatro ruedas de reacción, sensores solares, a lo que hay que añadir sus sistemas de propulsión. Sí, podréis pensar que al poseer un Módulo de Propulsión, todo se concentra allí. En realidad, hay dos grupos, tanto en el susodicho como en el Módulo de Retorno. Son sistemas comunes para reducir costes, si bien el de Propulsión cuenta con cuatro motores principales, el de Retorno dos. Hay que añadir los propulsores de maniobra en ambos también. ¿Por qué dos grupos de propulsión independientes? A su tiempo. La generación de energía depende de dos paneles solares de tres secciones cada uno, de células de alta eficiencia además de ligeras, que alimentan los sistemas de abordo y cargan una batería, tal vez de ion litio. En cuanto al control termal, básico: mantas multicapa, calentadores eléctricos, radiadores. ¿Y el Módulo de Exploración? Ahora vamos con él. Es el más ligero de los tres, pero no deja de ser importante. Porque MMX no sólo es un orbitador, también un Lander, por eso cuenta con un tren de aterrizaje de cuatro patas para estabilidad. No sólo eso: la
Fuente: JAXA
inmensa mayoría de la instrumentación principal se sitúa allí. TENGOO (Cámara Vertical Telescópica para Geomorfología) es su sistema de alta resolución, que está formado por un telescopio Cassegrain catadióptrico de dos espejos más un sistema de cuatro lentes correctoras. Posee un espejo primario de 120 mm, y el tren óptico cuenta con una longitud focal de 947.8 mm (f/8.9) sirviendo a un sensor CCD de gran formato de 3364 x 2520 pixels (3296 x 2472 activos). Es un sistema pancromático que trabaja entre 350 y 950 nm, proporcionando una resolución de hasta 40 cm. OROCHI (Radiómetro Óptico Compuesto de Cámaras Cromáticas) es una agrupación de ocho cámaras de campo ancho usando un sistema de lentes de retroenfoque. Cada cámara, superficialmente idénticas, en realidad están adaptadas cada una a registrar una longitud de onda casa una, captando una imagen cromática cada cámara al mismo tiempo. En realidad, son siete cubriendo los rangos espectrales de 390, 480, 550, 650, 730, 860 y 950 nm. Sobre casa sistema óptico, usa cada una seis lentes, con el filtro correspondiente entre medias. La longitud focal varía entre 13.23 y 13.57 mm (f/5.8-6.4). Sobre la octava, es monocromática, centrada en los 550 nm. Todas cuentan con un sensor CCD idéntico al de TENGOO, y muchos de los filtros son los mismos que los usados en la ONC-T de Hayabusa2. Estos dos sistemas se usarán para caracterizar Fobos físicamente, geológicamente, en composición, para buscar zonas en las que aterrizar y recoger muestras. Un último de talle en OROCHI, dispone de un sistema de luz LED que empleará si en el descenso a la superficie la sombra de la sonda entorpece la operación. MIRS, el Espectrómetro
Fuente: LIRA
Infrarrojo de MMX, es una de las contribuciones francesas a la misión. Es un sistema pushbroom que emplea un espejo móvil en un eje, dos espejos altamente asféricos, una abertura de entrada con un mecanismo de obturación para calibración, colimador más rejilla de difracción, dos objetivos dióptricos, los filtros para terminar con el detector dentro de un criostato. El sensor es un sistema híbrido, con un formato de 500 x 256 pixels. Para el enfriamiento, recurre a un criorefrigerador más dos radiadores. Registrará los espectros entre 0.9 y los 3.8 micrones, y estudiará la composición mineralógica de todo lo que observe. En su apertura, que cuenta con una ventana de protección, también tiene una pequeña compuerta que se puede abrir y cerrar para proteger el sistema de la contaminación por el regolito de Fobos durante el descenso. Aunque cuenta con hasta tres sistemas de altimetría láser, el LIDAR es el científico, que se basa en los usados en Kaguya o Hayabusa2. Los cambios están principalmente en el expansor de haz, con una magnificación de X7. En el resto, usa un telescopio Cassegrain como sistema receptor, y un sensor de fotoavalancha de silicio. Su misión, la cartografía de relieve de Fobos, para generar una representación tridimensional del satélite y buscar las mejores zonas para el aterrizaje. Una de las contribuciones de la
Fuente: NASA/JAXA/
Johns Hopkins APL/
Ed Whitman
NASA para el proyecto es MEGANE, el Explorador de las Lunas Marcianas con Rayos Gamma y Neutrones. Basado, o inspirado en los sensores de MESSENGER y Lunar Prospector, se trata de una repetición virtual de los sensores idénticos en la misión Psyche. Su misión, el estudio elemental de las superficies de las lunas marcianas, con el sensor de neutrones a la búsqueda de rastros de agua, mientras que el detector gamma indagará en la composición química mediante el bombardeo de rayos cósmicos contra las superficies de Fobos y Deimos. El único que no está en el módulo de exploración es el CMDM, el Monitor de Polvo Circum-Marciano. Instalado en uno de los laterales del Módulo de Retorno, es un panel formado por una lámina de polimida sobre un elemento cerámico piezoeléctrico. Su misión es estudiar el flujo y la velocidad de las partículas de polvo no sólo durante el crucero, también durante su tiempo de estancia en Marte, siendo capaz de medir velocidades de entre 0.2 y 0.8 km/s. Para la información sobre la dirección de llegada de estas partículas dependerá de la posición y la actitud de la sonda. Por último, está el MSA,
Fuente: JAXA
Analizador de Espectro de Masa. Consiste en un espectrómetro tipo TOF más dos magnetómetros de núcleo saturado triaxiales. El espectrómetro será capaz de medir la energía de los iones que capture, más la dirección de entrada, y la masa de la partícula. Todo para estudiar el entorno alrededor de ambos satélites. Para la recogida de muestras, usará dos. El desarrollado por JAXA es un sistema de perforación que extraerá núcleos de dos centímetros de diámetro, profundizando un mínimo de dos centímetros. Está al final de un brazo manipulador que se desplegará hasta la superficie. El segundo, procedente de la NASA, es un sistema neumático inspirado en el usado en OSIRIS-REx. Instalado en una de las patas, inyectará un gas presurizado que movilizará el regolito hacia un contenedor de muestras. Ambas muestras (si se consiguen) se introducirán en la cápsula de retorno de muestras, que está ubicada en una prolongación instalada en uno de los laterales del Módulo de Retorno. Está cápsula es el mismo diseño que el usado en las dos misiones Hayabusa. Por si faltaba poco, la misión cuenta con un pequeño Rover. Desarrollado
Fuente: DLR
conjuntamente por las agencias espaciales francesa (CNES) y alemana (DLR), el pequeño Idefix, que es su nombre, pretende estudiar in situ la superficie de Fobos. Tiene un chasis construido en carbono, que aloja todo lo necesario para funcionar, con un ordenador basado en la tecnología FPGA, un modesto sistema de comunicaciones de banda-S, un sistema energético que usa cuatro paneles solares (uno fijo, tres desplegables) con una superficie activa total de 0.36 m². Su sistema de movilidad se compone de cuatro elementos idénticos: un brazo de rotación, codo con motor eléctrico, engranajes, electrónicas, calentadores más la rueda, que mide 214 mm de diámetro, 54 de ancho, cuenta con nueve tacos para agarre máximo y sólo pesa 190 gramos cada una. Son de aluminio de alta resistencia construida en estructura de malla. Aparte de rodar por la superficie, servirá para enderezarse en cuanto llegue a la superficie. No girará a la manera usual, sino como lo hace un vehículo con orugas. Además, un software de movilidad llamado LOCO servirá para sus desplazamientos autónomos. Su velocidad no será espectacular, apenas 1 mm/s. Por supuesto, se ha
Fuente: DLR
diseñado para soportar los rigores del entorno de Fobos, y sus sistemas mantendrán sus paneles solares en máxima insolación. Son cuatro instrumentos los que porta: RAX, Espectrómetro Raman para MMX, apenas ocupa 81 x 98 x 125 mm³. Usa un láser de luz verde a un punto en la superficie de 50 micrones de diámetro bajo el rover. La luz que emita será recogida por un sistema óptico con autoenfoque que sirve a un sensor CMOS. Estudiará la mineralogía de la superficie entre 535 y 680 nm de casa localización que investigue. MiniRAD es un radiómetro de infrarrojo termal que, usando seis canales, estudiará la inercia termal más las propiedades ópticas. Usa detectores de termopila registrando longitudes de onda superiores a los 14 micrones. Tres de estos detectores son para medición de temperatura, los otros para las propiedades ópticas. Navcams, son un par de cámaras de navegación estereoscópicas con lentes de campo ancho sirviendo a sensores CMOS de 2048 x 2048 pixels con filtro Bayer, más una fuente de iluminación LED blanca. Son idénticas a las que se han montado en el Rover emiratí Rashid a la Luna. Y las WheelCams, dos unidades que enfocan a las ruedas delanteras y al suelo. También usan lentes de campo ancho, detectores monocromáticos CMOS de 2048 x 2048 pixels más tres luces LED sintonizadas en 590, 720 y 880 nm. Unas cubiertas transparentes sirven como protección. Estás cámaras servirán para indagar las propiedades de la superficie, mecánicas y del tamaño del regolito. El Rover volará plegado en un paquete de 557 x 512 x 314, y estará en un montaje que no sólo es un interfaz mecánico y de despliegue, también eléctrico y de datos. La masa de Idefix es de 23.47 kg. Por último, hay dos sistemas de ingeniería a bordo de MMX: IREM, Monitor de Entorno de Radiación Interplanetario, medirá la dosis de radiación durante todo el vuelo, además de registrar eventos SEP procedentes del Sol. Está en el Módulo de Retorno, al lado de la antena de alta ganancia. Y luego están las cámaras de Súper Alta Definición SHV. Proporcionadas por la NHK, la corporación audiovisual japonesa, va más allá que aquellas que montó Kaguya. Pero estás son mucho mejores porque obtendrán imágenes y vídeo en formato 4K y 8K. La de 4K se encuentra en el lado donde se monta el aparataje de la cápsula de retorno de muestras, a su derecha. La de 8K está directamente en el aparataje de la cápsula, mirando hacia un lateral. Y esto es todo. La masa sin combustible total es de unos 2100 kg, en cuanto las cargas de combustible es la siguiente: el Módulo de Retorno, 1190 kg y el de propulsión, 1840 kg. En total, MMX da un peso en báscula de 4480 kg. 

