Phoenix, un tributo
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martes, 7 de julio de 2026

De tres en tres

 Sí, lo admitimos: lo hemos retrasado por necesidad. Pero todo aquello que se hace esperar merece más la pena. Ya lo veréis.

A diferencia de la visita a Dinkinesh, el paso cercano a Donaldjohanson por parte de Lucy no resultó tan espectacular. Un poco de contexto antes.

El sobrevuelo de Lucy a 52246 Donaldjohanson ya estaba previsto al comienzo de la misión. Se planeó para ser el ensayo general de la misión antes de que la sonda alcanzará sus objetivos troyanos. Su distancia de sobrevuelo, mil km., se hizo conservadora a propósito. Y llegó, el 20 de abril del año pasado. 

Fuente: NASA/Goddard/SwRI/
Johns Hopkins APL/NOIRLab
En las horas posteriores al encuentro, practicado a 960 km. de distancia, fue muy poco lo que vimos del asteroide. ¿Interesante? Siempre. Las imágenes nos devolvieron un cuerpo formado por dos objetos, con un estrecho cuello. Fuertemente craterizado, como es norma, los tiene tirando a desgastados. Gracias a la información recibida, se calcula que posee unas medidas de 8.8 x 4.4 x 3.1 km. Sí, rota sobre sí mismo, con bastante lentitud, en diez días y medio. Lo interesante llegó hace poco: resulta que también se mueve en su eje longitudinal, bamboleándose de acá para allá cada veintiséis días y medio. Mola, ¿eh? Pues ya veréis. Por la información recogida, se establece que está forma de cacahuete que tiene es el resultado de una "colisión" suave, y que su rotación era mucho más veloz, para irse frenando gradualmente. La causa de está reducción muy posiblemente fue a causa del ciclo diurno y nocturno, el calentamiento solar y el posterior enfriamiento nocturno causando la deceleración de su rotación. En cuanto a la apariencia desgastada de los cráteres, fue a causa de las fuerzas que actuaban y que llevó al impacto, causando como desprendimientos. Con respecto a su clasificación, es un tipo C de asteroides carbonáceos, y los
Fuente: NASA/Goddard/SwRI/
Dan Gallagher
datos espectrales de Lucy muestran la existencia de minerales arcillosos ricos en hierro. ¿Qué significa? Es muy probable que el cuerpo original del que se originó contó con agua líquida; sin embargo, la exposición resultó breve, de ahí la existencia del hierro. Según el equipo científico, es más joven que otros similares investigados, como Bennu o Ryugu, y el hecho de permanecer en el cinturón principal significa poca alteración. Ya lo veis: interesante por derecho propio, y un anticipo de lo que nos espera el año que viene, cuando alcance los primeros asteroides troyanos de su misión. Ah, por cierto: si queréis saber los nombres que han recibido sus formaciones geológicas, mirad aquí.

Podríamos haber redactado está entrada tiempo atrás, cuando nos percatamos de que en poco tiempo veríamos dos objetos nuevos, gracias a dos sondas procedentes del continente asiático.

Cuando Hayabusa2 nos entregó su carga en diciembre del 2020, la sonda estaba más que capacitada para seguir. Por eso los responsables de la misión idearon un plan de misión extendida de lo más interesante, haciendo uso intensivo de su impulsión iónica. Son dos los objetos a investigar, y hace nada que ha observado el primero.

Descubierto por el proyecto LINEAR el 3 de febrero del 2001, recibió la designación 2001 CC21. Órbita al Sol entre 0.8 y 1.3 unidades astronómicas de nuestra estrella, tardando 1.05 años en completarla. Se le considera un tipo A de asteroides silicatados, con un eje de rotación inclinado 5°, rotando en 5.02 horas. Por supuesto, una vez seleccionado para ser inspeccionado, se le dio nombre, mediante un concurso. Por eso se llama, desde septiembre del 2024, como 98943 Torifume. Este nombre procede de la historia del nacimiento de los dioses de Japón tras la creación del archipiélago nipón. Y ya, hasta el sobrevuelo del pasado día 5.

Fuente: JAXA, The
University of Tokyo, Chiba
Institute of Technology,
Institute of Science
Tokyo, AIST, Paris
Observatory, IAC
Para el sobrevuelo, la sonda usó toda su instrumentación, si bien sólo tenemos un par de apuntes procedentes de la cámara de alta resolución (ONC-T) y su instrumento termal (TIR). ¿Qué nos encontramos? Pues otro binario por contacto. Recuerda un poco a Itokawa, salvo sin una zona despejada. Las rocas abundan y con un sobrevuelo hecho a 800 metros de distancia, podemos ver que no hay apenas zonas despejadas. Luego está la imagen termal, que enseña la distinta inercia térmica de la superficie, mayor en la zona de máxima insolación, con un cuello mucho más frío, más que nada por las formas del objeto. Aún faltan datos del espectrómetro de infrarrojo cercano, la cámara de campo ancho y su altímetro láser. Además, por la geometría del sobrevuelo y la arquitectura de la sonda, sólo hay información en la fase de aproximación, pero no durante la partida. No os preocupéis: lo mejor está por llegar.

Hay que decirlo: Hayabusa2 ya da muestras de fatiga en su impulsión iónica. Un aumento de voltaje en los neutralizadores está reduciendo la capacidad de empuje de ellos. Recordemos que cuenta con cuatro, habiendo usado tres intensivamente en su tarea primaria. En vista de la aparición de este problema, se optó por usar el cuarto, pero también da muestras de fatiga. En vista que tiene otro encuentro asteroidal previsto para julio del 2031 (el 1998 KY26, de aproximadamente once metros de diámetro y rotando en cinco MINUTOS) se optará por incrementar el flujo de combustible para reducir el desgaste. Con dos sobrevuelos a la Tierra previstos (diciembre del 2027 y junio del 2028) toda la capacidad tendrá que estar disponible. Ah, y mientras ha sido capaz de detectar dos exoplanetas (previamente conocidos) usando su cámara más potente. Está es la operación más llamativa de las realizadas. Sólo queda esperar a que llegue el resto.

Hay un tercer punto de interés en lo que se refiere a asteroides. Hace años y un poco que China lanzó su Tianwen-2 y, como con cualquier misión procedente de este populoso país, poco se ha sabido de lo que ha hecho. Lo único que teníamos era el plan de misión, que declaraba que, para el 7 de junio, la sonda llegaría a su primer destino, el 469219 Kamoʻoalewa, para alcanzarlo y empezar a verlo para comienzos de este mes. Dicho y hecho.

Las primeras noticias no llegaron de las autoridades chinas, no. Fueron radioaficionados los que, vigilando las señales de radio procedentes desde la sonda, descubrieron un gran desplazamiento Doppler el pasado 7 de junio, denunciando un gran cambio de velocidad. Ya hablamos que cuenta con propulsión química y motores iónicos. Para está, empleó la química. En días posteriores se pudieron detectar más cambios en la señal recibida, denunciando nuevas maniobras, más pequeñas. En principio, la sonda debía situarse a 20 km de su objetivo para el pasado día 4. ¿Lo consiguió?

Fuente: CNSA
Hay que admitirlo: no es la mejor imagen del mundo, pero es suficiente para ver un objeto irregular, muy irregular, posiblemente abrupto y con regiones de color más claro y oscuro. Recordemos, la distancia es de veinte km, mientras que el objeto es de unos 40 metros (estimados) de diámetro, rotando en menos de 28 minutos. Recordad: es solamente un primer vistazo. Con el paso del tiempo, se irá acercando, hasta el punto de posarse y recoger muestras de su superficie. Para eso, toca esperar (y que informen).

