Seguramente os preguntaréis: ¿por qué ha hablado de la Voyager 2 antes que de la Voyager 1? Sencillamente, porque la Voyager 1 fue lanzada 16 días después que su gemela. Pronto sabréis por qué.
La

No hay diferencias entre una sonda y otra. Ambas portan los mismos 10 experimentos, posee


La

La razón de que la Voyager 1 fuera lanzada dos semanas después de su gemela está en su trayectoria. Se había diseñado una trayectoria más directa, más rápida, y aunque se lanzara después, con el tiempo la Voyager 1 adelantaría a la Voyager 2. Así fue, y cuando ambas sondas estaban dentro del cinturón de asteroides, el 19 de diciembre de 1977, la sonda se colocó primera en la carrera hacia el hermano mayor del sistema.
El 5 de marzo de 1979, cuatro años y pico después de la visita de la Pioneer 11, la Voyager 1 alcanzó Júpiter. Inmediatamente, las cámaras de la Voyager empezaron a ver un planeta mucho más dí


Tras la asistencia gravitatoria joviana, se puso rumbo a Saturno. Su fecha prevista de llegada era el 12 de noviembre de

Para el acercamiento a Saturno, y su posterior misión, había dos probabilidades. Una, realizar el acercamiento sin detenerse en ningún sitio, para luego alcanzar
Plutón, o dos, aprovechando la visita saturniana, realizaría un sobrevuelo cercano a Titán para intentar resolver sus misterios. Tras los datos de la Pioneer 11, se optó por la segunda. Finalmente la fecha se cumplió, y la Voyager 1 pasó a 124.000 km. de las capas altas de la atmósfera del planeta, para luego realizar el sobrevuelo a Titán. A la luna gigante de Saturno se acercó a unos 10.000 km. pudiendo tomar imágenes de la capa permanente de nubes de metano del satélite
. Pudo cuantificar cuan frío era Titán, pero aún con un buen equipo de cámaras, como el que portaba, era imposible saber qué había debajo. Con esa decepción, la Voyager 1 se escapó de la eclíptica, debido a la velocidad extra proporcionada por la asistencia gravitatoria realizada en Saturno. Aún así investigó las atmósferas de Saturno y Titán, investigó el campo magnético del planeta, los anillos, y empezó las cartografías de varios satélites, como Mimas (revelándonos su mayor estructura), Tetis, Dione y Rea, además de encontrar entre los anillos algún otro satélite. Entonces, la sonda viró hacia el espacio interestelar, realizando todavía imágenes bellas del señor de los anillos.
Con su misión interplanetaria finalizada, comenzó la tarea de estudiar el ámbito interplanetario, investigando el viento solar y los rayos cósmicos. Sus cámaras, sin embargo, se volvieron a encender una última vez, el 14 de febrero de 1990, para realizar el que ha sido
el primer “retrato de familia” del sistema solar, desde los exteriores de nuestra parcela galáctica (tiempo después, en el 2011, la Messenger realizó el segundo, esta vez desde el profundo interior del sistema solar). Tiempo después, el 17 de noviembre de 1998, adelantó a la Pioneer 10, convirtiéndose en la sonda que más lejos ha llegado allí arriba. La Pioneer 10 va en dirección opuesta, pero la mayor velocidad de la Voyager 1 hizo que se produjera este fenómeno. Con el tiempo ha ido apagando instrumentos, para conservar electricidad, los últimos el UVS, el PRA y el PLS. Actualmente se encuentra estudiando la heliopausa, tras atravesar la onda de terminación. Como la Voyager 2, ha dejado de medir viento solar, y es de suponer que en los próximos meses entre en el espacio interestelar. A una velocidad de 17 km/s, es actualmente el artefacto humano más veloz, y ni siquiera la New Horizons podrá alcanzarla. Si la quieres situar en el espacio, mira hacia el cielo y busca la constelación de Ophiuchus. Allí la encontrarás, rumbo a la estrella más cercana a la Tierra, Proxima Centauri. Una señal emitida desde la Tierra, y su correspondiente respuesta tarda en recorrer la distancia, ida y vuelta, en unas 29 horas, puede que algo más. Allí sigue, enviándonos su inconfundible susurro, y se espera que siga así hasta el 2025, cuando sus tres RTG’s no generen la suficiente energía ni para el transmisor de la sonda. Sin duda, el programa Voyager ha sido (y es) el más exitoso, o uno de ellos, de la historia.


Con su misión interplanetaria finalizada, comenzó la tarea de estudiar el ámbito interplanetario, investigando el viento solar y los rayos cósmicos. Sus cámaras, sin embargo, se volvieron a encender una última vez, el 14 de febrero de 1990, para realizar el que ha sido

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