Fuente: JAXA
Hasta ponerla en la plataforma de lanzamiento, ha habido diversos retrasos. Hasta tal punto que se cambió hasta el lanzador. La idea inicial fue usar el viejo HII-A. Con este sistema retirado, se ha pasado al más moderno H3. Será en su configuración más potente, la H3-24L, que significa dos motores en su primera etapa, cuatro aceleradores sólidos, más la cofia larga. Despegará desde el complejo de lanzamientos de Yoshinobu, isla de Tanegashima, el día 20 de octubre, hora de Japón. Una vez el lanzador haya cumplido su función, la misión MMX estará en camino a Marte. 

Fuente: JAXA
Su tiempo de vuelo hacia el Planeta Rojo está dictado por la geometría, la distancia, por eso será un largo crucero de unos once meses. Misiones anteriores como las Viking, o Mars Polar Lander ya tuvieron duraciones de tránsito semejantes. ¿Es malo? En absoluto. simplemente hay ventanas más favorables que otras. Eso significa que llegará en agosto del 2027. 

Fuente: JAXA
Una vez insertada en órbita marciana, usando los medios de su Módulo de Propulsión, quedará e una trayectoria altamente elíptica, con un perigeo marciano de 500 km. No terminará esa órbita, o eso suponemos, porque realizará una segunda maniobra propulsiva (denominada MOI-2) que alterará el plano de su órbita, aumentando la altitud del perigeo. Y una tercera maniobra (MOI-3) será la que sitúe a MMX en las proximidades de Fobos, en una trayectoria denominada Órbita Cuasi-Satélite. ¿Qué significa? En esencia, para un probable observador en Marte, vería a MMX siguiendo al satélite. Si ese probable observador estuviese en Fobos, sería como si lo orbitase. Es ideal porque es muy estable y, a su vez, reduce los requisitos de propulsión. Todos ganamos.