Tres asteroides distintos, tres sondas diferentes. Todos con su propia personalidad. ¿Qué pensáis de estos objetos?

miércoles, 27 de mayo de 2026

Aves de paso (y II)

 No pensábamos hacer una segunda parte, sin embargo resulta necesaria. Sí, la temporada de sobrevuelos marcianos acabó. Al menos, durante un tiempo. En el futuro no hay ninguo programado. Así que, veamos qué nos ha deparado esta vez.

Fuente: NASA/JPL-Caltech/ASU/SwRI
Pero antes, rebobinemos. Sí, al encuentro que practicó Europa Clipper. Allí donde lo dejamos, apenas nos entregó una diminuta imagen termal y palabras sobre que su radar REASON funcionó sin problemas. Sólo semanas y meses después la misión nos entregó algo más. Lo primero fue una imagen (algo) mejor desde E-THEMIS, a un día del sobrevuelo y a 900.000 km del planeta. Sigue sin ser gran cosa pero... En la imagen, podemos ver bien el disco bien redondo, una mancha oscura que es su casquete polar norte, más una zona circular que es la provincia volcánica de Elysium. Ah, y como dos pequeños puntitos, los dos satélites marcianos. Un detalle más: no sólo demostró registrar la temperatura, también su segundo canal espectral. Si en la primera imagen, más lejana, usaba el primero, que cubre el rngo de los 7 a 14 micrones (el mismo que el THEMIS de Mars Odyssey) en esta la imagen registra entre los 14 y 28 micrones. Pero lo interesante, sin ninguna duda, fueron los datos de REASON. El radar operó durante cuarenta minutos a distancias de entre 5000 y 884 km del planeta, generando, en ese plazo, un total de seis gigabytes de datos. Datos que no envió a casa hasta más de dos meses después. Han sido muy
Fuente: NASA/JPL-Caltech/UT-Austin
valiosos porque ha sido la primera prueba funcional del sistema, demasiado grande para hacerlo en la Tierra. A la espera de un mejor procesado (los procedimientos están en formación), el equipo procesó lo que llegó en forma de un "radargrama" que abarca una amplia franja ecuatorial de las planicies volcánicas marcianas. Lo qué vemos es un perfil topográfico, con sus cráteres, montes, pendientes inclinadas... a lo largo de 900 km. El sistema funciona, y todo lo del procesado necesita trabajo, pero es una buena señal. Ah, y no desfallezcais. Para diciembre de este año Europa Clipper nos sobrevolará, para su último impulso hacia Júpiter.

Mejor volvamos a la actualidad, ¿sí? Marte ha vuelto a tener visita, de una nueva sonda al cinturón de asteroides. Como hizo Dawn en su día, su prima hermana Psyche ha hecho lo propio. Un detallito: a la hora de planificar Dawn, la misión no contemplaba pasar por el planeta rojo. Con el aplazamiento de su despegue, se vio que se podía usar una visita allí para recibir un pequeño empujón que alterara su inclinación sobre la eclíptica. El paso de Psyche se planeó con el mismo objetivo. 

A diferencia de las múltiples misiones de espacio profundo, que se reservan para sí el bruto de los datos, y sólo publicar el resto meses (o años) después de capturarlos, la misión Psyche tomó la decisión divulgativa de abrir una página de imágenes en bruto, como las marcianas de superficie o Cassini en su día. Por lo general, es sólo el espacio vacío, con las estrellas de fondo... Todo cambió cuando tuvo Marte a la vista. 

Fuente: NASA/JPL-Caltech/ASU
Psyche
obtuvo las primeras vistas de Marte el pasado día dos de mayo. A pesar de la distancia, esta primera secuencia nos mostró que la sonda se estaba aproximando al planeta rojo desde "detrás", viendo de este modo un lejano creciente. Un detalle más que estas imágenes nos han ofrecido no es ver las lunas, sino operativo. Como Dawn, cuenta con dos cámaras gemelas, con la única diferencia siendo la orientación. Por ello, durante la aproximación usó la cámara B, con todos sus filtros.

Como el único encuentro de estas características antes de alcanzar el asteroide, la misión Psyche decidió encender toda la carga útil para el encuentro con Marte, el 15 de mayo. No sólo las cámaras (con enorme herencia "marciana") también su magnetómetro y sus espectrómetros de rayos gamma y neutrones. Tiene todo el sentido porque ya conocemos bastante del entorno magnético del planeta, y poseemos toda una base de datos de composición química recabada por Mars Odyssey. Como Hera y Europa Clipper antes que ella, la intención fue la calibración previa a alcanzar su destino.

La sonda sobrevoló Marte con éxito, a una distancia de máxima aproximación de 4609 km de la superficie, con todos los instrumentos encendidos y recabando datos durante todo el evento. Lo más interesante, obviamente, son las imágenes. Durante el encuentro, Psyche cambió a usar la cámara A,
Fuente: NASA/JPL-Caltech/ASU
obteniendo interesantes vistas de diversas regiones marcianas, como el cráter Huygens. Aparte del clásico color óxido del planeta, la combinación de filtros ha permitido mostrarnos algo de la composición superficial. Y mientras se marchaba, nos permitió ver el casquete polar sur, con vistas de alta resolución. En los días posteriores, Psyche continuó capturando vistas de un Marte más pequeño hasta ya no ver nada más. Sin duda, nos sirven como buen anticipo para cuando llegue al asteroide.

¿Y del resto? Aún no tenemos confirmación total, pero parece que el magnetómetro fue capaz de registrar la onda de choque de la magnetosfera marciana. En cuanto a los sensores de rayos gamma y neutrones, su adquisición careció de problemas. Pero lo importante fue la maniobra en sí. Marte aceleró a Psyche lo suficiente para que llegue a su destino en agosto del 2029. Además, alteró la inclinación de su trayectoria 1° con respecto a la eclíptica. Puede parecer poco, sin embargo, con el tiempo y el uso de su impulsión iónica, la aumentará hasta hacerla coincidir con la de su destino, el asteroide Psyche, que es de 3.1°. 

Ya veis: no sólo Venus y nosotros servimos para las asistencias gravitatorias. Vale cualquier planeta. O, como las misiones Galileo y Cassini demostraron, hasta los satélites grandes. Usar Marte puede resultar excepcional, pero ya que está, y con las investigaciones en curso allí, se pueden hacer ínter comparaciones.

Visitas un mundo para una cosa, y te marchas, además, con bonitas postales. ¿Qué más se puede pedir?

