Phoenix, un tributo

lunes, 14 de junio de 2010

¿12 o 13?

Desde los pasados tiempos históricos se lleva mirando el firmamento, y ya desde los tiempos del antíguo Egipto se vienen observando figuras en el cielo. Con el movimiento de la Tierra por la galaxia las estrellas han estado variando lentamente de posición, por lo que los dibujos de estas figuras han variado. Actualmente hay 88 constelaciones, pero pocas de ellas son cruzadas al año por el Sol: son las llamadas constelaciones del Zodiaco, en las que los astrólogos y similares creen predecir el futuro, guiar los designios de la gente que nace bajo una constelación en concreto, pero lo que nadie sabe que en todo esto hay graves errores de fechas. Con el tiempo hicieron esto para que todo cuadrara, pero echando un vistazo, el error es de bulto.

Si repasáis casi todos los periódicos que se publican por aquí, en ellos aparece el llamado horóscopo. En ellos aparecen los clásicos signos, la "predicción", y las fechas en las que se "rige" cada signo. Por si necesitáis que os refresquemos la memoria, aquí van: Aries (21 de marzo - 20 de abril), Tauro (21 de abril - 21 de mayo), Géminis (21 de mayo - 21 de junio), Cáncer (22 de junio - 21 de julio), Leo (22 de julio - 22 de agosto), Virgo (23 de agosto - 22 de septiembre), Libra (Septiembre 23 - Octubre 23), Escorpio (23 de octubre - 21 de noviembre), Sagitario (22 de noviembre - 21 de diciembre), Capricornio (22 de diciembre - 20 de enero), Acuario (21 de enero - 19 de febrero) y Piscis (20 de febrero - 20 de marzo). Se podría decir que son fechas de consenso, pero si tuviéramos la paciencia de observar el cielo durante todo un año, nos daríamos cuenta que las fechas exactas son otras.

Si nos ceñimos a la astronomía, al observar el tránsito del Sol por el cielo a lo largo del año, nos queda claro que las fechas no son tan exactas, que casi corresponden a un mes cada uno, si no que a veces tarda en algún caso más de un mes, y en otros casos apenas son varios días. Aries, el carnero (Viene a significar el Vellocino de oro buscado por Jasón y los argonautas) es vigente, es decir, el Sol está en esta constelación durante 25 días, desde el 18 de abril hasta el 13 de mayo, lo que es decir, los nacidos durante estos días pertenecen a este signo. Tauro representa varias cosas dependiendo de la civilización que hable: en el caso de los egipcios representaba a Osiris, mientras que para los griegos representa al toro enviado por Zeus contra Orión porque estaba molestando a las ninfas. Desde el 13 de mayo hasta el 20 de junio, en total 38 días, todos los nacidos pertenecen a Tauro. Géminis representa a los gelemos Castor y Pollux. Castor era mortal, y Pollux inmortal, (ambos hijos de Zeus tras acostarse con la reina de Esparta), y cuando Castor fue asesinado, Pollux pidió a Zeus morir ya que si no podía compartir la vida con su hermano, prefería ese destino. Por lo tanto, Zeus les llevó a las estrellas, en donde estarían juntos para siempre. El Sol ocupa esta constelación desde el 20 de junio hasta el 19 de julio. Una de las constelaciones más ambíguas es Cáncer. Visto como un escarabajo o un cangrejo, dependiendo de su interpretación, para los egipcios representa el escarabajo, como símbolo del dios Jepri, dios de la fertilidad y del renacimiento, mientras que para los griegos no era más que un cangrejo incordio que intentaba pellizcar los dedos de Heracles (Hércules) mientras luchaba contra la Hidra, una de las famosas doce tareas. El Sol recorre esta constelación desde el 19 de julio hasta el 9 de agosto, es decir, 21 días. Leo es visitado por el Sol durante 37 días, del 9 de agosto hasta el 15 de septiembre. La representación más conocida de Leo pertenece a otro de los 12 trabajos de Heracles, cuando se enfrentó al temible león de Nemea, cuya piel era resistente al metal y las piedras, y que tras feroz combate Heracles consiguió ahogar, tras luchar contra él nada más que con sus desnudas manos (un poco burro el amigo). Una vez muerto el león lo despellejó para hacerse una capa con su piel, y con su cabeza un casco, lo que le volvió invulnerable. En esta constelación está una de las más importantes estrellas que se pueden ver desde la Tierra, Regulus, también llamado el corazón del león. En Virgo Helios tarda más tiempo del habitual en abandonar dicha constelación, ya que su tránsito dura 47 días, del 15 de septiembre al 30 de octubre. Virgo siempre es asociada con la fertilidad, por lo que siempre se representa como una mujer. Para los babilonios era la diosa Ishtar, Perséfone para los griegos, y las leyendas sobre ambos personajes tienen ciertos paralelismos: tanto Ishtar como Perséfone acabaron atrapadas en el submundo, el infierno, y por lo tanto, al no aparecer en el cielo las cosechas fueron devastadas. La diferencia es que Ishtar bajó al submundo para recuperar a su esposo fallecido, mientras que Perséfone fue secuestrada por Hades y encerrada en sus dominios.