Fuente: ESA/ATG Europe
La misión tiene previsto alargarse aproximadamente unos cinco años, dividida en cinco fases. En la primera, la misión comprobará su instrumentación, observando tanto Marte como Fobos. En la segunda comenzarán las observaciones de proximidad de Fobos, estudiando el satélite globalmente. En la tercera, una vez seleccionadas diversas zonas de aterrizaje, se preparará para al menos tres descensos, uno para la suelta de Idefix, a comienzos del 2029, desde una distancia de unos 40 metros de la superficie. La misión de Idefix puede alargarse hasta cien días. Un aspecto interesante de este descenso, no propulsado, hará que caiga y hasta rebote en la superficie. Puesto que la gravedad de Fobos es ínfima, se cree que no hay riesgo de daños. Dará igual sobre qué lado aterrice, su sistema de movilidad es plenamente capaz de compensarlo. Los otros dos aterrizajes serán para la obtención de muestras usando, o intentándolo, los dos sistemas para su posterior transferencia a la cápsula de retorno de muestras, con el objetivo de conseguir hasta 10 gramos de material de Fobos. Las dos últimas fases prepararán a MMX para la partida, primero con una campaña de observación de Fobos y Marte, antes de usar sus medios propulsivos para elevar su órbita e iniciar la campaña de observación de Marte y Deimos, estudiando es menor y más lejano de los satélites marcianos mediante sobrevuelos. 

Al igual que para ir, la misión esperará a la conjunción entre la Tierra y Marte para iniciar el esperadísimo viaje de retorno, lo que sería una auténtica primicia. Para noviembre del 2030 será el momento. Está es la razón de diseñar la sonda en tres módulos: como los cohetes en la Tierra, se trata de deshacerse de la masa considerada innecesaria. Esto significa la separación de los módulos de
Fuente: JAXA
Investigación y de Propulsión y, puesto que el de Retorno posee propulsión propia, será capaz de salir de la órbita. Es similar a lo que hizo Dawn en Vesta: a mayor altitud, menor agarre gravitatorio, por lo que salir será más fácil y con un menor gasto de combustible. La misión separará el Módulo de Propulsión el primero, claro, una vez la sonda esté en la órbita de Fobos, una vez terminadas todas las maniobras necesarias para llegar. La separación del Módulo de Exploración ocurrirá justo antes de la partida. Eso sí, el Módulo de Retorno se quedará casi sin instrumentación, sólo con el CMDM, IREM y las dos cámaras de ultra alta definición. Como a la ida, el crucero de retorno puede durar unos once meses hasta llegar a la Tierra. ¿Dónde caerá la cápsula de muestras? Lo ignoramos, pero si hacemos caso a los antecedentes de las misiones Hayabusa, lo haría en el desierto australiano de Woomera en el 2031. ¿Qué destino le esperaría al Módulo de Retorno tras la entrega? Lo ignoramos. 

Por mucho que se puedan instalar verdaderos laboratorios analíticos a bordo de sondas espaciales, nunca serán suficientes ni tendrán el equipo necesario que se puede encontrar en un auténtico laboratorio. Por eso han proliferado las misiones de retorno de muestras que despegaron desde Stardust
Fuente: ESA
y Genesis, con muestras de asteroides y desde la Luna, gracias a las misiones chinas, encontrando minerales nuevos. Por eso, estudiar muestras de Fobos en un laboratorio terrestre se considera tan importante. MMX apunta a responder diversas preguntas: ¿Cuál es el origen de las lunas marcianas? ¿Cuál fue el proceso evolutivo de la esfera marciana, tanto del planeta como de sus lunas? También es una misión de ingeniería: pretende establecer la tecnología necesaria para el viaje de retorno entre Marte y la Tierra; establecer las técnicas de muestreo avanzadas en diversos cuerpos celestes; establecer las tecnologías de comunicación óptimas usando una nueva estación de Tierra. Además, aprovechando su estancia en Marte y alrededores, será capaz de estudiar su atmósfera, su superficie, su entorno espacial, y la circulación de material atmosférico y su fuga al espacio.

Pocas son las misiones previstas a Marte en el futuro, y una de las más interesantes procederá también de Asia, de China concretamente, y su misión: recoger muestras del propio Marte y traerlas a casa. Y, de nuevo, adelantan a la NASA.

MMX es una misión fascinante y necesaria. Tardará en darnos resultados, sí, pero como siempre, la espera merecerá la pena. Suerte.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

lunes, 14 de septiembre de 2026

Misión al planeta Tierra: FLEX

Fuente: Forschungszentrum
Jülich
 Pensar en esta entrada nos hace volver a los días de escuela. Se trata de la fotosíntesis, el proceso por el que las plantas sintetizan alimentos a partir del dióxido de carbono atmosférico y la luz solar, con el que terminan emitiendo oxigeno a la atmósfera. Es una simplificación, lo sabemos, pero sin la fotosíntesis, la vida en la Tierra sería imposible. Por eso su estudio es, aún a día de hoy, un importantísimo tema.

Pero, ¿se puede ver la fotosíntesis desde el espacio? No. Sin embargo, lo que sí podemos adivinar es su estado. Las plantas, dependiendo de su tipo, transmiten luz infrarroja que los sensores orbitales pueden detectar y, a través de éstas imágenes, saber, por ejemplo, cuando una cosecha está "estresada", ya sea por calor, frío, falta de agua, y otros factores. En la actualidad, los sensores en los satélites como Landsat o Sentinel-2 son las mejores herramientas porque cuentan con la cobertura, longitudes de onda y resolución para estos estudios.

En el año 2009, Japón puso en órbita el primer satélite dedicado al estudio del cambio climático: GOSAT. También conocido como Ibuki, su misión es la de estudiar gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano. Pronto, en sus datos se descubrió una débil señal la cual, tras diversos experimentos, se descubrió que era una fluorescencia procedente de las plantas, asociada a la clorofila de las plantas cuando hacen la fotosíntesis. Y la NASA descubrió que sus misiones OCO-2 y OCO-3 eran capaces de registrar esta fluorescencia.

Esta es una época en la que la vida vegetal está más estresada que nunca. Ya hay una misión enfocada en el estudio de la masa forestal como es Biomass. Pertenece a la ESA, y la agencia europea dio un paso
más cuando, en noviembre del 2015, aprobó una nueva misión dedicada en exclusiva al estudio de esta fluorescencia.