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Resumen del año 2025

 El año concluye y, como es costumbre, toca resumir. Este 2025 ha sido un año de luchas. Sí, porque cada vez que en Estados Unidos hay cambio de Administración, supone todo un vuelco en los programas espaciales. Y la recién llegada propuso todo un tajo al presupuesto que suponía reducir a la mitad el dinero dedicado a los programas científicos, especialmente a los de observación terrestre, si bien los de exploración del sistema solar y los de estudios del universo también se resentirían. Aún no hay decisión, puesto que no hay cabeza visible en la NASA. Al menos, no oficialmente. Dejando la política a un lado, este año comenzó con la mirada puesta en la Luna. Una vez más, el programa de misiones comerciales envió dos vehículos, con resultados dispares. Así, la pequeña firma Firefly Aerospace llevó a cabo con su lander Blue Ghost una misión perfecta de principio a fin, con un
Fuente: Firefly Aerospace 
alunizaje de libro y catorce días en el Mare Crisium en el que probó todo lo que transportaba. Por su parte, Intuitive Machines envió su segunda misión y... Le pasó como a la primera: alunizó de lado. Peor aún: lo hizo dentro de un cráter. Sólo pudo funcionar unas horas. Las caras fueron un auténtico poema. No hubo dos sin tres, puesto que la firma japonesa iSpace lanzó un segundo lander Hakuto-R y casi consiguió alunizar. A ver si a la tercera va la vencida. En Marte la actividad ha sido, básicamente, la normal, con Curiosity y Perseverance acaparando la atención. Ambos siguen recorriendo sus parcelas, y nos han dado cada uno un retazo del pasado marciano. El más viejo, aún en forma, ha detectado sustancias orgánicas grasas, las más grandes detectadas hasta ahora, mientras que el segundo parece haber dado con las primeras huellas de vida fosilizada. No hace falta decir que un laboratorio en casa nos daría resultados definitivos. Ah, y el planeta rojo tuvo doble visita a comienzos de año, primero con Europa Clipper, después con Hera. Ambos pasos sucedieron sin problemas, entregando datos e imágenes del máximo interés. Y hablando de los ingredientes para la vida, las muestras de OSIRIS-REx (aún de camino a Apophis, tras un sobrevuelo a nosotros en septiembre) han revelado precisamente algunos de los ingredientes básicos para la formación de seres vivos en las condiciones correctas. Por otros lados, BepiColombo realizó su último paso a Mercurio previo a su inserción orbital (para noviembre del año que viene), Parker Solar Probe sigue estudiando al Sol sin sofocarse (demasiado), Solar Orbiter nos ha enseñado por vez primera uno de los polos solares, Proba-3 ha conseguido el primer vuelo en formación autónomo para conseguir eclipsar al Sol y tomar imágenes de la corona... Hay que decir que tanto Parker Solar Probe como Juno están el el limbo. Nos explicaremos. De nuevo la política en acción, hubo cierre de gobierno durante el mes de octubre en Estados Unidos. Por esa razón, nadie tomó una decisión sobre ambas misiones. En el caso de la Bella Dama del Espacio, su labor extendida en Júpiter debió finalizar el 30 de septiembre. Según últimas noticias, es decir, el seguimiento de sus comunicaciones, permanece activa. En cuanto a la sonda solar, su tarea primaria concluyó tras su perihelio número 24, en el mes de junio. Pero ahí sigue, tras el vigesimoquinto, de nuevo sin problemas. Y si algo está dominando estos últimos meses es el paso del
Fuente: NASA, ESA, STScI, D.
Jewitt (UCLA), M.-T. Hui
(Shanghai Astronomical
Observatory). Image
Processing: J.
DePasquale (STScI)
cometa interestelar 3I/ATLAS por el sistema solar. Dejando aparte teorías conspirativas, buena parte de los activos que tenemos en el espacio han apuntado, o lo harán, en un momento u otro, a este veloz visitante. No sólo los observatorios espaciales como Hubble, James Webb, XMM-Newton o XRISM lobhan visto, también nuestro grupo en Marte, sondas como Lucy, Psyche, JUICE o Europa Clipper también. Y está resultando fascinante. Ya se nos olvidaba: Lucy sobrevoló el asteroide Donaldjohanson, resultando ser un objeto alargado, dos unidos en realidad. Un anticipo de lo que nos espera en los troyanos. Y lanzamientos. La lista de altas es larga: SPHEREx y PUNCH, EZIE, Biomass, Tianwen-2, MTG-S1 (con Sentinel-4), MetOp-SG-A1 (con Sentinel-5), TRACERS, IMAP, CGO y SWFO-L1, Sentinel-1D, Sentinel-6B, NISAR, HydroGNSS, ESCAPADE, y otras de las que no nos acordamos en este instante. En la de bajas, siempre donde duele. Sí, estábamos avisados, pero no deja de ser triste el tener que despedirnos de Gaia primero, e INTEGRAL después. También previsible ha sido el anuncio del fin de la misión Akatsuki en Venus, algo que veíamos venir. Y aunque nos resistimos a contarlo, es probable que haya que agregar a MAVEN a la lista. Desde el pasado día seis no sabemos nada de ella. Sólo que parece girar de forma incontrolada y que su órbita parece haber cambiado. Por la descripción, suponemos que algo a bordo ha explotado, o se ha chocado con algo. Y ahora, con Marte en conjunción solar hasta finales de enero, las esperanzas de recuperarla se reducen. Y lo que nos espera en el 2026: más misiones comerciales a la Luna, el retorno del ser humano a Selene en la misión Artemis II,  las llegadas de BepiColombo a Mercurio y Hera a Didymos-Dimorphos, más misiones de observación terrestre... Y sorpresas, que no os quepa duda. E intentaremos estar aquí para relatarlo.

martes, 4 de noviembre de 2025

Las próximas misiones a Marte: ESCAPADE

En los comienzos de la exploración espacial, cuando se trataba de estudiar estudiar la magnetosfera terrestre, se confiaba únicamente en un solo satélite. Es cierto, usando múltiples satélites, cada uno con un objetivo concreto, eso sí, se empezaba a ver la complejidad de nuestro entorno espacial. Luego llegaron los satélites Pioneer, las unidades del seis al nueve (hubo un quinto, perdido en el lanzamiento) los cuales, ubicados en órbitas solares, proporcionaban información multipunto del viento solar, ideal cuando los astronautas de las misiones Apollo iban a la Luna. El prototipo de un sistema de alerta de meteorología espacial. Más tarde, llegaron los satélites europeos HEOS, los primeros de la ESA en abandonar, por un rato, la magnetosfera terrestre. Sí, fueron dos, lanzados a órbitas fuertemente elípticas, pero uno en trayectoria ecuatorial, el segundo en órbita polar. Fueron muy útiles. Y más tarde, la primera constelación diseñada a propósito: el proyecto ISEE, con dos satélites en torno a nosotros un tercero en el punto de Lagrange L1. Y otros, como Dynamic Explorer, o más recientes el cuarteto Cluster II, el quinteto THEMIS, y más reciente, la misión MMS. Pero, ¿y fuera de la Tierra?

Si los presupuestos para misiones planetarias es ajustado, difícilmente se pueden diseñar constelaciones con destinos a otros mundos. Puede decirse que la misión ampliada ARTEMIS, la continuación de THEMIS, con dos de los cinco satélites maniobrados para acabar en órbita lunar, podría ser la primera, pero era aprovechar unos recursos ya existentes. Por eso, la misión Discovery GRAIL es, en realidad, la pionera en ese sentido. Lanzar dos sondas casi idénticas, maniobrarlas en el espacio profundo, hacer que entren en órbita con horas de diferencia, y hacer que orbiten en una misma trayectoria con minutos de separación, fue todo un hito. Pero claro, fue a la Luna, es decir, a la vuelta de la esquina, astronómicamente hablando. 

¿Y en Marte? El planeta rojo tiene uno de los entornos espaciales más interesantes que existen en el sistema solar interior. Tuvo una magnetosfera propia, de la que quedan restos fosilizados, además de tener una inducida por el viento solar, que erosiona, aún hoy, la atmósfera marciana. Y son varias las misiones que estudian, a día de hoy, esta magnetosfera híbrida: Mars Express, Tianwen-1 y, especialmente, MAVEN. Este último orbitador fue diseñado especialmente para estos estudios, entregando información de gran valía... Pero no es suficiente. Al ser una sola plataforma, hay fenómenos que se le escapan al no tener acompañamiento. Bueno, pues será hora de proporcionársela.