Siempre se ha conocido la balanza celestial que representa Libra. Helios la visita desde el 30 de octubre hasta el 22 de noviembre (22 días), y la creencia más general es que esta constelación representa la balanza en la que se pesaban por un lado el corazón del recién fallecido, y en el otro lado una pluma. Dependiendo del lado en que se inclinara la balanza iba al cielo o al infierno. Sin embargo otra creencia le daba el significado de la duración idéntica del día y la noche en el equinoccio de septiembre. Escorpio es una de las peor consideradas mitológicamente hablando. Éste representa el escorpión enviado por Gea para acabar con Orión, por venganza. Por este motivo en el cielo las constelaciones de Orión y Escorpio nunca se ven juntas en el cielo, ya que cuando una se oculta, aparece la otra. El Sol solo pasa por Escorpio 8 días, del 22 al 29 de noviembre. En esta constelación está una de las estrellas más grandes del firmamento, Antares, 400 veces más grande que el Sol. Sagitario, junto a la constelación de Centáuro, ubicadas ambas en el hemisferio sur, representa a los centáuros, criaturas mitad humanas mitad caballos. Para los romanos era una segunda representación del centáuro Quirón, el más sabio de ellos, muerto por una flecha envenenada con la sangre de la hidra, y que Zeus colocó al lado del Centáuro. Sin embargo, para los mesopotámicos era la representación del dios cazador Negal, también asociado a su diós de la guerra Irra. Helios cruza esta constelación desde el 17 de diciembre hasta el 19 de enero, en 36 días. Capricornio representaba la entrada en el invierno para los mesopotámicos, es decir, el solsticio de diciembre. Además, representaba al dios Oanes, dios de la sabiduría, que instruía a las gentes de aquellas tierras. Sin embargo, para los griegos representaba al dios Pan, una suerte de sátiro que vivía con gran lujo. Lo que representa la constelación es el resultado de una transformación fallida, ya que, como sátiro, tenía parte de cabra. Cuando Tifón fue enviado para destruir a los dioses del Olimpo, Pan intentó transformarse en pez. Sin embargo, cuando salió del agua era una suerte de engendro mitad cabra mitad pez, una visión que horrorizó a Tifón e hizo que huyera. Por lo tanto, y como premio, es representado así en el cielo. Del 19 de enero al 16 de febrero el Sol transita por esta constelación. Acuario se ha asociado en la época egipcia como la época de las crecidas del Nilo, lo que posteriormente permitía a los agricultores cultivar toda clase de alimentos. Por ello crearon la figura del aguador, llamado Hapi. En la época mesopotámica representaba el mes de las lluvias. Sin embargo para los griegos representa al pobre Ganímedes. Zeus, que hacía a pelo y pluma, al ver al muchacho, bajo a por él transformado en águila, y lo elevó al Olimpo, en donde recibió la inmortalidad y el cáliz del néctar de los dioses. Cual culebrón suramericano que se precie, los celos surgieron entre los dioses, sobre todo a Hebe, diosa de la juventud, pero también hija de Hera, esposa de Zeus. Entonces Hera se agarró un cabreo bestial tras ver a su esposo enamorado de un jóven, por lo que le obligó a apartarlo del Olimpo. Sin embargo Zeus, con un poco de mala baba, elevó a Ganímedes a los cielos. Helios viaja por Acuario desde el 16 de febrero hasta el 11 de marzo. El Sol termina la ronda de las constelaciones zodiacales en Piscis, que lo recorre del 11 de marzo al 18 de abril. Los comienzos de esta constelación se inician en la actual Siria, en una divinidad llamada Derke, mitad mujer mitad pez. Sin embargo la representación por la cual está en el cielo viene de los romanos. Volviendo al asunto de Capricornio, en esta ocasión los que escapaban eran Venus y Cupido (Afrodita y Eros para los griegos). Al tiempo que Pan erraba en su transformación, Venus y Cupido también se zambulleron en el rio para huir de Tifón, en el que se transformaron en peces, y entonces Venus se unió a Cupido con una cuerda para huir de la criatura, por lo que al final fueron representados así en el cielo.

Supongo que si habéis estado leyendo el párrafo anterior os habréis dado cuenta de un pequeño detalle. Os animo a que volvais a mirar, para que comprobéis que entre Escorpio y Sagitario hay un espacio de 19 días. Lo que ocurre es que a la hora de cuadrar el asunto del zodiaco, doce era mucho mejor que trece. El doce es un número que significa fin, la totalidad, y el trece, bueno, ya sabemos lo que ocurre con el trece. Lo que nos importa es que con el paso de los siglos, y con el movimiento de la Tierra por la galaxia y el universo (precesión de los equinoccios o regresesión del punto Aries, por lo que Aries dejará con el tiempo de ser la primera para dárselo a Piscis) hay una constelación que es transitada por el Sol, desde hace mucho tiempo, y que ha sido conscientemente omitida, por razones desconocidas. Si se mira un planisferio, entre Escorpio y Sagitario podría hacerse una línea recta entre ambas que es lo que probablemente origina esta omisión consciente, pero como el trayecto del Sol no es una línea exacta, ésta se desvía desde Escorpio, para entrar en la que nos ocupa: Ophiuchus. Puede que su nombre no sea tan prosaico como el de las otras doce. Y 19 días son demasiados como para ignorarla. Ophiuchus representa al médico Esculapio, una especie de genio de la medicina criado por el centauro Quirón (por eso Ophiuchus, Sagitario y Centauro están juntas en el cielo), hijo de la madre de Apolo y un mortal, que fue rescatado del vientre de su madre por Hermes. Entonces, al ser criado y educado por Quirón, aprendió toda la ciencia de la medicina que sabía el centauro, y se convirtió en una especie de médico milagro, que era capaz de revivir a los muertos, ya que entre sus famosas resucitaciones está la de Orión, que había muerto a causa de la picadura del escorpión, un escorpión que fue aplastado por Esculapio. Hades, al ver que su infierno se quedaba vacío a causa de las extraordinarias habilidades de Esculapio, protestó ante Zeus, que lo fulminó con un rayo. Apolo, entristecido, lo elevó a los cielos, y como venganza, eliminó a todos los centauros. En el cielo Ophiuchus es representado como una figura humana sosteniendo con sus manos una serpiente, de la que usaba su veneno para sanar a los enfermos.