La octava misión Earth Explorer responde al acrónimo de FLEX, el Explorador de Fluorescencia. Se dedicará en exclusiva a este elusivo componente del sistema terrestre usando un instrumento a la última.

La forma más barata y rápida de tener listo un satélite es usar una plataforma común. Para FLEX se recurre a la francesa Myriade, que ya ha dado satélites como PARASOL o Picard. Se trata de un satélite considerado pequeño, pero a la última en tecnología. Su pequeño bus se forma en dos partes, el módulo de servicio y el de interfaz de carga útil. Se construye principalmente en aluminio además de contar con elementos en polímero reforzado
Fuente: ESA/Mlabspace
con fibra de carbono, por ligereza y resistencia. Una vez en el espacio, sus medidas serán de 1.5 x 4.9 x 1.6 metros. Sus sistemas internos son conocidos, y se basan, en algunos elementos, en la serie de satélites Sentinel-3. Su ordenador usa un procesador ERC-32, con una memoria interna de 8 GB, que gestiona las operaciones de a bordo, y almacena toda la información en un grabador de datos en dos módulos de 256 GB cada uno. Como muchos otros, usa un sistema de comunicaciones de banda-S bidireccional para recepción de comandos y envío de telemetría, y uno unidireccional de banda-X para la transmisión de datos a alta velocidad. Estabilizado en sus tres ejes, usa los elementos básicos: escáner estelar (dos unidades), ruedas de reacción (cuatro unidades) y un magnetómetro, sensores solares, un receptor de GNSS, entre otros. También usará propulsión, cuatro pequeños motores para maniobras orbitales. Dos paneles solares desplegables (superficie activa total de 3.69 m²) alimentarán de energía al satélite, y la almacenará en una batería de ión-litio. En cuanto al control termal, más bien pasivo con mantas multicapa más calentadores eléctricos. ¿Qué decir de su instrumentación? Que es único en su tipo. FLORIS, el Espectrómetro de Imágenes de Fluorescencia, es
Fuente: ESA/ATG medialab
un sistema de luz visible. Nada de infrarrojos, o ultravioleta. Pura luz visible. No es lo habitual, sólo conocemos el que cargó la misión LCROSS a la Luna en tiempos recientes. Se ha configurado como un sistema pushbroom hiper espectral de dos canales. Un único telescopio sirve a ambos. Se trata de una unidad de cinco lentes (apertura, 75.6 mm) en forma de objetivo Petzval que, en su entrada, cuenta con un scrambler de polarización. La luz llega, tras recorrer el tren óptico del telescopio (longitud focal, 234.5 mm, f/3.1) a un ensamblaje de doble abertura, cada una en uso para cada canal. Ambos canales son semejantes, con un espectrómetro tipo Offner con rejillas holográficas y sensores CCD. El canal HR, de Alta Resolución, registrará la luz entre 670 y 780 nm, usando dos detectores con 1060 x 450 pixels de superficie activa. Por su parte, el canal LR, de Baja Resolución, observará la luz entre 500 y 758 nm, usando un único CCD idéntico. FLORIS se ha diseñado para detectar las bandas del Oxígeno-A (759-769 nm), Oxígeno-B (686-697 nm), absorción de la clorofila (600-677 nm) y el índice de absorción fotoquímica (500-600 nm). La configuración del instrumento le dota un campo de visión de 150 km para una resolución de 300 metros. Repostado y listo para el lanzamiento, FLEX declara una masa de 400 kg.

Fuente: ESA–P. Carril
Por el tamaño y el peso del satélite, queda claro que lo más sensato es usar un lanzador ligero. Por eso, se recurre al Vega-C desde Kourou. Y no viajará solo porque lo hará acompañado por Sentinel-3C. Por los diseños de ambos, este último estará en la posición superior, mientras que FLEX, dentro de una cofia secundaria, se sitúa en la inferior. Su lanzamiento, para el día 15. De hecho, es muy apropiado, porque ambos van a la misma órbita, polar sincrónica solar, a 814 km de altitud. El ciclo repetitivo de FLEX será de 27 días.

Fuente: ESA/ATG medialab
La idea detrás de FLEX es la de no estar solo. No, porque orbitará a poca distancia (entre 40 y 100 km) de uno de los satélites Sentinel-3, concretamente en la primera unidad lanzada, de momento. Una vez en posición y plenamente verificado, FLEX observará su campo de visión y, con los datos en tierra, se podrán fusionar con los que generen los sensores OLCI y SLSTR de Sentinel-3A. 

Durante tres años y medio, FLEX proporcionará daros para estudiar globalmente la fluorescencia (técnicamente, Fluorescencia Inducida por el Sol) para poder inferir la
Fuente: ESA/ATG medialab
fotosíntesis. Dos son los objetivos: medir globalmente la fluorescencia de la vegetación, y a partir de ella cuantificar la actividad fotosintética y el estrés de la vegetación. Con esta información los científicos serán capaces de ver la reacción de la vegetación al clima cambiante de la Tierra.

Pequeño tamaño, misión hercúlea. Necesita un poco de suerte.

lunes, 31 de agosto de 2026

domingo, 23 de agosto de 2026

Bajo el rojo: Telescopio Espacial Nancy Grace Roman

Fuente: NASA,
ESA, S. Beckwith
(STScI), and
The Hubble
Heritage
Team (STScI/AURA)
 No es necesario que imaginéis las imágenes del telescopio Hubble. Además, hablan por sí mismas. La agudeza, la calidad, la profundidad... Sin embargo, si miráis al cielo, e intentáis imaginar su campo de visión... pues teniendo como escala la Luna llena, resulta que podría ser tan pequeño como, tal vez la cabeza de un alfiler. Con telescopios más modernos, como Euclid, ahora podemos observar grandes franjas del cielo de una sentada. ¿Y si en vez de uno, tenemos más? ¿Y si, además, resulta tener la calidad de imagen del mismísimo Hubble? Dejad de soñar. Su lanzamiento está a la vuelta de la esquina.