Perteneciente al programa de misiones SIMPLEx, el dúo ESCAPADE (Explorador de Escape y Aceleración y Dinámica del Plasma) pretende ampliar lo que MAVEN nos da. Es cierto que misiones como esta se prepararon para volar como cargas secundarias en lanzamientos con destino al espacio profundo, pero diversos imponderables lo han evitado. ESCAPADE, junto con otro dúo, Janus, tenía previsto volar con Psyche, pero el cambio de lanzador (del Falcon 9 al Falcon Heavy) hizo imposible que ocupara su lugar. ¿El proyecto se canceló? No, renació. El proyecto se asoció con la firma Rocket Lab, que además de lanzar satélites, los diseña y construye. Con la experiencia acumulada con la etapa de transferencia de la misión CAPSTONE, se lanzaron a la producción de los elementos de vuelo de ESCAPADE.

Rocket Lab diseñó una etapa superior de cohete configurable para acabar convertida en un satélite independiente. Así crearon la plataforma Photon. Recientemente, la ha usado como base para toda una línea de productos, y la empleada para ESCAPADE recibe la denominación Explorer. La firma, para la producción de las sondas, llamadas Blue y Gold, ha usado su método de integración vertical en el que emplean producción propia en los elementos principales. Son vehículos de tamaño pequeño, con unas medidas de 1.20 x 1.65 x 1.09 metros en configuración de lanzamiento. Desplegado, tendrán una envergadura de 4.88 metros. Como decimos, casi todos los componentes los ha producido la firma en diversas plantas. El ordenador, el
sistema de comunicaciones (Radio Frontier de espacio profundo en banda-X, el mismo tipo que se usa actualmente en Europa Clipper, con una antena de alta ganancia en forma de disco de 60 cm de diámetro, dos antenas de media ganancia, y cuatro de baja ganancia, todas de tipo parche), el sistema de control de actitud (en sus tres ejes, con unidad de medición inercial, dos escáneres estelares, cuatro sensores solares precisos, cuatro ruedas de reacción, motores de maniobra de gas frío usando nitrógeno), generación de energía (dos paneles solares de dos secciones, desplegables pero fijos, en un ángulo de 45°, más la batería de ión-litio), control termal. De todo, sólo el motor principal de combustible líquido no lo ha producido la firma, de hecho procede de Arianespace. Es de tipo hipergólico, con combustible y oxidante tóxicos, todo hay que decirlo. Cada satélite cuenta con dos tanques para el combustible, dos para el oxidante, dos para el sistema de presurización de helio, y cuatro para el nitrógeno de los propulsores de maniobra. Su carga útil la componen tres indagaciones y un
desarrollo tecnológico. EESA, los Analizadores Electrostáticos de ESCAPADE, es sin duda el instrumento más voluminoso y pesado de a bordo. En un único paquete conjuga dos analizadores electrostáticos, como bien dice su nombre, uno para iones supratermales (EESA-i, 0.5 eV - 30 keV) y otro para electrones supratermales (EESA-e, 10 eV - 10 keV). Complementará a lo que los sensores SWEA, SWIA y STATIC de MAVEN proporcionan, midiendo energías, flujos, y masas de aquello que medirá con un amplio campo de visión. Es una repetición del instrumento SPAN-A del paquete SWEAP a bordo de Parker Solar Probe. EMAG, el Magnetómetro de ESCAPADE, emplea un único sensor de núcleo saturado triaxial, en el extremo de un mástil de dos metros de longitud. Es
curioso, porque muchas suelen equipar dos, uno más cercano a la plataforma para medir el campo magnético de la propia sonda. Por ello, la limpieza magnética está a la orden de día.  Con un rango de medición de cero a dos mil nanoteslas (nT) medirá la potencia y dirección de los campos magnéticos que detecte. ELP, la Sonda Langmuir de ESCAPADE, es en realidad un paquete que combina una sonda Langmuir multiaguja situada en el mástil del magnetómetro (mide la densidad total de electrones), dos Sondas de Iones Planares (para medir el flujo de emisión solar en el ultravioleta extremo y la densidad de iones termales) y una Sonda de Potencial Flotante (mide el potencial de cada sonda relativo al plasma a su alrededor). Este instrumento y el EMAG están controlados por la Unidad de Procesado de Datos y la Tarjeta de Control de los Instrumentos. A esto hay que sumarle el experimento tecnológico. No sería una misión a Marte si no contara con un sistema de
cámaras. Cada sonda cuenta con un sistema llamado VISIONS, o Sistemas de Observación el Visible e Infrarrojo. Desarrollado por la Universidad del Norte de Arizona, se trata de un paquete compacto (9.10 x 9.80 x 7.53 cm) y ligero (603.1 gramos la primera, 602.7 la segunda) que combina dos cámaras independientes, una para luz visible y otra para luz infrarroja, más años sistemas de control. Se ha elaborado con componentes plenamente comerciales, para demostrar que sistemas así soportan el vuelo espacial de espacio profundo, siendo ideales para misiones de bajo presupuesto. La cámara visible usa un detector CMOS con filtro Bayer para capturar imágenes a todo color; el sistema infrarrojo verá el infrarrojo termal (8-14 micrones) gracias a un conjunto de microbolómetros, que no necesitan refrigeración activa. Además, su tarjeta de control es capaz de adquirir, hacer un simple procesado y comprimir los datos antes de ser enviados. Cada cámara es capaz de obtener imágenes de todo el disco (resolución: 45 metros en el perigeo, 3.2 km en el apogeo, en el visible, 460 metros y 34 km. en TIR), si bien sólo la instalada en Blue podrá hacerlo durante el apogeo de su órbita. En Gold, se ha situado de tal forma que vea parte de la plataforma. Estas cámaras tienen tres objetivos: obtener datos de temperatura superficial para distinguir diversas unidades termofísicas; discriminar los diversos rasgos superficiales basados en las diferencias de color y albedo; y seguir la cantidad de energía entrante y saliente. Además, la banda verde de la cámara visible se podrá ajustar para intentar ver tanto la aurora de oxígeno como el brillo nocturno de oxígeno. La masa seca de cada sonda es de apenas 209 kg. En cuanto sean repostadas, su peso en báscula aumentará a 535 kg.

Como ya dijimos, las sondas perdieron lanzador y ventana de lanzamiento. Al ser diseñadas para ser cargas secundarias, no parecía existir misión adecuada a sus características. ¿Entonces? La única solución es un lanzamiento dedicado. Por ello, ha costado seleccionar el vehículo adecuado. El escogido
es un recién llegado a la competición: se llama New Glenn, y lo produce la firma Blue Origin. Se ha desarrollado para ser la competencia directa del Falcon 9, hasta en la recuperación de la primera etapa. Es un monstruo, de 98 metros de alto y siete de diámetro. Usa dos etapas, la primera con siete motores que queman metano y oxígeno líquidos, más una segunda que emplea dos motores criogénicos que usan hidrógeno y oxígeno líquidos. Hasta la cofia es de siete metros de diámetro, lo que le hace la más grande en servicio, permitiendo cargas muy voluminosas. Es capaz de situar hasta 45000 kg en órbita baja terrestre, y hasta siete mil en trayectoria translunar. Además, la primera etapa es recuperable. Despega desde la veterana plataforma 36, concretamente la usada por los viejos Atlas-Centaur que, en las décadas de 1960 y 1970 pusieron en el espacio las misiones Mariner, Pioneer o Surveyor. El 9 de noviembre la misión comenzará con su lanzamiento. Es cierto que no es la ventana de lanzamiento óptima para una misión a Marte, lo que significa que, una vez en el espacio, le espera un trayecto más largo y retorcido de lo habitual.

