Puedes pensar que eres tú quien viene a por nosotros. En otros tiempos, podría ser verdad. Pero hemos cambiado las cosas. Así que podemos decir, sin ninguna duda: Apophis, vamos a por ti.
Efectivamente, está es la tercera entrada que dedicamos a este objeto del sistema solar. Sin embargo, para nada pensamos repetirnos. Recientemente se han producido más que interesantes novedades alrededor de Apophis que merecen ser contadas. Y para eso estamos. Antes, sin embargo, empezamos con una conocida.
Es posible que os preguntéis a qué dedica una sonda espacial el tiempo libre mientras vuela a un destino que está a varios años de distancia. Pues como todos, a matar el aburrimiento. Y eso se está haciendo con OSIRIS-REx en su misión ampliada OSIRIS-APEX. Con un vehículo espacial en excelentes condiciones operativas, bien puede usarse para todo tipo de tareas distintas. Ahí tenemos
calibraciones, revisión de su hardware, comprobación de su trayectoria... Y otras cosas. Y el año pasado, durante los meses de agosto y septiembre se aprovechó para observarnos desde su distante perspectiva para hacer estudios de la Tierra como "exoplaneta". Para ello usó OCAMS (sus cámaras PolyCam y MapCam) y sus espectrómetros infrarrojos OVIRS y OTES. ¿Por qué? Imaginad que lanzamos un telescopio capaz de distinguir visualmente un planeta extrasolar de su estrella. ¿Y si pudiéramos ver detalles de él? ¿Y si sus datos espectrales nos indican algo interesante? Precisamente por eso. Aparte de las imágenes remotas, lo más importante son datos como la huella espectral desde su atmósfera. Podrían detectarse gases como vapor de agua, oxígeno, nitrógeno... Para eso hay que saber en qué parte del espectro están estás huellas para, en el futuro, poder identificarlas. A ver, no es la primera vez que se hace (no podemos dejar de pensar en la añorada Deep Impact y sus
operaciones extendidas EPOXI, en las que hizo algo semejante), y cada oportunidad nos proporciona más y mejores datos que poder aplicar en el futuro. Ah, y justo después, llegó el sobrevuelo que nos hizo el 23 de septiembre, acercándose a nosotros a una distancia de 3438 km de distancia. Aparte de los instrumentos mencionados, también el sistema de imágenes TAGCAMS se encendió para obtener buenas vistas. Y no cabe duda que las consiguió. Ahora, tienen más valor como calibración que a la ciencia pura y dura. Hay que recordar dos detalles: va a un tipo de asteroide distinto (Apophis es un tipo S, bastante brillante, Bennu es un oscuro tipo B), y la recogida de muestras dejó las ópticas manchadas de una fina capa de regolito, que reduce la sensibilidad de los instrumentos. Por eso las imágenes. Por las imágenes recogidas, puede determinarse que la capa en cada aparato es muy fina. Y esto, curiosamente, puede ayudar a la hora de su misión en cuanto llegue a Apophis. Al diseñarse para ver un objeto muy oscuro, las cámaras y espectrómetros han de ser muy sensibles. El fino polvo de regolito reduce está sensibilidad. Por eso es algo bueno. Ahora están trabajando en los tiempos de obturación para captar las mejores imágenes de Apophis cuando llegue. Llegada que, como recordaremos, está prevista para después de que este asteroide nos sobrepase en abril del 2029. Pero... ¿puede hacerse mejor? Oh, que no os quepa ninguna duda.
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| Fuente: NASA/Goddard/ University of Arizona |
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| Sistema Tierra-Luna, 29 de mayo del 2008 (Fuente: NASA/JPL-Caltech/ UMD/GSFC) |
Dentro de la Agencia Europea del Espacio hay multitud de departamentos. Posiblemente uno de los más interesantes responde a las siglas )en inglés) de CDF, que se traduciría como Instalación de Diseño Concurrente. Y es aquí donde nacen muchas de las misiones europeas que alcanzan el espacio. Dentro de este departamento fue donde se creó la idea: ¿Sería posible alcanzar el asteroide Apophis ANTES del encuentro con la Tierra en abril del 2029? Un artículo, publicado en septiembre del 2023 analizaba montones de posibilidades usando trayectorias de bajo empuje, es decir, usando impulsión iónica. Y la respuesta fue: Sí.
Pasaría casi un año hasta que, en un paso prácticamente único en la industria espacial, la dirección de la ESA decidió poner en marcha el proyecto. Su nombre: RAMSES (Rápida Misión a Apophis para Seguridad Espacial). Y la locura pudo empezar.