La idea de un telescopio con la calidad de imagen del gran observatorio espacial pero con un campo de visión mucho mayor nació hacia el comienzo de la década del 2010 en uno de los muchos estudios que
suelen presentarse. Se le denominó WFIRST, o Telescopio de Rastreo Infrarrojo de Campo Ancho. Al mismo tiempo, en la NASA se barajó la posibilidad de tener un telescopio para el estudio de la materia y la energía oscura. Aún más, existía la posibilidad de que la agencia recibiera, como donación, dos telescopios procedentes de la NRO, la Agencia Nacional de Reconocimiento, que opera los satélites espía del gobierno estadounidense. ¿Y si fuera posible fusionar todas estas ideas en una gran misión, la siguiente GRAN misión después del telescopio James Webb? La fusión se la conoció, durante un tiempo como WFIRST-AFTA (Activos Telescópicos Enfocados a la Astrofísica), y los trabajos progresaron. Al final, tras numerosas decisiones sobre el observatorio, qué cohete usar, dónde lanzarlo, el proyecto fue aprobado para su desarrollo el 17 de febrero del 2016, con una misión dedicada a la cosmología y a la exploración. Pero, ¿cómo nombrarlo?

Los grandes observatorios que lanza la NASA suelen nombrarse en honor de grandes figuras de la astronomía. Muchos de estos nombres son de astrónomos que contribuyeron en el avance de la astronomía. Sin embargo, ¿Quién da nombre al nuevo telescopio?

Nancy Grace Román (Nashville, 1925-Germantown, 2018) fue una astrónoma de vocación muy temprana. Su madre fue profesora de música, mientras su padre fue físico y matemático, por lo que su destino en ciencias estaba cantado. Es cierto que, en la época de su juventud una mujer dedicada a la ciencia, especialmente en astronomía, era algo casi nunca visto, hasta el punto que hubo profesores que intentaron disuadirla, sin éxito. Estudió primero en la universidad Swarthmore College, para después trasladarse a la de Chicago. Se doctoró en 1949, para dedicar sus esfuerzos en las estrellas, su estudio espectroscópico. También estaba versada en el análisis de datos, y tan pronto como 1954 propuso a la Universidad de Chicago la adquisición de un ordenador para poder procesar los datos de observación. Sin embargo, un gigante de la astronomía como fue Subrahmanyan Chandrasekhar rechazó la idea al considerarla no útil para el propósito. Decisiones como está, y la total falta de oportunidades para las mujeres en los estudios superiores y la investigación hicieron que Roman abandonase la Universidad. En este tiempo publicó diversos artículos científicos. Uno de ellos versa sobre el estudio de estrellas semejantes al Sol, que ella dividió en dos categorías según su contenido químico y sus movimientos, siendo las que tienen menor abundancia de elementos pesados que el hidrógeno y el helio se mueven más rápido que las que cuentan con una mayor cantidad. También pudo descubrir que las estrellas comunes, a pesar de su parecido entre sí, no necesariamente tienen la misma edad. Y, también pudo ver que aquellas estrellas con líneas de emisión más fuertes se mueven más próximas al centro galáctico, mientras que las que no se mueven en patrones más elípticos fuera del plano galáctico, una primera descripción de la forma de la Vía Láctea. Este estudio dio la primera pista de la formación de nuestra galaxia, siendo el precursor de trabajos futuros, y hoy es considerado como uno de los 100 artículos más importantes del siglo. En 1955 publicó un catálogo de estrellas de alta velocidad, en el que proporciona un método para encontrar estrellas más pesadas. Incluso en 1959 ya publicó un artículo acerca de la posibilidad de encontrar planetas alrededor de otras estrellas. Después de abandonar Chicago, el astrónomo Gerard Kuiper le sugirió entrar en el Laboratorio de Investigación Naval, entrando en está institución en 1954 en el programa de radio astronomía, geodesia y propagación del sonido bajo el agua. En el tiempo en que trabajó allí entró en uno de los primeros proyectos de la recién nacida NASA, el Vanguard. Era tal su prestigio que fue invitada a la Unión Soviética para dar una charla en Armenia con motivo de la inauguración de un observatorio. Se convirtió en la primera civil occidental en visitar Armenia tras el inicio de la Guerra Fría.

Roman entró en la NASA en 1959, para convertirse, un año después, en la jefa de astronomía dentro de la agencia. De este modo, era ella quien, a lo largo de los siguientes 21 años, decidía qué misiones debían seguir adelante, y cuáles no, según su valor científico. Ella heredó el programa de los Observatorios Solares Orbitales (OSO) y, durante su tiempo en el cargo, además, autorizó los OAO, los primeros observatorios astronómicos en el espacio, los Pequeños Satélites Astronómicos (tres unidades ya conocidas en está crónica), los experimentos llevados a cabo en las misiones tripuladas Gemini, Apollo, Skylab y Spacelab (en los transbordadores), puso en marcha el Observatorio Aerotransportado Kuiper (antecesor de SOFIA), así como misiones tan pioneras como IRAS, IUE, COBE (que ganaría el premio Nobel) y, sobre todo, el proyecto del LST.

Sí, fue Roman la fuerza viva tras la aprobación y el diseño de lo que acabaría siendo el telescopio Hubble. Fue su empeño el que fundó el Instituto Científico del Telescopio Espacial (que hoy en día gestiona a Hubble y Webb) . Fue ella la que agarró el petate y se marchó a hablar y convencer a los congresistas para que aprobarán el proyecto. Fue ella misma quien se presentó en el mismo Congreso para hablar a favor del proyecto. Fue ella la que empujó a usar sensores CCD en los instrumentos del telescopio. Y ella estuvo en el primer comité de selección científico para el telescopio. Creía hasta tal punto en el proyecto que estaba convencida que está herramienta permitiría dar pasos en la detección y estudio de planetas fuera del sistema solar. Ella propuso, en 1980, usar la coronografía como método mara encontrarlos, y con los instrumentos que se montarían a bordo del gran observatorio se podría conseguir. También que el telescopio sería capaz de detectar planetas más allá de muestro sistema solar mediante astrometría. Spoiler: acertó. Podemos decir que, si ella, el telescopio Hubble no sería el enorme éxito que es hoy. Creemos que su nombre es uno que todo el mundo debería conocer gracias a sus contribuciones. Que un nuevo observatorio lleve su nombre es un primer paso.