Su trayecto no será directo, no. Para la misión, y esta ventana en concreto, se ha desarrollado un viaje inusual. De tal forma, que durante algo más de un año el par de sondas estarán cerca de nosotros, viajando despacio de aquí hasta el punto de Lagrange L2 antes de volver hacia la Tierra, en lo que llaman órbita con forma de riñón. Entonces, para noviembre del 2026, aprovechando el retorno con su paso extremadamente cercano, aprovechará la gravedad terrestre más la propulsión principal para lanzarse, esta vez sí, rumbo a Marte.

El periodo de crucero será tranquilo por necesidad, con una trayectoria de transferencia tipo 2. Eso sí, Blue y Gold no se separarán demasiado porque se pretende usar todo el potencial de las antenas de la Red de Espacio Profundo, contactando con ambas a la vez. La maniobras correctoras sucederán con horas de diferencia. Por lo demás, un periodo calmado. Y como decimos, al no ser la ventana óptima, tardarán en llegar, con la inserción orbital prevista para septiembre del 2027.

Blue
será la primera en entrar en órbita; Gold lo hará dos días después. Quedarán en altas órbitas elípticas que reducirán a lo largo de varios meses con su motor principal, hasta alcanzar una trayectoria común, de entre 160 x 8400 km, inclinada 65° con respecto al ecuador marciano (duración, 5.66 horas). En esta configuración, la separación puede variar entre los cero y los treinta minutos. Concluida esta primera fase, de unos seis meses, cada sonda empezará a maniobrar independientemente quedando en trayectorias únicas. Gold aumentará su apogeo a 10.000 km (4.9 horas), Blue lo reducirá a unos 7.000 (6.6 horas), también el plano orbital será distinto, sin alterar su inclinación. Sin contar los periodos de maniobras, la misión primaria de ESCAPADE será de once meses.

Ambas sondas se han diseñado para una adquisición de datos continua, lo que implica una capacidad notable de almacenamiento a bordo, por lo que, en los contactos, no sólo enviarán lo almacenado, también información en tiempo real. ESCAPADE ha sido diseñada para comprender la interacción entre
el viento solar y la alta atmósfera marciana, con tres objetivos: comprender los procesos que controlan la estructura de la magnetosfera híbrida del planeta y cómo guía los flujos de iones; entender cómo la energía y la inercia se transporta del viento solar a través de la magnetosfera marciana; entender los procesos que controlan el flujo de energía y materia dentro y fuera de la atmósfera.

En verdad, ESCAPADE es muy importante. Sin las dos sondas de esta misión, nos perdemos fenómenos muy importantes, porque una sola sonda no puede distinguir variaciones espaciales o temporales; es incapaz de dar respuestas sobre las condiciones cambiantes del viento solar (de, aproximadamente, un minuto), viendo sólo con un retardo temporal de más de una hora; una sola sonda no puede caracterizar la dinámica de la frontera del plasma. Por ello, con múltiples sondas, se puede hacer un estudio tridimensional y temporal para crear una imagen real de la magnetosfera híbrida marciana y cómo responde al viento solar. Con la primera campaña, ESCAPADE se enfocará en los fenómenos temporales. En la segunda, en los espaciales.

Pues aquí están: dos sondas pequeñas, pero con una tarea colosal, y un perfecto complemento de MAVEN. Claro, hubiera sido ideal tenerlas en el espacio antes, ahora que estamos en el máximo solar, pero es mejor tarde que no nunca. A por ello .

sábado, 20 de septiembre de 2025

Las próximas misiones al Sol: IMAP

Como su propio nombre indica, es el Sol quien crea la Heliosfera. Su viento solar viaja en todas direcciones extendiendo su influencia hasta... Sí, muy lejos. Pero, a pesar de su nombre, resulta que dista de ser esférica.

Del mismo modo que nuestra magnetosfera es nuestro escudo, la heliosfera también actúa como barrera, más o menos, de aquello que nos viene de más allá, del espacio interestelar. Es cierto que cualquier misión que estudia el viento solar, de un modo u otro, estudia la heliosfera, sin embargo, usando sus datos resulta imposible saber dónde acaba la influencia de Helios y empieza el verdadero espacio entre estrellas.

Han sido unas viejas conocidas las que han empujado nuestros conocimientos sobre la heliosfera hasta su mismo límite. Efectivamente, hablamos de las sondas Voyager. Porque, si no tenían suficientes descubrimientos a sus espaldas, agregaron uno más al cruzar el límite: la heliopausa. Eso sí, no fue al mismo tiempo ni a la misma distancia de nuestra estrella. 

Estos estudios entran en la categoría de los datos un situ, implicando tener que ir directamente allí para obtener la información. Muy útiles, sin duda, pero los instrumentos a bordo de las Voyager son viejos, obsoletos, y para recibirlos tardamos una eternidad. ¿Y si existe una forma de investigar la heliosfera de forma remota? Aquí entra la diminuta misión IBEX. Del programa  Small Explorer, orbita nuestro planeta en una trayectoria muy alta, lo más lejos posible
de los cinturones de radiación. Pero, ¿cómo? Mediante el estudio de los átomos neutrales energéticos, o ENA. Estos átomos se forman en el viento solar, con la colisión en el plasma de partículas cargadas y átomos neutrales. Estos nuevos ENA contienen información del medio en el que se forman, y acaban viajando por todo el sistema solar. De hecho, el límite de la heliosfera es un lugar de creación de estos ENA, y los dos instrumentos de IBEX han recopilado datos de ENA que llegan de toda la heliosfera. En conjunción con la información de Voyager, hemos creado la primera imagen global de la heliosfera. Lo más llamativo es una estructura brillante de ENA, estrecha y alargada, denominada Cinta de IBEX, una formación que, por el momento, desafía a los científicos sobre su misterioso origen, si bien es variable siguiendo el ciclo solar.

Admitámoslo, IBEX y Voyager están envejeciendo. Es cierto que New Horizons ayuda con sus datos, sí, pero necesitamos profundizar un poco más en los misterios de la heliosfera.

Os presentamos a IMAP, la Sonda de Cartografía y Aceleración Interestelar. Dirigida por su investigador principal, Doctor David J. McComas, de la Universidad de Princeton, forma parte de las misiones del programa de las Sondas Solares y Terrestres, como STEREO o MMS, entre otras. Esto implica más presupuesto, más medios, para responder a las incógnitas que nos ofrece la heliosfera.