Fue hacia julio del 2024 que la ESA anunció oficialmente el proyecto. Pero se afirmaba que era una propuesta. Una que ya empezaba a formarse. Y la mejor forma de hacerlo era usando tecnología existente. De hecho, en el anuncio se especificó usar lo mismo que se desarrolló para Hera. También se formó un equipo mínimo de científicos e ingenieros que empezaron a poner los verdaderos cimientos de la misión. El siguiente paso llegó antes del lanzamiento de Hera, cuando la ESA informó del inicio de los verdaderos trabajos preparatorios, liberando fondos de la agencia para iniciarlos. Aún más, se firmó con OHB Italia, la subsidiaria de la constructora de Hera, OHB de Bremen, Alemania, el primer contrato para el inicio del desarrollo, abriendo la fase de consolidación e implementación temprana. ¿Qué implicaba? Entre otras cosas, el encargo de los primeros componentes de hardware, aquellos cuyo desarrollo es largo y complejo, o que tienen su "caducidad". Con eso. Los trabajos sólo aumentaron de ritmo.
En los primeros meses del 2025 se formaron nuevos contratos para diversos componentes para la misión y, en agosto, llegó JAXA al proyecto. Un paso lógico, puesto que también son parte integral de Hera. Pero, ojo: la misión aún era una propuesta. Se necesitaba la aprobación de la agencia completa, es decir, del Consejo Ministerial que reunía a los ministros de ciencia y tecnología de los estados miembros de la ESA. Y éstos se reunieron en Bremen en noviembre del 2025, donde RAMSES fue adoptada y aprobada oficialmente. Y coincidió con el proceso de revisión crítica de todos los elementos de la misión, es decir, el paso previo a la verdadera construcción. El proyecto, por lo tanto, estaba al fin en marcha.
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| Primer esbozo de RAMSES (Fuente: OHB Italia) |
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| Fuente: ESA-Science Office |
¿Qué hay de la instrumentación? Serán siete al final. Aparte de las AFC y la radio ciencia, dos serán repeticiones de Hera: el altímetro láser PALT y el sistema de infrarrojo termal TIRI, la segunda contribución de JAXA para RAMSES. Otro deriva de uno de Hera. Se llama HAMLET, o Hyperscout para exploración multiespectral y taxonomía para Apophis. Sí, es una modificación simple al sistema HyperScout-H, al que se le agrega un segundo canal en SWIR (950-1500 nm), lo que incrementa el número de longitudes de onda a 45. Los otros dos son nuevos. O así. Ahí tenemos la cámara CHANCES (Sistema de Cámara de Ángulo Cercano a Color y Alta Resolución para Apophis), que es un sistema multiespectral, de polarización así como de magnificación. Desarrollada por la Universidad de Berna, en Suiza, se basa en la experiencia y el hardware de sistemas anteriores desarrollados allí como la cámara CaSSIS de ExoMars TGO, y la CoCa de la futura Comet Interceptor. Observará en el rango de 400 y 1700 nm, observará mediante filtros de polarización y, usando filtros de mayor grosor, observará Apophis como si viéramos una roca al microscopio, con resoluciones en multiespectral de hasta 1.5 cm, y en pancromático de hasta 1 cm. Y el último es el Espectrómetro de Plasma de RAMSES, RPS. No es nuevo, estrictamente hablando. Es el repuesto del PEP-JEI, que vuela actualmente en JUICE. ¿Por qué instrumentos de repuesto? En misiones de gran presupuesto como la europea a Júpiter, no es mala la idea. Si, por alguna razón, surge un problema con la unidad primaria, ahí está su repuesto, sólo hay que
cambiarlos. Eso pasó con el sensor de neutrones de ExoMars TGO, semanas antes del lanzamiento, cuando se vio que el repuesto tenía más sensibilidad. El instrumento está ahí, esperando una misión idónea. Se trata de un sensor de iones y electrones, que estudiará el entorno alrededor del asteroide. Eso sí, hay que adaptarlo a su nueva misión, con nuevos interfaces mecánicos, eléctricos, más nuevas electrónicas. Ah, y la misión se complementa con dos Cubesats, por lo que cuenta también con el sistema de enlace entre satélites. El primero anunciado se llama Farinella, y conjugará el radar de Juventas con el sistema VISTA de Milani, además de contar con una cámara de navegación llamada HORUS. El segundo será un Lander para Apophis llamado Don Quijote (la verdad, no son muy originales poniendo nombres). Éste contará con un magnetómetro en miniatura llamado MARIE, el gravímetro GRASS más un sismómetro llamado SIA. En resumen, muy semejante a Hera.