Fuente: Goddard Space Flight Center
Ya conocemos a la persona. Es el momento de hacer lo mismo con el observatorio. El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman (Lo llamaremos Roman para abreviar) es una verdadera bestia, con 12.7 metros de alto y 4.4 de ancho. Como es la tendencia actual se puede separar en dos partes. Casi todo lo que necesita para funcionar se sitúa en el módulo de servicio, de 4 metros de diámetro y 2 de alto, con forma hexagonal. En verdad, nos gustaría conocerla más íntimamente, pero la NASA ha sido parca en detalles sobre sus tripas. Claro, sabemos que está estabilizado en sus tres ejes usando lo básico para que su orientación sea lo más precisa y estable posible. Sí conocemos dos aspectos de los sistemas se a bordo. Así, cuenta con
Fuente: Goddard Space Flight Center
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un sistema de comunicaciones dual, con banda-S como sistema bidireccional (telemetría de ingeniería y comandos desde Tierra) más el canal científico en banda-Ka, que transmitirá datos de sus sensores a una cadencia de hasta 500 Mbps, ya que se esperará que genere, al día, hasta 1.4 Terabytes de datos. Para esto, usará una antena parabólica de 1.7 metros de diámetro y sólamente 10.7 kg. de masa. Casi nada. El otro aspecto conocido está en su generación de energía con seis paneles solares de 2.3 metros, totalizando 3092 células entre todos los segmentos. Cuatro de ellos se desplegarán una vez en el espacio, los otros son fijos. Generarán un total de 4 Kw de electricidad para el telescopio. Ah, y contará con
Fuente: NASA
propulsión propia. El núcleo del telescopio Roman es su telescopio. Y su espejo primario es una de estas donaciones del NRO, siendo una unidad de 2.4 metros de diámetro. Sí, es como el del Telescopio Hubble. Sin embargo, el instalado en Roman tiene una masa de 186 kg, es decir, menos de un cuarto del peso del situado en su antecesor, gracias a las nuevas técnicas de fabricación. El espejo es la pieza central de un sistema reflector topo anagtismático de tres espejos, (f/7.4), y optimizado para observar el espectro electromagnético entre 0.48 y 2.3 micrones, convirtiéndolo en un observatorio infrarrojo. A bordo serán dos los instrumentos. WFI, Instrumento de Campo Ancho, es el principal de la misión. Realizará la mayoría de observaciones de la misión puesto que es el único plenamente dedicado a la ciencia. Un
espejo mete la luz en el instrumento, atravesando el Ensamblaje de Rueda de Elementos hasta llegar, en un ángulo de 90°, al plano focal, una espectacular unidad que dispone de dieciocho sensores de mercurio-cadmio-telurio. Semejantes a los usados en el telescopio Webb, el formato de cada unidad es de 4096 x 4096 pixels, pixels más pequeños que en las unidades de las que deriva, es decir, más sensibles, más datos. Contará en total con 300 megapixels, creando así imágenes descomunales. Además, el plano focal está sobre un sistema
de seis patas que servirá para el óptimo enfoque del telescopio. A esto hay que unirle la funcionalidad de la rueda de elementos. Dispone de once posiciones, ocho para filtros de imágenes, uno ocupado por un grisma (mezcla de prisma y rejilla de difracción) para espectroscopia sin abertura de alta dispersión (1-1.93 micrones), un prisma para espectroscopia sin abertura de baja dispersión (0.75-1.80 micrones) y una posición oscura para calibración. Es decir, con WFI, Roman hará estudios de imágenes y espectroscopia de amplias franjas del cosmos y, al carecer de estrechas aberturas para espectroscopia, los estudios serán de campo integral, por lo que sacará un espectro de cada pixel del plano focal. Impresionante. El segundo instrumento es más una prueba tecnológica. Se llama, simplemente, Coronógrafo. Es cierto que hay instrumentos en Hubble y
Webb que disponen de máscaras para tapar la luz estelar y así estudiar los alrededores de una estrella. El coronógrafo de Roman lleva esto más allá. Cuenta con un total de ocho espejos parabólicos convencionales descentrados, dos espejos "flexibles", un espejo de dirección rápida como entrada, un sistema de control de enfoque más diversos juegos de máscaras y filtros, así como un nuevo tipo de sensor denominado CCD de multiplicación de electrones, que observarán entre 575 y 825 nanómetros. Cuenta con tres modos de observación: imagen directa estrecha, imagen directa ancha, y espectroscopia. La idea es conseguir una cantidad de supresión de luz estelar muy superior a la que se consigue con los sistemas actuales, lo que permitiría al instrumento obtener imágenes directas de un planeta extrasolar y, con la suficiente resolución, hacer estudios, ya de su atmósfera, ya incluso de su superficie. Es un experimento tecnológico y, como tal, su prioridad es más baja. Si demuestra operaciones exitosas, puede ser la clave para el probable Observatorio de Mundos Habitables. Una vez repostada y lista, Roman declarará una masa de unos 8000 kg. Casi nada.

Para el lanzamiento de semejante peso pesado no se han andado con chiquitas. Para nada, se ha escogido el más potente del catálogo: ni más ni menos que el Falcon Heavy. Sí, el Falcon 9 pero con dos núcleos adicionales, lo que eleva el número de motores a veintisiete. El suelo temblará cuando el cohete ruja a plena potencia el día 30.

En los primeros días de la propuesta, del proyecto, hubo graves dudas sobre en qué lugar del espacio ubicar a Roman. Unos eran partidarios de situarla en órbita geoestacionaria, o en su defecto, geosincrónica. ¿Por qué? La idea que tenían era la de mantener el telescopio en el espacio, más o menos como se hizo con el telescopio Hubble. Para Roman, el mantenimiento se hubiera hecho con medios robóticos, si bien se habló de mandar naves como Orion con astronautas para hacer la tarea. Otros sugirieron una alternativa más económica: el
Fuente: Goddard Space Flight Center
Scientific Visualization Studio
punto de Lagrange L2, ya un poco ocupado. Con el observatorio allí, se eliminaba cualquier posibilidad de mantenimiento, haciendo el proyecto más económico. Como el dinero no abunda, la decisión quedó tomada: acompañará al telescopio Webb y a Euclid en torno al L2. Como la experiencia ha demostrado, ir hasta allí no es algo inmediato. Son unos cuatro meses de viaje, dependiendo de la trayectoria. ¿Qué hacer en este tiempo, cruzarse de brazos? En absoluto. Horas después de separarse de la etapa superior, los paneles solares se desplegarán y, dos días después del despegue la antena de alta ganancia se desplegará, e inmediatamente después la cubierta que cierra la abertura del telescopio (en realidad, una manta multicapa que se tensará una vez en
Fuente: Goddard Space Flight Center
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posición vertical) se desplegará. Ese será el punto de partida del período de pruebas y calibración de todos los subsistemas de a bordo, incluyendo los instrumentos. En este tiempo las primeras pruebas tecnológicas con el coronógrafo comenzarán. No esperéis las primeras imágenes en los primeros días; para la primera luz de Roman habrá que esperar unos tres meses. Sólo después de esto, llegará la inserción orbital en el L2, usando su propulsión. Tras más pruebas, y una reducción de temperatura en el telescopio y los instrumentos (es enteramente pasiva en este sentido) entrará en operaciones.