Como podéis comprobar, hasta en estos asuntos tan triviales hay discusiones. Aunque el asunto del zodiaco no nos importa para nada, tiene su justificación astronómica. Y quién sabe, tal vez en un futuro el asunto este del zodíaco que corrija, y asi pueda haber gente que cuando le pregunten que de qué constelación es, responda, quizás con orgullo: soy Ophiuchis. Nosotros conocemos una persona que pertenece a tal constelación, aunque lo ignora. Lo que dirán algunos, bendita ignorancia. Sin embargo, no podíamos pasar esto sin contarlo.

viernes, 28 de mayo de 2010

Métodos de navegación

Para llegar a su destino, cada sonda lleva un camino ya establecido. No las sueltan a la alegría en el espacio para que lleguen a sus lugares, para nada. Todas las sondas, antes de ser lanzadas, tienen diseñadas las trayectorias a seguir: en general son las más baratas, las más económicas en gasto de combustible, y sobre todo las más eficientes para colocar a los vehículos en sus lugares designados.

En los primeros tiempos, cuando las primeras sondas abandonaban la órbita de la Tierra, eran soltadas, siguiendo un rumbo previamente establecido, para más que nada acercarse a los planetas, echar un vistazo, y entrar en órbita solar. Son muchas las que deben estar por allá, como por ejemplo Mariner 2, muchas de las Venera, e incluso algunas hacia Marte, tanto soviéticas como americanas. En esta época la navegación era relativamente sencilla, ya que nada más que tenían que realizar las correcciones necesarias para llegado el día estipulado examinar el destino fijado. Las mayores exponentes de estas misiones fueron las Mariner 4 (Marte), 5 (Venus), 6, 7 (Marte) y 10 (Venus y Mercurio), sobre todo ésta última, la primera que visitó dos planetas, la primera que fotografió las nubes de Venus y la primera (como ya hemos relatado) en visitar el primer planeta del sistema solar. Y en los últimos tiempos, la correcaminos New Horizons también está siguiendo una ruta de acercamiento, para arrimarse a Plutón, pero con el añadido del acercamiento a Júpiter para ganar un plus de velocidad, cambiar un poco la trayectoria y acortar el tiempo de viaje.

La primera complicación de los viajes fue la entrada en órbita. Como en cada lanzamiento los kilos cuentan, a diferencia de las primeras viajeras, que eran enviadas con cohetes relativamente poco potentes, se necesitaban nuevos lanzadores, más poderosos, para poder lanzar los nuevos vehículos, no solo cargados de instrumentos, sino que también con el combustible suficiente como para entrar en la órbita. Aunque las primeras sondas entraron en órbita lunar, y a causa de la cercanía y del tamaño, necesitaban relativamente poco combustible, si se quería entrar en órbita de Marte, o Venus, pues necesitarían motores más potentes y mayores cantidades de combustible, y sobre todo, dejando a hacer a la gravedad del planeta. Fuera del sistema Tierra-Luna, las primeras que entraron en órbita fueron las Mars 2 y 3 soviéticas y la Mariner 9 americana. La estrategia era la siguiente: cuando la sonda está lo suficientemente cerca del planeta, o mejor explicado, entrando cerca de su campo de influencia, o gravedad, el motor era accionado, por lo que al acercarse al planeta, el vehículo reducía la velocidad y al final acababa entrando en su órbita al ser capturado por la gravedad del planeta. Claro, dependiendo de la cantidad de combustible consumida, o de lo largo que sea el encendido del motor, la órbita que describía era más larga o menos, con un punto más bajo de órbita bastante pequeño (perigeo) y un punto muy alto de órbita (apogeo). Y una vez trazada una primera órbita, solo queda corregirla hasta el punto deseado. El sistema clásico es encender el motor en el perigeo de la órbita para reducir el apogeo, y así redondear la órbita hasta que se ha adoptado la órbita deseada., como es el caso de las Express, la Mars y la Venus europeas. Dos sondas casi calcadas, que utilizan casi los mismos instrumentos, pero con pequeñas diferencias. Además de tener menos superficie de panel solar, la Venus Express equipa un motor más potente y con mayor combustible, ya que el tamaño, y por lo tanto, la gravedad de Venus es mayor que el de Marte. Sin embargo, un sistema más lento, pero mucho más eficaz se empezó a usar en 1990 cuando Magallanes llegó a Venus. Esta gigante de la exploración espacial era una sonda de barata realización, construida en su mayoría con partes de repuesto de sondas anteriores, cuyo mayor ejemplo es la antena principal, que era la de repuesto de las Voyager. Tenía como misión utilizar el radar que le fue instalado para caracterizar la geografía venusina. Lanzada desde el transbordador Atlantis un año antes, al ir equipada con un escaso combustible, el suficiente como para entrar en órbita (en una órbita bastante elíptica, es decir, con un apogeo de la órbita muy alto) y para breves encendidos previstos, se diseñó una nueva estrategia para alcanzar la órbita deseada, en esta ocasión una órbita circular desde la que pudiera abarcar todo el planeta. Se llama aerofrenado (ya hablamos un poco de esta maniobra en una anterior entrada), y consiste en zambullir la sonda en la alta atmósfera para, usando una configuración especial para aprovechar al máximo el rozamiento con la atmósfera, para así reducir la velocidad, y por lo tanto, la órbita. Dependiendo del tamaño de la sonda y de lo profundo que penetre en la atmósfera, esta maniobra será más larga o menos. Las últimas en realizar tan compleja y peligrosa maniobra fueron Mars Odyssey en el 2001, tardando 3 meses, y Mars Reconnaissance Orbiter en el 2006, que llevó a cabo esta maniobra durante seis meses. Para ello se necesita una sonda bien construida, con elementos resistentes, aunque hay cosas que ocurren en el espacio que desde Tierra apenas se pueden solucionar, como fue el caso de Mars Global Surveyor, que ya contamos en otra entrada de esta crónica, pero a modo de recordatorio todo fue a causa de la bisagra de uno de los paneles solares, que quedó en mala posición, y que estuvo a punto de romperse, por lo que la sonda se hubiera perdido. Por suerte, con el tiempo se diseñó una nueva estrategia de aerofrenado, más lenta, con otra configuración, pero un año después alcanzó una órbita muy parecida a la que debería haber alcanzado.