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| Fuente: ESA-Science Office |
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| Fuente: OHB |
La tercera contribución de JAXA (la cooperación se confirmó este mes de mayo) está en el lanzamiento, proporcionando las instalaciones de Tanegashima, y su moderno lanzador H3. Con potencia de sobra, situará a RAMSES en trayectoria de transferencia directa hacia Apophis, y usará su propulsión, en los diez meses que durará, para ajustar su rumbo y, una vez allí, para antes del 1 de marzo del 2029, frenar y acompañar a Apophis en el camino. Este tiempo antes del paso cercano a la Tierra RAMSES lo aprovechará para hacer la primera caracterización. Para el día del encuentro con la Tierra, RAMSES se situará a una distancia segura de 5 km, y desde ahí, observar Apophis continuamente con una cadencia de una imagen por minuto, para ver qué pasa en su superficie. El resto de su misión, de apenas unas semanas más, observará las secuelas, a dúo con OSIRIS-REx.
RAMSES es una misión rápida, como dice su acrónimo. No sólo en su desarrollo, también en su tiempo en el espacio, puesto que durará apenas año y medio en cuanto se separe de la etapa superior del lanzador. Hay que decirlo: no sólo es una misión científica para estudiar un asteroide potencialmente peligroso y los efectos que la gravedad de un cuerpo masivo le causa. Es un ejercicio de defensa planetaria, que pretende demostrar que una agencia espacial es capaz de desarrollar una misión espacial a un objeto peligroso en un plazo de tiempo muy, muy pequeño. Y, hasta la fecha, lo está consiguiendo.
Ya lo veis: la ESA se está tomando muchas molestias para hacer de está misión crucial una realidad. Pero, ¿puede hacerse aún mejor? Pero, vamos, eso sin duda.
Las misiones japonesas de espacio profundo tienen no sólo un componente científico, también un fuerte elemento de prueba tecnológica. Y su último proyecto lo lleva más allá.
Hay por ahí algún asteroide curioso, y la agencia japonesa se ha propuesto observarlo, y desarrollar tecnologías de sobrevuelo de alta velocidad. La misión DESTINY+ se compone de una sonda pequeña que se ha diseñado para incorporar tecnologías que abaraten el desarrollo y la operación de misiones de espacio profundo, e incrementar la cadencia de misiones. La ciencia primaria de está misión es el polvo cósmico, pero también sobrevolar un asteroide casi único como es el 3200 Phaeton. Este objeto es peculiar por dos cosas: primero, se acerca más al Sol que Mercurio; y segundo, es activo como un cometa, sólo que expulsa sodio en vez de vapor de agua.
La idea para DESTINY+ era la de un lanzamiento mediante un cohete ligero, el EPSILON S, para estar dos años en torno al sistema Tierra-Luna y, usando sobrevuelos más sus motores iónicos, lanzarse al espacio profundo. Por desgracia, no ha sido posible. Por dos veces consecutivas, las pruebas de desarrollo de la segunda etapa del lanzador acabaron en explosión, la segunda, en julio del 2023, hasta el punto de destruir toda la infraestructura de alrededor. Sin otro remedio, se cambió al H3.
Fue entonces cuando se dieron cuenta: al usar el lanzador pesado, la fase terrestre y lunar se anularía por completo. Por eso, la sonda sería insertada en el espacio profundo con más combustible del inicialmente previsto; en esencia, con el tanque lleno. Por eso, ¿a dónde enviarla?
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| Fuente: JAXA |
Resulta curioso que, a la hora de pensar en destinos, aparte de Phaeton, Apophis destacará. Porque sí, su sistema de impulsión iónica le aporta un alto grado de flexibilidad a la hora de planificar una misión, incluso en vuelo. Por está razón, JAXA decidió usar un único H3 para lanzar juntas a RAMSES y a DESTINY+. Aún más, usar la impulsión iónica hará que la sonda japonesa sea capaz de alcanzar Apophis ANTES que cualquier otra. ¿Hasta qué punto? Aún no se ha determinado. Sin embargo, el beneficio para RAMSES y OSIRIS-REx será inmenso. Con sus dos cámaras, DESTINY+ obtendrá información sobre su forma y tamaño, si composición geológica, observará formas geográficas, medirá su masa (mediante el seguimiento de su señal de radio) y, si procede, podría estudiar cualquier mota de polvo que expulse Apophis. Todo un excelente punto de partida para las misiones posteriores.
No una, ni dos, sino tres con la vista puesta en nuestro visitante más famoso. Recuerda, Apophis: vamos a por ti.