Fuente: NASA
La misión de Roman se enfoca en los problemas de la cosmología centrados en la materia y la energía oscuras (para una explicación sobre esto, por favor, leed aquí). Como es algo que no se puede ver directamente sino percibir sus efectos, lo que hará será algo análogo a lo que hace Euclid en este mismo momento: observar grandes franjas del cielo de una sola vez. Hemos hablado de que tendrá la calidad de imagen del telescopio Hubble, con un campo de visión mayor. ¿Hasta qué punto? El de Roman es, en esencia, doscientas veces mayor. Mientras que su antecesor necesita cientos de imágenes para enseñarnos la galaxia de Andrómeda, o M31, Roman
Fuente: NASA/GSFC/
ASU/Lunar
Reconnaissance Orbiter;
Background Sky Image
Credit: Digitalized
Sky Survey and R. Gendler
apenas usará cuatro. Pero también dedicará su potencia de observación para la hercúlea tarea de localizar planetas extrasolares usando uno de los métodos más complejos llamado Microlensing. ¿En qué consiste? Imaginad que observáis una estrella situada bastante lejos de nosotros. De repente, otra estrella, más cercana, aparece delante. El efecto de este cuerpo masivo más cercano es el de una lupa, ampliando, por efecto de su gravedad, la luz de la más lejana. Si, en ese preciso momento, un planeta que órbita esa estrella lejana pasa justo por delante, la señal del tránsito será más clara. Ya se han descubierto exoplanetas con este método, pero que es una oportunidad única. Ya hace unos años se hizo una demostración con el telescopio Kepler, en su misión extendida K2, cuyos resultados completos ignoramos. Además de este método, podrá detectarlos usando el más habitual método del tránsito, y usando la imagen directa con el coronógrafo. Por último, el programa de observación permitirá tocar otros temas, como la astrometría (ahora que la misión Gaia ha terminado), eventos transitorios, espectroscopia general para el estudio del espacio entre galaxias, y las propias galaxias... Un programa de amplio espectro.

Su misión durará cinco años, de los cuales el setenta y cinco por ciento del tiempo será la exploración de campo ancho de amplias franjas de la bóveda celeste. Estás exploraciones se dividen en fases. La primera se centrará en regiones de altas latitudes cósmicas, norte y sur. Estás exploraciones se dedicarán a estudios de materia y energía oscura, al tiempo que indagará en problemas de evolución galáctica, formación estelar, estudiará los vacíos cósmicos, la materia entre galaxias, y otros. La segunda fase seguirá centrada en las altas latitudes, pero centrada en el dominio
temporal, es decir, cambios en las galaxias, detección de estallidos estelares, como los GRB's o las supernovas (hasta cien mil se calcula que podría detectar), y otros eventos transitorios. Y la tercera fase estará centrada también en el dominio temporal, pero en el centro galáctico. Es en está etapa de la misión en la que buscará exoplanetas mediante el Microlensing, tanto alrededor de estrellas como vagando por la galaxia en solitario, los llamados planetas "rebeldes". También detectará enanas marrones, enanas blancas, estrellas de neutrones, practicará astrosismología... Sus
imágenes nos mostrarán una región a rebosar de estrellas, nebulosas, cúmulos estelares, criaderos... Sus datos, además, de todas estas fases, se usarán para un programa de astrofísica general: detección de novas, obtención de imágenes de campos profundos (como los telescopios Hubble, Chandra o XMM-Newton), estudios de formación estelar, y cualquier otra idea que tengan los astrónomos.

Con los telescopios Hubble y Webb, conseguimos los detalles precisos y preciosos de los fenómenos del cosmos. Con Roman, conseguiremos la gran imagen, que será la fuente de nuevas maravillas que explorar más profundamente. En uno de esos raros casos, una misión prevista para la primavera del 2027 ha acabado adelantándose nueve meses. ¿Las prisas habrán merecido la pena? El tiempo, y sus imágenes, lo dirán.

viernes, 31 de julio de 2026

Ventana al espacio (CCVIII)

 

La bóveda celeste en luz visible, desde TESS (Fuente: NASA/MIT/TESS and Veselin Kostov (University of Maryland College Park))

martes, 7 de julio de 2026

De tres en tres

 Sí, lo admitimos: lo hemos retrasado por necesidad. Pero todo aquello que se hace esperar merece más la pena. Ya lo veréis.

A diferencia de la visita a Dinkinesh, el paso cercano a Donaldjohanson por parte de Lucy no resultó tan espectacular. Un poco de contexto antes.

El sobrevuelo de Lucy a 52246 Donaldjohanson ya estaba previsto al comienzo de la misión. Se planeó para ser el ensayo general de la misión antes de que la sonda alcanzará sus objetivos troyanos. Su distancia de sobrevuelo, mil km., se hizo conservadora a propósito. Y llegó, el 20 de abril del año pasado. 