Las Pioneer 10 y 11 han pasado a la historia por ser las primeras en alcanzar Júpiter, tras más de un año de viaje directo. Para alcanzar su destino no solo tenían que durar funcionando en modo de viaje durante año y medio, si no que tenían un obstáculo bastante preocupante: el cinturón de asteroides. Todo estaba previsto: para evitar todo contacto con las motas de polvo que pueblan esa zona del sistema solar fueron dotadas con placas de detección de micrometeoritos, y salieron indemnes del cinturón, listas para abordar sus misiones. Sin embargo la geometría de sus encuentros con el hermano mayor del sistema fueron muy diferentes. En diciembre de 1973 Pioneer 10 pasó a 132.000 km de la capa superior de nubes por la zona del ecuador, lo que le dotó de la velocidad suficiente como para abandonar el sistema solar, variando su trayectoria de una manera bastante sustancial. Sin embargo, justo un año después, Pioneer 11 alcanzó Júpiter a mucha más velocidad que su hermana, y a la altura de sus polos, a unos 200.000 km., todo para evitar una elevada dosis de radiación, que pudiera acabar con la sonda. Pero lo novedoso fue que aprovechando ese tirón gravitatorio tan bestial que recibió, varió su rumbo lo suficiente como para que adoptara una trayectoria hacia Saturno. Obviamente todo estaba estudiado, y esto provocó que en tres años consecutivos el planeta de los anillos recibiera visitas, en 1979, 1980 y 1981. A este modo se le ha llamado asistencia gravitatoria, y la que mejor uso tomó de ella fue la que pasó por Saturno en 1981, que anteriormente lo hizo con Júpiter en 1979, y que posteriormente alcanzó Urano en 1986 y concluyó su fabuloso tour por el exterior del sistema solar llegando a Neptuno en 1989, y desde allí abandonando el sistema solar. Ésta es Voyager 2, que gracias a una única alineación de los cuatro planetas gaseosos, fue capaz de aprovechar la gravedad de cada planeta para ponerlo en la trayectoria de su siguiente destino. Hasta ese momento era lo más.

Al igual que con Venus y Marte, para esclarecer los misterios de los grandes colosos del sistema solar había que plantar una sonda allí. Pero había varios problemas: el primero es que si se quiere investigar en todos los aspectos el planeta y los satélites de destino se necesitan muchos y muy variados instrumentos, por lo que se necesita una sonda de gran tamaño. El segundo es que con los cohetes actuales no se coge la velocidad necesaria para que se envíe tan colosal vehículo en ruta directa al planeta. El tercero es que para entrar en la órbita necesita mucho combustible, por lo que la masa de la sonda aumentaba aún más, Y el cuarto es que al alejarse del Sol, necesita otros elementos para abastecerse de energía, portando minicentrales nucleares (o RTG's, es decir, generadores térmicos de radioisótopos), que pesan lo suyo. Pero había que hacer llegar esas inmensas naves, las más grandes construidas hasta la fecha. Como el impulso de los cohetes no es suficiente, necesitaban ganar velocidad de otra manera, por lo que, aprovechando la experiencia con las Pioneer y las Voyager, aprovecharían el tirón gravitatorio para ganar la velocidad necesaria. Para ello fueron necesarios numerosos sobrevuelos a planetas, ya previstos meses antes incluso de enviar las sondas. Para esta tarea los expertos en navegación y de mecánica gravitacional diseñaron viajes en los que se acercarían a los planetas en el sitio exacto en el momento justo para aprovechar la asistencia gravitatoria al máximo. Tanto Galileo como Cassini han aprovechado al máximo estas maniobras, utilizando, en el caso de la primera, un paso por Venus y dos por la Tierra para alcanzar Júpiter, y en el de la segunda dos a Venus, uno a la Tierra y el final a Júpiter para así llegar a Saturno. La pega de estos viajes es que se tarda mucho en alcanzar el objetivo primario (Galileo fue lanzada en 1989 y llegó a Júpiter en 1995 y Cassini salió de la Tierra en 1997 y alcanzó Saturno por fin en el 2004), y el peligro de que algo fallara obligó a los ingenieros a montar sistemas redundantes, es decir, que montaban dos ejemplares de un mismo instrumento, por lo que si uno falla el otro se activa para ponerse en su lugar. Por lo tanto más kilos para sumar a la cuenta. Hasta ahora el vehículo más pesado lanzado es Cassini, con más de seis toneladas de peso a plena carga, incluyendo a Huygens. Una barbaridad.

No es sencillo hacer estas navegaciones. Hay que estar atentos a la más mínima variación, dejarlo listo para los acercamientos, ponerla en el punto exacto en donde aprovechar al máximo la asistencia gravitatoria. Pero si es complicado el viaje hacia el exterior del sistema solar, hacerlo hacia el interior para alcanzar Mercurio es otro cantar. Ya lo comprobó Mariner 10, ya que ella necesitó pasar por Venus, para aprovechar su influencia, y así colocarse en órbita solar cerca de Mercurio, pasando 3 veces cerca del primer planeta. Pero si se quiere entrar en órbita hay que superar un obstáculo muy importante: la bestial atracción del Sol. Por lo tanto, para evitar que a medida que se va acercardo a Helios la sonda acelere hay que aprovechar las asistencias gravitatorias a la inversa, es decir, en vez de ganar velocidad, hay que perderla, pero con el efecto justo para poder llegar a Mercurio. MESSENGER está a día de hoy a 292 días de entrar en órbita de Mercurio, y ha tenido un viaje bastante largo desde que fue lanzada en el 2004: un año después de ser lanzada regresó a la Tierra para variar su rumbo y ponerla camino a Venus, que alcanzó en el 2006 y 2007, y después, alcanzar Mercurio, que lo ha sobrevolado tres veces para reducir su velocidad lo suficiente para que por fin el año que viene entre en órbita. Sin embargo, por retrasos nunca aclarados su lanzamiento en el 2004 pasó de mayo a agosto, y por lo tanto, todo el camino hacia Mercurio se hizo dos años más largo, ya que si hubiera sido lanzada originalmente en mayo del 2004, habría pasado 3 veces por Venus y dos por Mercurio antes de entrar en órbita suya en el 2009. Fijáos que con solo tres meses de diferencia entre una fecha y otra, el trayecto ha sido modificado totalmente. Obviamente no es nada sencillo.