Es la misión sucesora de IBEX, por lo tanto la idea es combinar datos hasta que llegue el momento de jubilar a una gigante diminuta. Para construir y operar IMAP se ha recurrido al JHU/APL, que han diseñado un bus exclusivo maximizando la ciencia al tiempo que reduce al mínima el número de partes móviles. Como IBEX, se ha adoptado forma de tambor, de 2.4 metros de diámetro y 0.9 de alto, más un mástil de 2.5 metros. El Laboratorio ha echado mano de sus desarrollos a la hora de formar el hardware del vehículo. Ignoramos
qué ordenador lleva, si bien sabemos que, obviamente, tiene almacenamiento masivo digital. Para comunicaciones, el transpondedores, quizás una unidad Frontier, trabaja en banda-X, recibiendo comandos a 2 kbps, y transmitiendo a cadencias que pueden variar entre los 375 y los 500 kbps. Igual que IBEX, IMAP será un vehículo rotatorio para su estabilización, a un ratio nominal de 4 rpm, y controlándola usando dos escáneres estelares, sensores solares y un juego de doce propulsores que queman hidracina, almacenada en tres tanques. El Sol será su fuente de energía, alimentando los sistemas de a bordo mediante dos paneles solares fijados a la cara solar del vehículo, y cargando una batería de ion litio para usos de emergencia. En su destino, producirá 500 W de energía máxima, si bien las necesidades son más escasas, de apenas 100 W. En cuanto al control termal, mantas multicapa, calentadores, pintura negra en el lado espacial, y cuenta con aberturas en las mantas para expulsar al espacio el gas residual que suele quedar tras un lanzamiento. IMAP ha sido cargado con diez
investigaciones, la inmensa mayoría ubicadas en el perímetro del vehículo. IMAP-Lo es un instrumento denominado cámara de ENA porque es capaz de reconstruir sus datos para crear una imagen de un entorno de partículas invisibles. Cuenta con un colimador en forma de anillo que sirve como apertura del instrumento y, a su vez, como escudo para las partículas solares mediante electricidad. En el interior, un analizador electrostático y un sensor de TOF permiten hacer mediciones de velocidad y tipo de partículas. Se ubica en una plataforma pivotante que cambia el campo de visión por comando y así, acoplado con la rotación del vehículo, generar un mapa de toda la heliosfera a energías inferiores a 2 keV, detectando hidrógeno, helio y oxígeno, entre otras. IMAP-Hi es,
en esencia, una repetición del anterior, equipando dos unidades idénticas posicionadas a 45° y 90° del eje de rotación. Su función y operación es básicamente idéntica, detectando ENA con energías entre 0.4 y 15.6 keV, capaz de registrar, además de lo mencionado en IMAP-Lo, carbono, nitrógeno y neón. Estos dos son, en esencia, versiones evolucionadas de los instrumentos de IBEX. IMAP-Ultra lleva las mediciones de ENA más allá. Entre 3 y 300 keV, la configuración es básicamente la misma que los anteriores y como IMAP-Hi, con dos unidades a 45° y 90° del eje de rotación. La principal diferencia está en el sistema de deflección y entrada con dos estructuras doradas en forma de abanico. Una placa microcanal sirve como detector de ENA. Medirá la energía y la composición de los átomos, especialmente el hidrógeno. GLOWS, Estructura Global del
Viento Solar, es el único instrumento "visual" de IMAP. En realidad es un fotómetro de un solo pixel incapaz, por tanto, de tomar imágenes. Un bafle pintado de negro sirve para que únicamente la luz deseada penetre en el instrumento. Un colimador sirve para más rechazo de luz parásita. Un filtro lo sintoniza en la banda ultravioleta del hidrógeno-alfa, o longitud de onda Lyman-alfa, situada en los 121.6 nm. De ahí va a un canal multiplicador de electrones construido en cristal, permitiendo detectar hasta mil electrones por segundo, contándolos individualmente. Su misión es estudiar la estructura del viento solar de polo a polo, el ciclo solar y la distribución del heliobrillo, un resplandor creado por la interacción entre el hidrógeno neutral interestelar y los fotones Lyman-alfa procedentes de Helios. El Centro de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Polonia, radicado en Varsovia, proporciona este instrumento. Del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial
de la Universidad de Colorado nos llega IDEX, el Experimento de Polvo Interestelar. Basado en aparatos anteriores creados por el centro (LDEX en LADEE, SUDA en Europa Clipper) es, a la vez, detector de polvo y espectrómetro de masa. Un sistema de tres rejillas cargadas eléctricamente sirve para rechazar partículas cargadas, iones y electrones procedentes del Sol. Gracias a los datos de misiones anteriores (Ulysses, Galileo, Stardust, Cassini) sabemos de flujos de polvo no sólo interplanetarios, también interestelares. Estas partículas llegan a un objetivo recubierto de oro puro en el que se desintegran formando iones. De ahí pasan a la sección TOF, que mide la masa de la partícula según el tiempo que tarda en llegar al detector. Para aquellas que son demasiado pequeñas, el conteo se realiza mediante carga eléctrica, en la que se multiplica para poder ser medida. Así, medirá composición, velocidad, concentración de las partículas
de polvo, tanto interplanetario como interestelar, y cómo interactúa con el viento solar. MAG, el Magnetómetro, es el clásico sistema de núcleo saturado triaxial tan bien conocido. Son dos sensores situados en el mástil desplegable en la configuración normal: uno en el extremo para medir el campo magnético ambiente, y el más interior, más próximo al bus, para sustraer el campo magnético causado por el vehículo. Su misión: medir la fuerza y dirección del campo magnético interplanetario. El Imperial College de Londres lo ha proporcionado para la misión. SWE, Electrones del Viento Solar, tiene la función de estudiar in situ los electrones en el viento solar utilizando un analizador electrostático más siete canales de multiplicación de electrones. Se basa en instrumentos como el SWOOPS de Ulysses, el SWEPAM de ACE, el GEM de Genesis. Si está en IMAP es por contexto. Contexto para los análisis de ENA. SWAPI,
Electrones e Iones de Carga del Viento Solar, es otro analizador electrostático, cuyas aperturas cuentan con "gafas de sol": pantallas agujereadas de orificios muy pequeños que reducen el "brillo" del viento solar. Su misión es el estudio de los elementos del viento solar como el hidrógeno y el helio, más los iones pesados generados por los potentes eventos solares, midiendo la temperatura, la densidad y la velocidad. Resulta ser una simplificación del SWAP de New Horizons. CoDICE, Experimento Compacto Dual de Iones, es un dos en uno. Se ha diseñado para detectar los iones del viento solar y su carga, además de las partículas supratermales energéticas. La primera parte lo forma un analizador electrostático con un sensor de TOF/E más una placa microcanal y 24 fotodiodos de avalancha. Para las partículas supratermales cuenta con una apertura exclusiva, que lleva a un conjunto de detectores de estado sólido de silicio. Tiene como misión estudiar la distribución y la composición de los iones de carga interestelares, así como los iones supratermales
del viento solar, midiendo su masa y composición. Y HIT, el Telescopio de Iones de Alta energía. Se ubica en el lado espacial del bus, y se compone de una cabeza de aluminio con con dos juegos de cinco aperturas en lados opuestos. Cada ventana dispone de una delgada lámina de entrada. Dentro, unos colimadores llevan los iones al centro de la cabeza, donde se sitúan los sensores de estado sólido. Este sistema medirá la composición elemental, la masa, el espectro energético, la distribución angular y el tiempo de llegada de los iones. Con un campo de visión de 90°, capturará todo el cielo detectando desde el hidrógeno hasta el níquel. Además, equipa dos sensores para electrones de alta energía, sirviendo como medidores de radiación solar. Deriva del sistema LET de la misión STEREO. Con todo el combustible cargado, declara un peso en báscula de 900 kg.