Fuente: NASA/Goddard/SwRI/
Johns Hopkins APL/NOIRLab
En las horas posteriores al encuentro, practicado a 960 km. de distancia, fue muy poco lo que vimos del asteroide. ¿Interesante? Siempre. Las imágenes nos devolvieron un cuerpo formado por dos objetos, con un estrecho cuello. Fuertemente craterizado, como es norma, los tiene tirando a desgastados. Gracias a la información recibida, se calcula que posee unas medidas de 8.8 x 4.4 x 3.1 km. Sí, rota sobre sí mismo, con bastante lentitud, en diez días y medio. Lo interesante llegó hace poco: resulta que también se mueve en su eje longitudinal, bamboleándose de acá para allá cada veintiséis días y medio. Mola, ¿eh? Pues ya veréis. Por la información recogida, se establece que está forma de cacahuete que tiene es el resultado de una "colisión" suave, y que su rotación era mucho más veloz, para irse frenando gradualmente. La causa de está reducción muy posiblemente fue a causa del ciclo diurno y nocturno, el calentamiento solar y el posterior enfriamiento nocturno causando la deceleración de su rotación. En cuanto a la apariencia desgastada de los cráteres, fue a causa de las fuerzas que actuaban y que llevó al impacto, causando como desprendimientos. Con respecto a su clasificación, es un tipo C de asteroides carbonáceos, y los
Fuente: NASA/Goddard/SwRI/
Dan Gallagher
datos espectrales de Lucy muestran la existencia de minerales arcillosos ricos en hierro. ¿Qué significa? Es muy probable que el cuerpo original del que se originó contó con agua líquida; sin embargo, la exposición resultó breve, de ahí la existencia del hierro. Según el equipo científico, es más joven que otros similares investigados, como Bennu o Ryugu, y el hecho de permanecer en el cinturón principal significa poca alteración. Ya lo veis: interesante por derecho propio, y un anticipo de lo que nos espera el año que viene, cuando alcance los primeros asteroides troyanos de su misión. Ah, por cierto: si queréis saber los nombres que han recibido sus formaciones geológicas, mirad aquí.

Podríamos haber redactado está entrada tiempo atrás, cuando nos percatamos de que en poco tiempo veríamos dos objetos nuevos, gracias a dos sondas procedentes del continente asiático.

Cuando Hayabusa2 nos entregó su carga en diciembre del 2020, la sonda estaba más que capacitada para seguir. Por eso los responsables de la misión idearon un plan de misión extendida de lo más interesante, haciendo uso intensivo de su impulsión iónica. Son dos los objetos a investigar, y hace nada que ha observado el primero.

Descubierto por el proyecto LINEAR el 3 de febrero del 2001, recibió la designación 2001 CC21. Órbita al Sol entre 0.8 y 1.3 unidades astronómicas de nuestra estrella, tardando 1.05 años en completarla. Se le considera un tipo A de asteroides silicatados, con un eje de rotación inclinado 5°, rotando en 5.02 horas. Por supuesto, una vez seleccionado para ser inspeccionado, se le dio nombre, mediante un concurso. Por eso se llama, desde septiembre del 2024, como 98943 Torifume. Este nombre procede de la historia del nacimiento de los dioses de Japón tras la creación del archipiélago nipón. Y ya, hasta el sobrevuelo del pasado día 5.

Fuente: JAXA, The
University of Tokyo, Chiba
Institute of Technology,
Institute of Science
Tokyo, AIST, Paris
Observatory, IAC
Para el sobrevuelo, la sonda usó toda su instrumentación, si bien sólo tenemos un par de apuntes procedentes de la cámara de alta resolución (ONC-T) y su instrumento termal (TIR). ¿Qué nos encontramos? Pues otro binario por contacto. Recuerda un poco a Itokawa, salvo sin una zona despejada. Las rocas abundan y con un sobrevuelo hecho a 800 metros de distancia, podemos ver que no hay apenas zonas despejadas. Luego está la imagen termal, que enseña la distinta inercia térmica de la superficie, mayor en la zona de máxima insolación, con un cuello mucho más frío, más que nada por las formas del objeto. Aún faltan datos del espectrómetro de infrarrojo cercano, la cámara de campo ancho y su altímetro láser. Además, por la geometría del sobrevuelo y la arquitectura de la sonda, sólo hay información en la fase de aproximación, pero no durante la partida. No os preocupéis: lo mejor está por llegar.

Hay que decirlo: Hayabusa2 ya da muestras de fatiga en su impulsión iónica. Un aumento de voltaje en los neutralizadores está reduciendo la capacidad de empuje de ellos. Recordemos que cuenta con cuatro, habiendo usado tres intensivamente en su tarea primaria. En vista de la aparición de este problema, se optó por usar el cuarto, pero también da muestras de fatiga. En vista que tiene otro encuentro asteroidal previsto para julio del 2031 (el 1998 KY26, de aproximadamente once metros de diámetro y rotando en cinco MINUTOS) se optará por incrementar el flujo de combustible para reducir el desgaste. Con dos sobrevuelos a la Tierra previstos (diciembre del 2027 y junio del 2028) toda la capacidad tendrá que estar disponible. Ah, y mientras ha sido capaz de detectar dos exoplanetas (previamente conocidos) usando su cámara más potente. Está es la operación más llamativa de las realizadas. Sólo queda esperar a que llegue el resto.

Hay un tercer punto de interés en lo que se refiere a asteroides. Hace años y un poco que China lanzó su Tianwen-2 y, como con cualquier misión procedente de este populoso país, poco se ha sabido de lo que ha hecho. Lo único que teníamos era el plan de misión, que declaraba que, para el 7 de junio, la sonda llegaría a su primer destino, el 469219 Kamoʻoalewa, para alcanzarlo y empezar a verlo para comienzos de este mes. Dicho y hecho.

Las primeras noticias no llegaron de las autoridades chinas, no. Fueron radioaficionados los que, vigilando las señales de radio procedentes desde la sonda, descubrieron un gran desplazamiento Doppler el pasado 7 de junio, denunciando un gran cambio de velocidad. Ya hablamos que cuenta con propulsión química y motores iónicos. Para está, empleó la química. En días posteriores se pudieron detectar más cambios en la señal recibida, denunciando nuevas maniobras, más pequeñas. En principio, la sonda debía situarse a 20 km de su objetivo para el pasado día 4. ¿Lo consiguió?

Fuente: CNSA
Hay que admitirlo: no es la mejor imagen del mundo, pero es suficiente para ver un objeto irregular, muy irregular, posiblemente abrupto y con regiones de color más claro y oscuro. Recordemos, la distancia es de veinte km, mientras que el objeto es de unos 40 metros (estimados) de diámetro, rotando en menos de 28 minutos. Recordad: es solamente un primer vistazo. Con el paso del tiempo, se irá acercando, hasta el punto de posarse y recoger muestras de su superficie. Para eso, toca esperar (y que informen).

Tres asteroides distintos, tres sondas diferentes. Todos con su propia personalidad. ¿Qué pensáis de estos objetos?