Un último caso de navegación extrema y eficiente, es el de Rosetta, en camino hacia el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Originalmente tenía designado otro cometa, pero la pérdida de las ventanas de lanzamiento hicieron replanetar la misión, seleccionar un nuevo cometa y diseñar el camino a seguir. Al final lanzada en el 2004, llegará al cometa en el 2014, tras haber pasado 3 veces por la Tierra, una por Marte y dos por asteroides, y el próximo, en julio de este año, al asteroide Lutetia. Pero hablando de navegar, lo de la sonda Dawn es ya el no va más. Equipada con un motor iónico, está viajando hacia dos grandes asteroides, y para ello, está con ese motor iónico de xenon en casi contínuo funcionamiento, acumulando velocidad. Lanzada en el 2007, sobrevoló Marte el año pasado, pero con el motor parado, pero en el intervalo, ese motor ha estado encendido durante meses consecutivos, acumulando velocidad. Es poco el impulso que genera, pero al estar mucho tiempo encendido ese pequeño impulso se va acumulando, y así alcanzar velocidades sorprendentes. El momento decisivo será el año que viene, cuando tenga que entrar en órbita del asteroide Vesta, por lo que tendrá que reducir su fabulosa velocidad lo suficiente como para ser capturada por el asteroide, pero no acaba ahí la cosa, ya que seis meses después saldrá de la órbita de Vesta y tres años después alcanzará Ceres, el más grande del cinturón principal, y todo usando el motor iónico. Algo increíble.

Está claro que viajar por el espacio no es como andar por el patio de una casa, ni un paseo por el campo. El poner una nave en un planeta es trabajo de muchos en conjunto, pero cuando uno solo falla, o se pasan de largo, o acaban estrelladas. No solo hay ciencia en esto, también su dosis de buena suerte.

miércoles, 21 de abril de 2010

La cultura de Marte (y II)

Tras el repaso de los medios de papel y radiofónicos en los que Marte fue protagonista (de una forma u otra), toca el medio visual. Con la aparición del cinematógrafo, se abrieron nuevas posibilidades de contar historias, y ya desde el principio las historias de ciencia-ficción empezaron a llamar la antención de los espectadores que acudían a las salas. Pero el planeta rojo llegó un poco tarde, aunque tuvo que ser la primera versión de cine de La Guerra de los Mundos la que realmente devolvió a Marte al primer plano de este tipo de historias.

Tras el éxito de la versión radiofónica en 1938, hasta 1953 no volvieron los marcianos con ganas de conquista, y esta vez ante las pantallas cinematográficas. Esta adaptación de la novela de H.G. Wells, como la representación de radio, era contemporánea con los días en los que se estrenó. Prácticamente cuenta con las mismas carácterísticas que la novela y el serial radiado: Los marcianos, rendidos de intentar salvar el planeta, recurren a invadir la Tierra a la fuerza para así poder sobrevivir. La verdad es que cualquiera que la vea ahora observará atónito a una brillante puesta en escena, un ritmo muy bien llevado, desde la curiosidad del principio, el miedo de la parte central, y la más absoluta desesperación al final. Además, hay una novedad: utilizan armas nucleares para intentar neutralizar las naves marcianas, aunque no les hacen ni cosquillas. Naturalmente esto no es más que un recurso para demostrar que la película está acorde con los tiempos en los que fue rodada. Pero mejor que todo eso es el diseño de las naves marcianas, e incluso de las propias criaturas, que se ganó el Oscar a los mejores efectos especiales. Son fabulosos teniendo en cuenta la época en la que se rodó.

Tuvimos que esperar hasta 1990 (tras un montón de películas de por medio) hasta que se volvió a tocar Marte desde cierta seriedad. Desafío Total (Total Recall) trata sobre un obrero que decide tomarse unas "vacaciones". Estas vacaciones consisten en implantar recurdos falsos, o mejor dicho, crear una especie de realidad virtual en el cerebro del que se va de "vacaciones". Y en esa realidad, el protagonista se convierte en algo parecido en un agente secreto, que tras una serie de persecuciones, tiene que acabar volando hacia Marte, para completar la misión que le han encomendado. Lo que realmente interesa de la película es que vemos por vez primera a Marte completamente colonizado, con ciudades, industria, e incluso con barrios bajos y una serie de gente apartada de la cosmopolita sociedad marciana, una gente que sufre toda clase de mutaciones, de las que desde aquí desconocemos los orígenes de estas alteraciones genéticas. En lo que vemos de esa colonización son ciudades abovedadas, con una serie de conductos excavados en el suelo para pasar de una zona a otra, con enormes pozos de ventilación. En cuanto a transportes, un tren presurizado que va por superficie recorre buena parte del planeta, en el caso que nos ocupa, del espaciopuerto hacia la ciudad. En resumen, se nos muestra una sociedad completamente asentada y estructurada, con una infraestructura consolidada. Es decir, el ejemplo de como podría ser una futura colonia.