Sobre el lanzador, la verdad, no hay novedad en el frente: el Falcon 9 de SpaceX. Para su núcleo, el B1096, será el segundo vuelo; el anterior puso en órbita 24 satélites de la constelación de internet del proyecto Kuiper. La mítica plataforma 39A de Cabo Cañaveral ser el punto de partida, con el despegue fijado para el día 23. Y no lo hará sola: dos misiones más, CGO y SWFO-L1, compartirán lanzamiento. Y destino.

Por limitaciones de presupuesto, IBEX tuvo que orbitar la Tierra, comprometiendo un poco los datos. Para IMAP, se ha escogido un lugar libre de la influencia de la magnetosfera terrestre. Por ello. Tras aproximadamente tres meses de viaje, IMAP entrará en una órbita tipo Lissajous en torno al punto de Lagrange L1, a millón y medio de km de la Tierra. Su órbita, que transcurrirá entre los 10° y los 5° del L1, es similar a la de la veteranísima misión ACE.

Pasada la verificación en órbita, IMAP se pondrá a trabajar en el estudio de la heliosfera. La misión tiene cuatro cuestiones que desea resolver: ¿cuáles son las propiedades del Medio Interestelar Local?; ¿cómo interactúan los campos magnéticos del Sol y el Medio Interestelar Local?; ¿cómo interactúa el viento solar con el Medio Interestelar por los límites de la heliosfera?; ¿cómo se aceleran las partículas por todo el sistema solar? Es mucho, sí, y además de su misión principal, de tres años de duración, tiene otra tarea que realizar.

El punto L1 es perfecto para vigilarla meteorología espacial, los fenómenos solares que pueden impactar contra nuestro planeta. La mayoría de activos ya tienen unos años a sus espaldas (Wind, lanzado en 1994, SOHO en 1995, ACE en 1997, DSCOVR en el 2015), por lo que se pensó, ¿por qué no? Así, una parte integral de la misión es el sistema de Vínculo Activo de IMAP para Tiempo Real, o I-ALiRT. Usando los datos de cinco de los instrumentos (MAG, SWE, SWAPI, CoDICE y HIT) se pretende vigilar la actividad solar en tiempo real, siete días a la semana, veinticuatro horas al día, transmitiendo datos de alta cadencia a la Red de Espacio Profundo, o a una red internacional de seguimiento cuando no es posible. Los datos acabarán en el Centro Científico de la misión, ubicado el la Universidad de Colorado en Boulder, sirviendo para mejorar la fiabilidad de las predicciones, para estar informados sobre qué nos echa Helios, y así actuar en consecuencia.

Pues ya veis, un proyecto cargadito. Una misión fundamental puesto que, actualmente, ir a ver la frontera interestelar está fuera de nuestro alcance. A por ello. 

martes, 15 de julio de 2025

Hace diez años...

 Parece mentira, pero cómo pasa el tiempo. Los nueve años que pasaron desde el lanzamiento hasta llegar fueron MUY largos, pero con la perspectiva actual, el encuentro aún parece que sucedió ayer. Porque sí, fue ayer cuando hicieron diez años desde que New Horizons completara su examen del sistema de Plutón, es decir, el propio planeta (si bien algunos siguen empeñados en que no lo sea) y sus satélites Caronte, Nix, Hydra, Styx y Kerberos. De meros puntos de luz allá en la porra, se convirtieron en mundos con personalidad propia, lugares con los que soñar, imaginar. Y, bueno, por supuesto, sabemos mucho más que antes de ellos, claro. Descuidad, que cuando os despistéis os encontraréis por aquí una entrada con todo lo que la misión nos enseñó.

Así, celebrando la efeméride, qué mejor que mostraros a los protagonistas.




Y, por último, la que considero la imagen más icónica del encuentro: la mirada atrás:

Fuente de todas: NASA/Johns Hopkins University Applied
Physics Laboratory/Southwest Research Institute

Ah, si queréis ver más joyas del encuentro, sólo podéis buscar aquí.

lunes, 7 de julio de 2025

¿Sí, o no?

 Durante los primeros meses de este año, la prensa estalló con titulares. ¿Podría ser que un asteroide se la diera con nosotros en el 2032? Con cada día que pasaba, con cada observación nueva, todo parecía apuntar a una resolución, hasta que... En fin, no mareemos la perdiz.

Empecemos con una pequeña lección: ¿cómo detectamos asteroides hoy en día? Bueno, gracias a multitud de telescopios por todo el mundo. En especial, diversos conjuntos de pequeños telescopios, muchos de ellos robotizados, que cuentan con un gran campo de visión para cubrir de este modo el máximo trozo de cielo posible, dentro de sus posibilidades. Ahí tenemos, por ejemplo, el sistema ATLAS, el PanSTARRS, el Catalina Sky Survey, el Space Surveillance Telescope, o el proyecto LINEAR, entre otros. Digamos que uno de estos telescopios localiza un punto de luz en movimiento entre el fondo de estrellas. De ahí pasa al Minor Planet Center, el hogar de los datos de objetos menores del sistema solar y, a través de sus bases de datos, se comprueba si es un objeto conocido, un vehículo artificial o, en este caso, un nuevo descubrimiento. Si se trata de este último hecho, se solicitará más información, lo que requiere más observaciones para poder computar su órbita, establecer su rotación y su tamaño... Estos datos pasan a sistemas como SentryNEODyS, cuya función es establecer el riesgo (o no) de impacto de un asteroide recién descubierto con la Tierra. Si resulta que estos sistemas establecen una posibilidad de impacto superior al 1%, entonces la IAWN emitirá una alerta, empujando de este modo a los observatorios del mundo a observar este asteroide potencialmente peligroso, para confirmar o, con el tiempo, descartar cualquier riesgo.

Entra el asteroide 2024 YR4. Fue descubierto el 27 de diciembre del 2024, desde la estación del sistema ATLAS en Chile. ¿Por qué esta nomenclatura? No hace falta decir que lo primero es por su año de descubrimiento. Lo siguiente tiene su pequeña miga: la Y indica que fue localizado en la segunda mitad del mes de diciembre, mientras que lo de R4 nos dice que es la asignación provisional número 117 de esa mitad de mes. Los primeros datos orbitales revelaron que este asteroide realizó su máxima aproximación a la Tierra dos días antes de su descubrimiento, pasando a 828.000 km. de nosotros. Lejos, pero demasiado cerca. No sería hasta pasado casi un mes desde su descubrimiento que, con las observaciones acumuladas y los datos en los respectivos sistemas, se alertó de que existía una posibilidad de un 1.3% de que este objeto impactara contra la Tierra el 22 de diciembre del 2032. Por esta razón, la IAWN emitió una circular el 29 de enero de este año, lo que motivó a que los observatorios del mundo fijaran su vista en este asteroide.

Fuente: ESO/O. Hainaut
Aparte de su órbita, es importante conocer al interfecto. Observatorios como el Gran Telescopio de Canarias o el Lowell Discovery Telescope realizaron primeros estudios espectroscópicos del asteroide, revelando que podría ser un tipo-S o sus derivados tipo-L o tipo-K, todos rocosos. Otras observaciones, del Observatorio Gemini, lo sitúan en el tipo-R de asteroides, cercano a Vesta. Mientras, los activos del Observatorio Europeo Austral, como son el VLT y el telescopio de La Silla, ambos en Chile, obtuvieron datos fotométricos, que revelaron un periodo de rotación sin duda rápido, de 19'5 minutos. Aún más, se estableció su forma como alargada, altamente aplanada y, para seguir con el divertimento, rota de forma retrógrada.