En 1996, el fino humor de Tim Burton alcanzó Marte. Cogiendo la novela de H.G. Wells como inspiración, este estravagante director realizó con Mars Attacks! una versión humorística de la invasión marciana a la Tierra. Desconocemos si el concepto de que los marcianos se rinden de salvar su planeta está en la película, pero con tal de echarse unas risas, esto se olvida. Esta es una película en la que prácticamente medio Hollywood se metió, y el resultado es verdaderamente sorprendente. Lo que nos interesa en el diseño que se realizó a los marcianos. Parecidos en un primer golpe de vista con una mata de brécol, se nos muestra una forma humanoide, parecida a la nuestra, pero con notables diferencias. La primera es que su cerebro es más grande que el nuestro, que por cierto, no está protegido por un cráneo. La segunda es que respiran nitrógeno (algo realmente original). Y la tercera, naturalmente, el lenguage, una lengua que más parecen ladridos que otra cosa. Vistos de cara, es como si tuvieran parte del cráneo al descubierto, con el cerebro por fuera. Obviamente el principal objetivo de la película es entretener, y no hay buscar más donde no lo hay. Pero es graciosa, realmente graciosa.

Con el Boom de la exploración espacial iniciado por la Mars Pathfinder en 1997, dos películas se prepararon, para contar, desde sus puntos de vista, cómo sería la primera expedición tripulada al planeta rojo. Y en el año 2000 esas dos películas son estrenadas. Una de ellas es Misión a Marte (Mission to Mars), y se nos enseña que una primera expedición llega a Marte, se instala, empieza su misión, pero ocurre un desastre y todos menos uno mueren. Entonces se prepara, con el vehículo de la segunda expedición, una misión de rescate. Tras un año de viaje, al final encuentran al superviviente, pero tienen que resolver un misterio que envuelve el planeta. Dejando aparte el meollo de la película, lo que tenemos que analizar sobre ella son varias cosas. Lo primero: tenemos una estación espacial mundial, claro indicio que las agencias nacionales se han juntado en una, como también evidencian las tripulaciones de las naves a Marte, y además, la estación tiene gravedad, gracias a una rueda que recuerda mucho al diseño de la estación de 2001, una odisea de espacio. Lo segundo: Una nave perfectamente estructurada, con una primera sección para tripulación, con todas las comodidades esperables para un viaje tan largo, una segunda con los combustibles, la fuente de energía, y una tercera, con el motor. Lo tercero: las instalaciones de superficie, con una exclusa, un área de mando, otro habitable y un tercero para el cultivo de plantas, para consumo de la tripulación, y fuera un pequeño robot teledirigido para investigar las áreas circundantes, para acabar en un vehículo tripulado para ir a investigar las áreas seleccionadas que se encuentren a varios o muchos kilómetros de distancia. Y como cuarto elemento a analizar: el lugar de aterrizaje está situado en Cydonia, es decir, el lugar en Marte en el que se encuentran tanto la cara de Marte como las pirámides, y en este punto tenemos que decir que la NASA intentó prohibir que el asunto de la cara de Marte fuera la trama principal de la película (Hala, ya la hemos destrozado), pero el director se salió con la suya. En lo que nosotros destacamos de la película, es la historia del astronauta que se queda más de un año solo en Marte, el único ser vivo de todo un planeta. A saber qué cosas debieron ocurrirle. Y otra que se estrenó ese mismo año es Planeta Rojo (Red Planet), de peor resultado que la anteriormente mencionada, pero aún así con cosas interesantes. También es la primera expedición a Marte, que cuando está a punto de llegar sufre un accidente, y la mayor parte de la tripulación acaba descendiendo al planeta para buscar el módulo habitable enviado tiempo atrás, quedándose solo la comandante a bordo para salvar la nave. Al llegar a la superficie, y tras varias horas de travesía, llegan al módulo, y ven son sorpresa que está en ruinas. Lo que nos interesa de la película en este caso es la forma que tiene la cápsula para descender a la superficie marciana: Al estilo de la toma de tierra de la Mars Pathfinder, de Spirit y Opportunity, el módulo de descenso posee por toda su estructura una serie de enormes airbags, para así absorber la mayoría de velocidad del descenso, y así realizar un amartizaje "suave". Factible para los robots de superficie, no sabemos si sería posible para una cápsula para seis astronautas. Es algo que ahora mismo no sabemos.

Otras películas han tenido lugar en Marte, e incluso una versión moderna de La Guerra de los Mundos se ha realizado, pero nuestro escaso interés en algunas, nuestra imposibilidad para verlas en otras, nos impiden hacer más juicios sobre películas, pero no podemos abandonar esta sección sin mencionar las series de televisión. Dejando aparte la vieja serie de Mi marciano favorito (de la que se realizó una película posterior), y desde luego, y que nos perdonen, dentro de lo que hemos podido ver, el planeta rojo sigue presente como testigo mudo de historias. Es probable que entre las innumerables series de ciencia-ficción el planeta haya aparecido, en mayor o menor medida, pero solo vamos a hacer unas pocas referencias. Tras varias series, desde 1966, y con varias películas entre medias, Star Trek por fin visitó Marte. Tuvo que ser la tripulación de la Enterprise NX-01, y con el motivo de detener al lider de una organización xenófoba, que reclamaba que el planeta Tierra quedara libre de extraterrestres. Para ello llevaba su nave desde la Luna hasta el planeta rojo para tomar el control de un aparato para desviar cometas, con el objetivo de amenazar con atacar la Tierra si los extraterrestres no abandonaban el planeta. Más que la historia en sí, y la referencia a la misión de la Pathfinder, en lo que incidimos es que en el siglo XXII Marte está siendo terraformado, utilizando ese instrumento del que se apodera el malo de turno para desviar cometas para que impacten con el planeta. ¿Que qué es terraformar?: pues el asunto es que desde hace tiempo se habla de convertir Marte en un planeta capaz de recibir vida, y el asunto pasa por hacer "engordar" la atmósfera. Muchos sistemas se han teorizado, pero el visto en este episodio es desviar cometas para que impacten contra los casquetes polares, para que éstos suelten vapor de agua, oxígeno y otros gases, y así aumentar la atmósfera. Actualmente la atmósfera es extremadamente ténue, y todo pasa por poder generar una presión atmosférica parecida a la que tenemos aquí, o en su caso la equivalente con su gravedad. Lo que queremos decir es que en el siglo XXII la terraformación está lo suficientemente avanzada como para que los protagonistas solo tengan que usar respiradores portátiles y trajes para el frío. Nada de escafandras, trajes espaciales, ni nada de eso. Abrigos gordos, máscaras de oxígeno, y tirando. Una terraformación es un proceso lento y gradual, por lo que el estado de Marte es ya bastante avanzado. Y bueno, sin dejar Star Trek, todos los que nos manejamos en ese mundillo (supongo) sabemos que el USS Enterprise-D ha sido construido en los astilleros de Utopia Planitia, Marte. Detalles. Para acabar, Y no menos importante, haremos mención a una de las series clásicas de aventuras y ciencia-ficción más longevas, más importantes, y que se ha convertido en uno de los iconos ingleses del siglo XX y XXI: Doctor Who. En la ocasión que nos ocupa, el episodio The Waters of Mars, el Doctor, personaje extravagante donde los haya, visita Marte, en la mitad del siglo XXI, con la mala fortuna de que coincide con la primera expedición permanente, una expedición internacional, todo hay que decirlo, que acaba en desastre por causas desconocidas... Lo que destacamos, además del episodio (un episodio fabuloso), es la base en la que están los astronautas, una base completa, con todas las instalaciones necesarias: área de control, nave de evacuación, un jardín donde plantar especies comestibles, un área médica con instalaciones de aislamiento, zona habitable, almacén..., vamos, lo esencial. Otro punto a destacar es algo que ya sabemos nosotros, pero que explican muy bien: cuando el Doctor y la Comandande de la base van corriendo por los largos pasillos entre el área central y las otras zonas de la instalación, el Doctor pregunta que por qué no hay alguna moto, bicicleta, o similar, para recorrer esos pasillos, y la Comandante le responde que el añadir más peso hubiera supuesto cargar más combustible, por lo que saldría más caro, y tiene razón. Y como último punto, en el episodio se muestra que la estación está construida sobre una reserva de hielo que se encuentra bajo tierra, que ha sido excavado para llegar al hielo. Pero, personalmente, con lo que nos quedamos es con ver la TARDIS del Doctor en medio del desierto marciano. Ojalá podamos viajar a Marte tan "fácilmente" como lo hace el Doctor.

Somos conscientes de nos habremos dejado mucho por el camino, pero es lo que conocemos de primera mano. Cualquier sugerencia sobre otras series o películas que sucedan o tengan como argumento el planeta rojo será bien recibido. Pero una conclusión nos queda: O nos juntamos todos para llegar a Marte, o nunca llegaremos. Y no lo digo yo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

jueves, 11 de marzo de 2010

En movimiento

Queda claro que los galones de jefa del séquito marciano los tiene ganados a pulso, y lo sigue demostrando: dos nuevas sorpresas nos ha regalado MRO. La primera no lo es tanto, porque Mars Global Surveyor ya nos mostró algo parecido. Aún así es muy importante, ya que muestra que su atmósfera es bastante dinámica, cosa que han notado los MER de primera mano. Un vistazo al volcán Nili Patera en el 2007 y otro más reciente han probado que hay dunas que han cambiado su forma, levemente, pero lo suficiente notorias como para que las capte la HiRISE con su bárbara resolución. Lo que queda claro es que esas dunas están en movimiento como las de aquí en los desiertos de la Tierra. Tras una labor de chinos revisando hasta el más mínimo trozo de superficie, son cambios de apenas dos metros en las más grandes, pero evidencian que, a pesar de la ténue atmósfera marciana, los vientos son lo suficientemente potentes como para transportar los granos de arena, y asi, que las dunas se desplacen. La cosa no acaba ahí, ya que en otra región, Deuteronilus Mensae, ha localizado gracias a su radar SHARAD lo que parecen glaciares subsuperficiales, cubiertos por escombros que transportaron cuando éstos estaban en la superficie. Por lo que se sospecha, estos son los restos de las extensiones de los casquetes polares cuando las edades de hielo que sufrió Marte (al igual que la Tierra), que acabaron formando los terrenos caóticos cuando se derritieron, y parte de ellos acabaron bajo toneladas de escombros de lo que ocurrió por allí. Según las mediciones tomadas desde la órbita, esos glaciares subsuperficiales se extienden cientos de kilómetros hacia el polo norte, por lo que si se confirma que lo que hay debajo es hielo, habrá que remojarlo para celebrarlo. De momento lo dejamos dentro de la categoría de lo posible. Y mientras, por la superficie los MER continúan más o menos como los dejamos. Spirit, con energía para nada más que una hora al día, está ya en posición para soportar el crudo invierno marciano allí en la ubicación Troy. Sus perspectivas de supervivencia no son buenas, sin apenas poder moverse, con sus paneles completamente cubiertos del polvo marciano, solo un milagro en forma de remolino podría salvarle, ya que lo peor del invierno comenzará en mayo. Al menos sigue cumpliendo soles, y hoy es el 2200 de trabajo continuado desde que llegó a Marte. Prodigioso. Y mientras, en las tierras de Meridiani Opportunity continúa revisando las rocas de la eyecta del pequeño crater Concepción. Tras comprobar que adentrarse en el cráter era poco posible por el riesgo de quedarse atrapado en el suelo marciano, sus controladores decidieron alejarla del borde y así inspeccionar las rocas más lejanas del borde, que si bien no lo están demasiado, no dejan de ser interesantes. Obviamente cuando acabe con esta tarea regrese a la ruta hacia el cráter Endeavour, al cual le espera una larga caminata todavía. Para acabar por hoy con la sección marciana, regresando a la órbita, la Mars Express ha iniciado una nueva campaña de observación de Fobos, del cual ha pasado a 67 km. de altura del irregular satélite. Quedan todavía algunos acercamientos más a la más grande luna marciana, quizás para preparar la misión rusa Phobos-Grunt. Al menos nos está regalando vistas de auténtico infarto. Eso es todo lo que nos ha llegado desde Marte, así que para cerrar la sección marciana por hoy, mostrar un nuevo retal de ese tapete fabuloso que es la superficie marciana, en esta ocasión la cima del Arsia Mons. Realmente interesante.