Claro, desde que lo descubrimos, teníamos un problema: cada día que pasaba, el asteroide se alejaba de nosotros. Puesto que su tamaño no es precisamente gigante (en aquellos días, su tamaño se estimaba entre los 40 y los 90 metros) eso lo hace muy débil, reflejando relativamente poca luz, entre el 5 y el 25% de la que recibe de nuestra estrella. Esto significa que observatorios gigantes, como el VLT de Cerro Paranal, los telescopios Gemini, el Gran Telescopio de Canarias, los observatorios Keck, el telescopio Subaru, y otros por el estilo son los más capacitados para indagar en un miembro tan pequeño de la familia del sistema solar. Por lo tanto, si estos telescopios son tan escasos, y tienen programas científicos previos, sólo se puede observar el asteroide en todo hueco disponible entre las observaciones ya programadas.

A pesar de todo, con las diversas observaciones fue posible establecer una órbita para 2024 YR4. Así, tiene un perihelio de 0.85 unidades astronómicas, con un afelio de 4.2, necesitando casi cuatro años para completar una órbita inclinada 3.4º con respecto a la eclíptica. Pero estos datos son, a día de hoy, provisionales.

Fuente: ESA
Como ya mencionamos antes, en el momento de la emisión de la circular, el riesgo de impacto se cifraba en el 1.3%. Apenas había pasado una semana cuando, gracias a nuevas observaciones computadas en los diversos sistemas de seguimiento, la cifra acabó aumentando, al 1.8%. Y para el día 18 de febrero, ya estaba en el 2.8%, lo que implicaba superar el porcentaje más alto que se había alcanzado, cuando se calculó un 2.7% para el asteroide Apophis en el 2004. Y no dejó de aumentar, llegando a un pico de 3.1%. Sin embargo, empezaron a llegar datos más precisos, lo que significó reducir la posibilidad a una demasiado baja como para si quiera cuantificarla. Claro, desde el mes de marzo, el número de observatorios que podían verlo se redujo a aquellos con espejos primarios de, mínimo, cuatro metros de diámetro y, desde abril, sólo aquellos de ocho metros en adelante, cada vez menos, como hemos dicho. Aún así, la información proporcionada han permitido reducir la probabilidad a virtualmente cero. ¿Dejamos de estar en riesgo? Sí... y no.

Fuente: NASA, ESA, CSA, STScI, Andy
Rivkin (APL)
Entra en acción el gran telescopio James Webb. ¿Por qué no se ha usado antes? Bueno, como sucede con las instalaciones en Tierra (y con el telescopio Hubble) este potente observatorio espacial tiene un programa que lleva semanas, incluso meses, establecido. Sólo cuando se requieren observaciones de alta prioridad el programa se paraliza para estudios como éste. Y sin duda, su exquisita resolución en el infrarrojo puede darnos información definitiva sobre este pequeño asteroide. En los días 8 y 26 de marzo pasado, esta imponente instalación espacial observó el asteroide con sus sistemas NIRCam y MIRI, permitiéndonos obtener información más definitiva sobre su tamaño: posee un diámetro de unos 60 metros, con un margen de error de siete metros, con un albedo de entre el 8 y el 18%, consistente con un tipo-S de asteroides. Más importante fueron los datos de trayectoria acumulados por esas observaciones, porque si bien descartaron cualquier posibilidad de impacto contra la Tierra... resultó que aumentó las posibilidades de que lo haga contra la Luna, pasando del 1.7% a finales de febrero al 3.8% a finales de marzo. Y su última observación, antes quedar demasiado lejos como para ser observado, y debido a las restricciones de apuntamiento del propio observatorio, realizada en el pasado mes de mayo, provocó que aumentaran las posibilidades de impacto selenita hasta el 4.3%.

Pero, ¿pasará? Eso depende. Y lo hace debido, especialmente, a su siguiente paso cercano a la Tierra, ya en el año 2028. Existe una incertidumbre demasiado grande. 

A pesar de lo mucho que hemos observado el asteroide, la información recogida aún no es suficiente como para confirmar, o descartar, cualquier impacto contra la Luna. A esto hay que sumar lo pequeño que es, de modo que resulta complicado observarlo. La siguiente oportunidad para recabar información será en el 2028, con una máxima aproximación a la Tierra para el 17 de diciembre, a más de 8 millones de km., más o menos, por la incertidumbre. Claro, antes se podrá observar durante bastante tiempo, ya que su perihelio será un mes antes, el 19 de noviembre. Sólo en esta oportunidad nos permitirá obtener información más fiable sobre la posibilidad, o no, de impacto. Actualmente se cifra que podría pasar a 10.700 km. de la superficie lunar, pero como decimos, la incertidumbre es muy grande, de hasta 74.000 km, de ahí que no se descarte el impacto. Hay otro problema para hacer estimaciones finales para el probable impacto en el 2032: cuando pase en el año 2028, la trayectoria del asteroide se alterará como consecuencia de la gravedad conjunta de la Tierra y la Luna. Sí, la distancia es grande, pero aún así se modificará su órbita. Esta es la principal razón de la gran incertidumbre que existe sobre si impactará o no contra Selene. Y por eso la oportunidad para observarlo en la siguiente oportunidad es tan importante.

Tener esta enorme incertidumbre es un problema. Y, en parte, se podría solucionar con observaciones previas al descubrimiento oficial, o mediante ocultaciones estelares. Pues bien, ni uno, ni otro. En el primer caso, si bien se han revisado bases de datos de las instalaciones ya antes mencionadas, y nada hasta la fecha. En el segundo caso, se ha intentado observar el asteroide pasando ante estrellas, pero tampoco ha habido suerte. Otra cosa: ¿Por qué no lo hemos encontrado antes? Es, en esencia, un caso semejante al del meteorito de Cheliabinsk: vino desde el lado del Sol. Porque ese es un punto ciego en nuestra red de búsqueda de asteroides. Y, hasta la fecha, no tenemos forma de ver asteroides que vienen
desde este punto ciego. Pero la tendremos, en forma de las misiones NEOMIR de la ESA, y NEO Surveyor de la NASA; eso sí, no esperamos que la primera de estas dos misiones, la de la NASA despegue pronto, puesto que está programada para no antes de finales del 2027.

Ahora, si 2024 YR4 finalmente se la da contra la Luna, ¿qué pasaría? Pues poca cosa, la verdad. Es cierto que, en vista de su tamaño, pueda hacer poca cosa, hay que tener en cuenta a la velocidad a la que viaja, lo que añade ímpetu a la probable potencia de impacto. Para ponerlo en perspectiva, el impacto generaría una potencia equivalente a 340 veces la bomba atómica que los americanos tiraron contra Hiroshima, lo que llevaría a crear un impacto de entre 500 y 2000 metros de diámetro. Y, ¿dónde? Con la gran incertidumbre que hay, es difícil anticiparlo, si bien pueda caer en un corredor establecido entre los Mare Humorum y Mare Nubium. Simplemente dejaría una marca más de las muchas que tiene nuestro satélite. Nada de modificar órbitas, ni su rotación, ni su eje. Nada de eso. Un tortazo y nada más.

¿Los titulares estaban justificados? ¿Debemos asustarnos porque pueda caernos un asteroide? Ya lo hemos dicho: no es cuestión de si cae, sino de CUANDO va a caer. Porque pasará, más tarde o más temprano, pero pasará. Más vale pecar de precavidos que no de dejados. Y no vendría mal tener preparada una sonda tipo DART, por si las moscas, claro.