Alcanzado el muro de las rarezas, para celebrar su última extensión de misión, Cassini nos ha dado nuevos descubrimientos, sobre satélites, han llegado a nuestras manos. Nuestras fuentes en el centro de control han informado sobre cambios en el polo sur de Encélado tras su último acercamiento, el año pasado. La última vista de esa región del pequeño satélite (estará los próximos 15 años en oscuridad) nos ha desvelado nuevas fracturas, especialmente alrededor de Baghdad Sulcus, por las que, por supuesto, están emitiendo nuevos chorros de materia. Lo que queda claro es que el calor reinante en esa zona de Encélado está modelando todavía esta región, y confirmando lo del depósito de agua bajo la superficie. Y lo que todavía esconde. Y además, al tiempo que llegaba este hallazgo, otro casi tan importante nos llenaban las noticias. En esta ocasión, se trata de Titán. Un estudio a través del infrarrojo y de las imágenes de RADAR nos ha desvelado que la región de Hotei Arcus es volcánicamente activa, pero no es el vulcanismo que conocemos, sino que es el criovulcanismo la que lo afecta. Se han detectado unas 8 corrientes provenientes de criovolcanes, es decir, materiales helados que salen como lo harían los volcanes en la Tierra, y por lo tanto, modifican la región, de la forma que lo haría una lengua de lava. Queda claro que es plenamente activo en ese sentido. Y mientras, nuevos sobrevuelos a satélites, en este caso a Mimas, Rea y Helena. Además de las imágenes de costumbre, poco más es lo que nos ha llegado, aunque las vistas recibidas son, como habitualmente, soberbias. Para ir finalizando con el señor de los anillos y nuestra cronista desde allá, una nueva postal para añadir al muro, en esta ocasión Japeto desde la lejanía. Maravillosa.

En los frentes de la ISS, reina la calma relativa tras la finalización exitosa de la misión del Endeavour. El Tranquility y la Cupola ya están en su sitio, cumpliendo la labor diseñada para ambas estructuras, y el transbordador regresó tras ampliarle un día más la labor. Ahora mismo en ambos frentes están de preparación. En Cabo Cañaveral el Discovery ya está en vertical sobre la plataforma, a la espera de su lanzamiento el día 5 de abril. Aunque 3 días antes los tres miembros de la expedición 23 serán enviados al complejo a bordo de una Soyuz, ques será lanzada desde Baikonur. Además, dos de los cinco astronautas que conforman la dotación de la estación (el americano Williams y el ruso Suraev) recogeran sus trastos y regresarán a casa el día 18. Ese día quedarán 3 astronautas, y si les juntamos los otros tres, la expedición 23 estará completa. Y la próxima estructura a instalar, el módulo ruso Rassyvet, confirmar que será colocado en mayo y elevado a bordo de la bodega del transbordador Atlantis. Pero por el momento, solo las tareas normales se realizarán.

Y para ir finalizando por hoy, las ya tradicionales noticias breves. Comenzamos con New Horizons, que ya ha pasado la mitad de su camino, y que el año que viene cruzará la órbita de Urano más o menos a estas alturas. Por otro lado hemos conocido los resultados del uso del instrumento de la NASA Mini-SAR que equipaba la desaparecida Chandrayaan, y a partir de ellos se interpreta que en el polo norte hay grandes cantidades de hielo, lo que hace que las presiones a la NASA para que reconsidere su decisión sobre anular el programa Constellation. Pero la decisión de abandonar Constellation no fue tomada a la ligera, ya que los programas privados designados para sustituir los actuales están bastante avanzados, y como prueba, el cohete Falcon 9, que incluso ya se encuentra en la plataforma de lanzamientos, en vertical, y al parecer con un primer Dragon en su punta. A la espera de una fecha de lanzamiento, el conjunto tiene buena pinta. Por otro lado, el lanzamiento del sustituto del telescopio Hubble, el James Webb, está fijado para el 2014. No sabemos cuan avanzado va. El que si va según el programa es Curiosity, del cual nos llega la noticia de que se ha probado la flexibilidad del brazo robot de instrumentos. Aún no es el defitivo, pero pasó la prueba satisfactoriamente. Y por último, siguen los intentos para reactivar, por si acaso sobrevivió a la noche polar marciana, a Phoenix. Es la segunda etapa de intentos, pero están dando los mismos resultados, es decir, nada. Esto es todo lo que ha acontecido, aunque es poco, es bastante interesante, así que para cerrar esta crónica por hoy, abrir nuestra ventana al espacio, para mostrar, desde el telescopio chileno de La Silla, del ESO, la nebulosa NGC 1788. Espectacular.

Por una vez hemos tenido una buena e interesante inyección de información por aquí, que ya era horario. Sigue habiendo déficit de información, pero lo de esta época entre entrada y entrada ha sido lo mejor que hemos recibido en meses. En fin, toca despedirse de esta crónica por hoy, saludando a nuestra vieja amiga la Tierra, una pequeña joya en la inmensidad de la galaxia.

Hasta otra.